25/05/2026
Hoy quiero hablarles con mucha sinceridad sobre una situación que duele y que tristemente se vive en muchos hogares: la vio|encia contra las mujeres.
La madrugada de este lunes, la policía de Chiautempan atendió un llamado de auxilio en la Unidad Habitacional Panzacola. Una persona pidió apoyo porque escuchaba gritos muy fuertes de una mujer dentro de un departamento.
Cuando los elementos llegaron y tocaron varias veces, nadie abrió, pero seguían escuchándose gritos y ruidos al interior. Ante esta situación, tuvieron que ingresar y encontraron algo muy lamentable: un hombre mantenía encerrada a su pareja en el baño.
La joven, menor de 30 años, tenía golpes visibles en el rostro y estaba muy asustada, en crisis nerviosa. Fue atendida por paramédicos y el agresor fue detenido por la policía municipal para ser puesto a disposición de las autoridades correspondientes.
Comparto esto porque muchas veces estas situaciones se viven en silencio. Por miedo, amenazas, dependencia económica o porque poco a poco se llega a pensar que “es normal”… y no lo es.
Ninguna mujer merece vivir con miedo.
Quiero decirles a todas las mujeres que no están solas. En Chiautempan contamos con espacios donde pueden recibir apoyo psicológico, orientación y acompañamiento gratuito, como el Centro Libre para las Mujeres, el DIF Municipal, la Clínica de las Emociones y distintas áreas de apoyo. Además, también existen instancias estatales que pueden brindar ayuda y respaldo.
Lo más importante es pedir ayuda, hablarlo y acercarse a alguien. Siempre habrá personas e instituciones dispuestas a escuchar, acompañar y apoyar.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Al contrario, puede ser el primer paso para recuperar la tranquilidad y salir adelante.
Cuidémonos entre todos. Escuchemos, acompañemos y actuemos. Muchas veces una llamada puede hacer la diferencia.