23/03/2026
En la política sudcaliforniana hay fotos que dicen más que mil discursos… y luego está la foto.
La reciente imagen donde aparecen juntos Leonel Cota Montaño y Narciso Agúndez Montaño —o más bien, sus herederos políticos— ha generado una mezcla curiosa de reacciones: desde sonrisas de complicidad hasta cejas levantadas con sospecha.
Y es que no es cualquier coincidencia. Durante años, ambos liderazgos caminaron juntos… y luego no tanto. Las diferencias que se fueron acumulando con el tiempo terminaron por separarlos, marcando casi dos décadas de distancia política. Pero como bien dicen en Baja California Sur: aquí el mar separa, pero también vuelve a juntar.
Hoy, el escenario cambia de generación. Por un lado, Christian Agúndez Gómez, con una base sólida en Los Cabos, ese municipio que en elecciones recientes ha tenido la última palabra sobre quién se sienta en la silla grande del estado. Por el otro, Manuel Cota Cárdenas, que ha sabido construir presencia y estructura en La Paz, demostrando que el músculo político también se ejercita en la capital.
Verlos en una sola imagen, sonrientes y cercanos, no es un gesto menor. En política, los abrazos rara vez son espontáneos: suelen ser calculados, medidos y, sobre todo, oportunos. ¿Reconciliación histórica? ¿Acuerdo estratégico? ¿O simple coincidencia fotográfica con timing perfecto? Cada quien lo interpreta según su trinchera… o su nivel de suspicacia.
Lo cierto es que la foto llega en un momento donde también se mueve otra pieza del tablero: la figura impulsada desde las cúpulas del poder, con el respaldo —dicen— de Víctor Manuel Castro Cosío y hasta con guiños desde Palacio Nacional bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum. Una candidatura que, sin ser necesariamente la más sólida en tierra, sí parece tener viento a favor desde arriba.
Así, el ambiente se pone interesante.
Para algunos ciudadanos, la imagen es motivo de esperanza: “por fin se ponen de acuerdo”, dicen. Para otros, genera nerviosismo digno de temporada electoral. Y para quienes disfrutan la política como si fuera serie de streaming… bueno, digamos que ya preparan las palomitas.
Porque si algo queda claro, es que en Baja California Sur la política no se hereda… pero vaya que se parece. Y cuando los viejos capítulos encuentran secuela en nuevas generaciones, lo único seguro es que la historia no se repite igual, pero sí rima.
Y como diría cualquier espectador desde las gradas: esto apenas se está poniendo bueno.