09/07/2025
Ejemplo de trasformación de un buen líder
Una reflexión ya que en estos tiempos es un problema ,la contaminación al medio ambiente es una responsabilidad de todos
MEJORES HÁBITOS, UN PROBLEMA DE TODOS
Por Manuel Vera.
Las lluvias de las últimas semanas han sido intensas y constantes. En muchas regiones del país se han celebrado como una bendición tras meses de sequía, pero también han dejado en evidencia un problema crónico: las inundaciones en zonas urbanas. No son fenómenos naturales aislados. Son síntomas de un problema más profundo y evitable: la basura.
Basta con encender la televisión o revisar redes sociales para ver imágenes impactantes de calles convertidas en ríos en la Ciudad de México, Puebla capital o, como ocurrió en Chalco, donde 500 toneladas de desechos formaron un tapón monumental en el Colector Solidaridad I, impidiendo el paso del agua y causando un caos que pudo haberse evitado.
Sí, las lluvias son fuertes. Pero el verdadero enemigo no viene del cielo, sino de la tierra: de nuestros malos hábitos.
La basura, esa que tiramos sin pensar desde envolturas y botellas hasta bolsas y papeles, termina en las alcantarillas. Y cuando el drenaje no puede con ella, el resultado es obvio: inundaciones, daños materiales y un círculo vicioso que parece no tener fin.
Es fácil culpar a las autoridades por la falta de botes de basura o por no limpiar las calles a tiempo. Pero, ¿qué pasa cuando arrojamos basura por la ventana del auto? ¿O cuando preferimos dejar una botella en el parque que cargarla hasta casa? La responsabilidad es compartida.
En México, cada persona genera en promedio 0.9 kilogramos de basura al día. En ciudades como San Martín Texmelucan (con 155 mil habitantes) o Huejotzingo (con 90 mil), esa cifra se multiplica hasta volverse alarmante. Y lo más grave es que gran parte de estos residuos termina en las calles, arrastrados por la lluvia hacia las coladeras.
Ante esto, el cambio no puede depender únicamente de campañas institucionales o esfuerzos gubernamentales. Debe empezar en casa, con decisiones cotidianas que marquen la diferencia.
Adoptar la cultura de las 3R —Reducir, Reutilizar y Reciclar— no es una moda ecológica: es una necesidad urgente. Apostar por productos con menos empaques, rechazar envoltorios innecesarios, usar bolsas reutilizables, separar residuos y exigir mejores prácticas a las empresas son pasos fundamentales.
Incluso sería necesario promover una Ley de Responsabilidad al Productor, que obligue a los fabricantes a hacerse cargo de los residuos de sus productos y fomente el ecodiseño. No se trata solo de sancionar, sino de transformar la manera en que consumimos y desechamos.
El problema de la basura no es exclusivo de una colonia o una ciudad: es un reflejo de nuestra cultura y nuestros hábitos. Y como sociedad, tenemos dos caminos: seguir viendo llover con miedo a una nueva inundación o comenzar a actuar desde lo individual para construir un entorno más limpio, seguro y resiliente.
Porque al final, cuidar el medio ambiente no es un lujo. Es una responsabilidad que, sí o sí, nos corresponde a todos. destacados Manuel Vera