15/06/2018
Es evidente que partiendo de la visión de los candidatos las propuestas son, aunque parecidas, diferentes.
Coinciden en el fondo; la necesidad de entender la vivienda solo a partir de sus vínculos con las estructuras urbanas y lograr que vivienda y ciudad sean instrumentos que permitan reducir la desigualdad.
Cabe desatacar que ninguna de las propuestas considera la conservación de lo ya construído. De los 8 millones de departamentos en condominio que existen en México, alrededor del 70% tienen problemas de morosidad y el consecuente rezago en mantenimiento y conservación de las áreas comunes. Un problema que es urgente resolver pues repercute en la calidad de vida de las familas y en el bienestar del entorno en el que se ubican esos desarrollos habitacionales.
Las estrategias mas exitosas para abatir la delincuencia comienzan mejorando la calidad de vida y el tejido social. Si la gente está feliz de vivir en su casa, de caminar en sus calles y de usar los parques y jardines, la consecuencia inmediata es la reducción de los índices de criminalidad. Esto se demostró en Ciudad Juárez, Tijuana y Aguascalientes, así como en Cali, Colombia y otros lugares que presentaban problemas graves de inseguridad.
De acuerdo con la industria de desarrolladores, se estima que la próxima administración deberá atender a poco más de 20 millones de personas.