08/04/2026
🚑 Cuando llegué por primera vez a la Cruz Roja, lo hice con la ilusión de ayudar, de ser útil, de hacer alguna diferencia. Cada guardia, cada servicio, cada sonrisa que logramos sacar en medio del dolor, era gasolina para seguir sirviendo.
Hoy camino entre ruinas. La base donde alguna vez reímos, aprendimos y corrimos para salvar vidas, se cae a pedazos. Las ambulancias que fueron nuestro segundo hogar ahora yacen varadas, desarmadas, olvidadas. Los pasillos están vacíos, porque los voluntarios — LOS DE VERDAD — se fueron, buscando respeto, reconocimiento y valor en otro lugar.
Y con el tiempo, lo que dolió no fue el cansancio físico, sino ver cómo esta vocación se apagaba en otros. Ver cómo algunos con poder se olvidaron del verdadero propósito, cambiando el servicio por conveniencia, la entrega por intereses económicos y personales.
No dejo de soñar con una Cruz Roja fuerte, humana, unida por el corazón, no por el puesto. Aún hay quienes creemos, quienes sentimos. Este uniforme aún pesa, pero no por el material… Sino por la historia que carga y el dolor de verla abandonada por todos aquellos quienes debieron protegerla. 😢
PD: Un mal jefe puede destruirlo todo, haciendo que el personal voluntario se vaya, y el resto se quede sin motivación.