04/06/2026
El Cabuche / Por la educación de los jóvenes potosinos
El poder, ejercido de manera absoluta, con intereses personales más que sociales, sin contrapeso ciudadano y avalado por un clientelismo popular, donde campea la desinformación, conduce, entre otras chuladas, a la improvisación, como el reciente nombramiento de la secretaria de educación en San Luis Potosí, lo que indica la falta de preocupación y ocupación en la educación de la población. Su perfil lo dice todo. Pueblo sin educación, manipulación asegurada.
¿Cómo medirlo? Con una comparación, propio del proceso cuantitativo y cualitativo. En 1914 y 1915 se encontraba al frente de la Dirección General de Educación de San Luis Potosí, Isaac Ochoterena que se convertiría en el padre de la biología moderna mexicana. Además de su puesto directivo, dictaba cátedra en el Instituto Científico y Literario y en la Escuela Normal en los cursos de biología, historia natural y antropología. Su desempeño fue el esperado en un maestro que se había formado en el aula, al frente de jóvenes mexicanos en Puebla, Durango y San Luis Potosí, además de su importante trabajo de investigación en histología y citología.
Por esos turbulentos tiempos revolucionarios, la participación de los maestros fue esencial para el desarrollo educativo de la población potosina, a pesar de las tribulaciones por las que se pasaba.
Derivado de ello, en 1915, uno de los varios gobernadores que tendría San Luis Potosí, producto derivado de la gesta revolucionaria, anunciaba en 1915, mejoras en las condiciones laborales del magisterio potosino, Gabriel Gavira gobernador en turno y comandante militar del Estado Libre y Soberano de San Luis Potosí, anunciaba a sus habitantes, lo que líneas abajo reproduciré, de un documento que conseguí en una librería de viejo de la Ciudad de México y que comparte con los lectores por la importancia de su contenido y lo oportuno en estos tiempos donde la educación y la labor magisterial se cuestionan con actitudes del gremio y las decisiones improvisadas de gobernantes que padecemos.
Gavira anuncia en uso de las facultades en que se halla investido:
Considerando: Que la Escuela es la única que puede salvar a la Patria, sacándola del abismo en que la han hundido los malos Gobiernos; ella que es la madre intelectual de la humanidad; la modeladora de la inteligencia y del espíritu, será para nosotros, los hombres de la Revolución, preferida antes que cualquiera manifestación de progreso, pues estamos acordes en que su misión es la más alta, la más noble, la más digna; a la vez que el maestro es el único capacitado para formar la sociedad futura y digna; haciendo de los niños verdaderos ciudadanos que sean el orgullo de la Nación mexicana.
Considerando: Que la grandeza de un pueblo, tanto por su vigor físico como por su potencia moral, depende exclusivamente de la educación que el mismo pueblo recibe, y por ende, las escuelas deben ser las primeras, como lo son, en desfilar a la cabeza del progreso humano, y que el Maestro de Escuela desempeña el principal papel en la marcha hacia el engrandecimiento del mundo.
Considerando: que el maestro, ese verdadero Apóstol, se le visto con profunda indiferencia, tratándolo siempre de mala manera, y que por sus labores tan notables y absolutamente esenciales ha percibido remuneraciones que distan mucho de ser bastantes a cubrir las necesidades de la vida, no permitiéndole presentar su persona con el decoro que le corresponde pues que debe ser modelo de pulcritud y decencia, he tenido a bien decretar:
Artículo único: Desde el día primero de octubre del presente año, el CUERPO DE PROFESORES DEL ESTADO percibirá doble del sueldo del que disfruta en la actualidad.
El decreto lo firma Gabriel Gavira en el Palacio de Gobierno el 16 de septiembre de 1915.
Mientras en la actualidad se desviven por decidir si se suspenden clases para “disfrutar” de partidos de fútbol en un deporte manchado por la corrupción en nuestro país, y se improvisan nombramientos apelando a intereses personales y políticos. Los ciudadanos potosinos en los albores del siglo XX tomaban con compromiso social sus deberes profesionales y de mandato, privilegiando la educación y respetando al gremio magisterial. Los ejemplos de Isaac Ochoterena y del propio gobernador en turno Gabriel Gavira, al frente de la educación del estado, deben usarse en la actualidad por el bien de nuestros jóvenes a fin de que apliquen en su oportunidad decisiones inteligentes en su vida privada y civil.