22/03/2026
Hoy no hablo solo como presidente municipal, hoy hablo como hijo, como padre y como un hombre que lleva el béisbol en el alma.
Crecí viendo a mi padre, Víctor Antuna, dejar el corazón en cada juego. No solo era un gran beisbolista, era un ejemplo. De él aprendí que este deporte no se juega solo con talento, se juega con carácter, con pasión y con amor por la camiseta.
Hoy la vida me da el regalo más grande que puede tener un padre, ver en mi hijo, Sergio Antuna, ese mismo fuego en los ojos, esas mismas ganas de luchar, de no rendirse y de honrar lo que viene de familia. Ver cómo ese legado sigue vivo, cómo se transforma y crece, y también lo veo en mis sobrinos, Sebastián y Santiago, que vienen con esa misma garra que nos identifica, porque esto no es casualidad, es herencia y es nuestra identidad.
Y no solo en mi familia, en Santa Bárbara estamos haciendo historia. Nuestras escuelitas de béisbol están formando talento de verdad, niños y jóvenes que juegan con un nivel impresionante, con disciplina, con entrega y con un orgullo que no se compra. Y que quede claro, no están por debajo de nadie, están a la altura o incluso por encima de cualquier escuela privada.
Los resultados hablan por sí solos. El equipo de mis amores, La Once, va en primer lugar. No es suerte, es trabajo, es pasión, es corazón.
A mi lado está mi esposa, Adhy, mi apoyo y mi fortaleza, quien ha estado en cada paso, en cada lucha y en cada momento difícil. Porque detrás de cada logro hay alguien que cree en ti incluso cuando tú dudas, y ella ha sido ese pilar en mi vida y en mi familia.
Por eso, como presidente municipal, pero también como un hombre agradecido con este deporte, estoy apoyando con recursos propios, porque creo en esto, porque creo en ellos y porque creo en Santa Bárbara.
Hoy quiero que todos lo sientan, que lo griten y que lo vivan.
¡Que retumbe fuerte el nombre de Santa Bárbara!
Porque aquí no solo se juega béisbol, aquí se forman generaciones, aquí se construye orgullo y aquí se deja legado.