02/06/2026
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Antiguos caminos entre Chiapas y Guatemala, la ruta que unió comercio, cultura y pueblos entre dos países
- Hoy revelan siglos de historia y turismo cultural
Primer Plano Magazine/Noé Juan Farrera Garzón. - Antes de que existieran las carreteras modernas que hoy conectan a Chiapas con Guatemala, ya había rutas comerciales que durante siglos permitieron el intercambio de productos, culturas y tradiciones entre ambos territorios.
Desde tiempos prehispánicos, la Depresión Central y la costa del Pacífico chiapaneco, fueron corredores estratégicos por donde circulaban mercancías valiosas que fortalecieron el desarrollo de distintas comunidades hoy conocidas como mesoamericanas.
Desde la Depresión Central de Chiapas, salían cargamentos de ámbar y cacao con destino a regiones de la actual Guatemala, mientras que por la costa del Pacífico, se movilizaban conchas marinas, jade y obsidiana. Estos caminos fueron fundamentales para el intercambio entre pueblos mayas y otras culturas asentadas en el sur de Mesoamérica, consolidando a Chiapas como un territorio clave en las redes comerciales de la época.
Con la llegada de los españoles, estas rutas evolucionaron y dieron paso al llamado Camino Real de Chiapas, una vía colonial que comenzó a operar en 1524 y permaneció activa durante casi 300 años. Su recorrido iniciaba en Chiapa de Corzo —conocida en ese tiempo como Chiapa de los Indios— y avanzaba hacia San Cristóbal de Las Casas, Teopisca, Comitán de Domínguez, hasta cruzar la frontera con Guatemala rumbo a Antigua Guatemala.
A través de este trayecto transitaban comerciantes, religiosos, funcionarios de la corona y viajeros que movilizaban productos como ámbar, cacao y textiles de algodón desde Chiapas, mientras que desde Guatemala llegaban jade, obsidiana y conchas marinas. Además del intercambio económico, esta conexión también permitió el intercambio cultural que dejó huella en la identidad regional, incluyendo tradiciones musicales como la marimba y prácticas comerciales que aún sobreviven en mercados locales.
En el recorrido destacaron poblaciones que hoy conservan importantes vestigios históricos. Acala fue un punto estratégico dentro de la ruta; Venustiano Carranza, antes conocido como San Bartolomé de los Llanos, destacó por su producción textil y por obras como su antiguo acueducto colonial; mientras que Copanaguastla, resguarda una de las iglesias platerescas más importantes del siglo XVI en el estado.
Aunque estos caminos ya no funcionan como rutas comerciales formales, gran parte de sus antiguos trazos siguen vivos en carreteras actuales como la Carretera Panamericana y en caminos rurales utilizados por comunidades fronterizas. Hoy también representan una oportunidad para el turismo cultural, ya que permiten recorrer pueblos con historia, templos coloniales, antiguas rutas de intercambio y paisajes que narran siglos de conexión entre Chiapas y Guatemala.
Recorrer estos antiguos caminos es viajar por una ruta donde cada pueblo conserva fragmentos de una historia compartida que ayudó a moldear la identidad cultural del sur de México y Centroamérica.