24/12/2025
UNA PELÍCULA QUE YA HEMOS VISTO
Por: Ulises Rodríguez
En febrero del 2013, cuando Edgar Veytia asumió la recién creada Fiscalía General del Estado de Nayarit, ya pesaban sobre él acusaciones de corrupción que despertaban preocupación entre los ciudadanos. Más allá de su autoritaria forma de operar cuando fue director de la policía municipal en los tiempos en los que su compadre, Roberto Sandoval, era alcalde de Tepic e incluso por encima de la forma en la que el hasta entonces subprocurador se había convertido en el verdadero brazo ejecutor del sistema de impartición de justicia, por encima del viejo maestro Germán Rodríguez quien, a su vez, pasó a convertirse en una especie de florero hasta que la dignidad lo orilló a renunciar, el tema con Veytia es que se sabía que era un personaje lleno de lados obscuros que, tarde o temprano, traería altos costos a Nayarit.
Se comentaban, por ejemplo, sus posibles vínculos con grupos delincuenciales y comenzaban apenas las acusaciones de extorsiones, detenciones ilegales y fabricaciones de imputaciones que no tenían otro propósito que el de perseguir opositores o bien, sacar un beneficio económico de ellos. Aún así, por unanimidad, Veytia fue electo fiscal general. Alguna vez, el doctor Polo Domínguez, integrante de la ### Legislatura, se justificó por dicha decisión en alguna plática casual diciendo que, si no se hubiera votado como se votó la designación de Veytia, el periodo de su responsabilidad hubiera sido mayor al que finalmente fue -sin mencionar que el mismo se vio interrumpido de forma abrupta por su detención, en marzo del 2017-. Considero que fue un error de la oposición haber votado por Veytia, pues ya se sabía era un personaje corrupto. El tiempo terminó por dar la razón a quienes así pensábamos.
Hoy ha rendido protesta como nueva titular de la Fiscalía, doña Ludmila Heredia Verdugo. Nadie deseamos que le vaya mal, creo yo, pero al menos en lo personal, me resulta casi imposible tener sobre su trabajo una expectativa positiva. Y me explico: la señora fue terriblemente corrupta durante su gestión como directora del FIBBA y fue esa condición de funcionaria despojada de principios y honestidad lo que seguramente le ganó el aval de Gabriel Camarena para asumir la subfiscalía hace unos meses, cuando Daniel Cortés Araujo salió de dicha responsabilidad por la nimiedad de ganarle su lugar a Camarena en un restaurante que el poderoso asesor visitaba de forma asidua. Y no, no estoy hablando de una mesa.
Desde ese momento a la fecha, doña Ludmila parece empeñada en pasar por encima de quien sea con tal de afianzarse en la posición que, tal vez, ha anhelado buena parte de su vida profesional. Historias como la de Veytia y Rodrigo Benítez, con quienes ella trabajó, lejos de inyectarle cautela en su actuar, parecen inspirarla y bueno, sabemos cómo termina eso.
Doña Ludmila será Fiscal hasta diciembre del próximo año, cuando concluía el periodo constitucional para el que fue electo el no menos corrupto de Petronilo Díaz Ponce Medrano. Hoy, la funcionaria logró la unanimidad de votos. No solo obtuvo la votación de MORENA y de sus aliados, sino de una oposición que a ratos parecen que les están creciendo testículos nuevamente y luego, con crueldad, nos recuerdan que las apariencias engañan… Ojalá que el tiempo nos demuestre que estábamos equivocados. Nada me daría más gusto.
ESCENA POSTCRÉDITOS: En septiembre del 2023, cuando el gobernador Navarro Quintero envió al congreso la terna para elegir magistrados al Poder Judicial, las acusaciones de corrupción contra Rodrigo Benítez ya eran un secreto a voces. Ya había sido publicado también el reportaje de la valiente periodista Karina Cancino sobre la forma en la que Benítez entorpecía las investigaciones sobre casos de desaparición y cómo se destruían prendas asociadas a los hallazgos de fosas clandestinas. Una noche antes de la discusión de esa designación, en el congreso del estado, hice un video comentario, explicando todos los cuestionamientos que pesaban sobre quien, hasta hacía unas horas, había sido el poderoso subfical de los primeros años de la administración Navarro. Al día siguiente, buena parte de los diputados del oficialismo se deshicieron en halagos para Benítez y votaron a favor de su designación como integrante del Poder Judicial.
Menos de un año después, ya en la ###IV legislatura, los diputados Georgina López Arias, Belén Muñoz, Nataly Tizcareño -encargada, por cierto, de leer en tribuna la narración revictimizante de una supuesta violación de la que se acusaba a Benítez-, Luis Enrique Miramontes y Ricardo Parra, votaban su desafuero, igual que lo hicieron hacía un año, por indicaciones que salían de palacio de gobierno. Hoy, Benítez duerme en el penal federal que está en el Rincón ¿qué dirán ellos y el resto de los legisladores, si doña Ludmila, al término del sexenio, es investigada por los abusos que ya ha cometido y los que, seguramente, está por cometer?
Alzar el brazo derecho y exclamar la frase “sí, protesto”, en el pleno del H. Congreso del Estado, parece ahora un requisito de preingreso al penal que alguna vez prometió sacar de Tepic Roberto Sandoval y en el que ahora es huésped distinguido.