06/02/2026
Ser alcalde hoy
Desde fuera, muchas veces se piensa que ser alcalde es tener poder, control y respuestas para todo.
Que todo es imagen, fortaleza y decisiones fáciles.
Pero quienes estamos cerca —o quienes lo vivimos— sabemos que la realidad es muy distinta.
Ser alcalde hoy es sacrificar mucho, y no solo en lo personal.
Es sacrificar tiempo con la familia, exponerla injustamente,
ver cómo quienes más amas se vuelven blanco de ataques cobardes,
de contrarios oscuros, sin rostro, sin nombre y sin escrúpulos,
que no entienden —o no quieren entender— el costo humano del servicio público.
Es cargar con la responsabilidad de mantener unido y motivado a un equipo,
aun cuando el desgaste es evidente,
cuando la presión es diaria
y cuando las soluciones no siempre llegan al ritmo que todos quisieran.
Es cumplir con la agenda del municipio,
pero también con el beneplácito de un partido,
de un gobierno estatal
o incluso de una agenda política nacional
a la que muchas veces hay que alinearse,
sin perder la esencia ni las convicciones propias.
Es exponer tu propia persona frente a quienes no logran doblegarte,
frente a quienes no aceptan que no te mueves de tus principios
y entonces optan por la descalificación, la mentira y el ataque personal.
Porque sí, también hay que decirlo:
los alcaldes y las alcaldesas tenemos una vida privada.
Somos padres, madres, hijos, parejas, seres humanos.
Y aun así, muchas críticas cruzan límites,
son injustas, incorrectas y profundamente deshumanizantes.
Gobernar no es perfección.
Gobernar es estar bajo la lupa permanente,
con presupuestos limitados,
con demandas infinitas
y con la obligación moral de intentar hacerlo mejor cada día.
Por eso hoy levanto la voz para pedir algo básico, pero urgente:
respeto.
Respeto con el mismo respeto que todas las personas merecemos.
Respeto hacia nuestras autoridades,
porque detrás del cargo hay personas dando lo mejor de sí.
Mi reconocimiento y mi saludo personal
a todas las alcaldesas y todos los alcaldes que hoy están en funciones:
del color que sean,
del género que representen
y de cualquier ideología social o política.
Que nunca se nos olvide que, más allá de las diferencias,
el objetivo debe ser uno solo:
trabajar por el mejor México que merecemos.
Desde cualquier lugar del mundo
5 de febrero de 2026
Marcial Romualdo Márquez Gutiérrez