06/09/2024
¿Por qué consumir chile o picante en nuestra dieta?
Pica, nos hace ponernos rojos, pero también alivia el dolor. La capsaicina es el componente principal de tantas comidas en nuestro país.
La importancia de los capsaicinoides se debe a que además de proporcionar el sabor picante son utilizados por la industria farmacéutica (Salazar–Olivo y Silva–Ortega, 2004), de armas, tabacalera, cosmética, de pinturas, entre otras como ingrediente activo en diversos productos.
La mayoría de los estudios sobre el tratamiento del dolor neuropático se han centrado en la utilización de la capsaicina tópica, es decir, en formato de parches dérmicos con capsaicina sintética (170 g/parche), en cremas al 0,075% y geles al 0,025%, ya que gracias a su estructura química puede absorberse hasta un 94%. Una solución de capsaicina al 3% es capaz de aliviar eficientemente el dolor muscular. Tambien fortalece el sistema inmunológico: los pimientos picantes son ricos en vitamina C, que es un nutriente esencial para fortalecer el sistema inmunológico. Al incluir picante en tu dieta, puedes ayudar a prevenir enfermedades y reducir la gravedad de los resfriados y la gripe.
La capsaicina al entrar en contacto con la piel produce una desensibilización a los estímulos mecánicos, térmicos y químicos (Vidal, M. A. et al, 2004; Sharma, S. K., Vij, A. S., Sharma, M., 2013; Suresh, D., Srinivasan, K., 2010; Szallasi, A., Blumberg, P. M., 1999). Se ha demostrado que el efecto mucogénico de la suplementación con capsaicina reduce el número y el riesgo de adhesión de bacterias patógenas (Escherichia coli y Clostridium perfringens). A su vez, la inmunidad humoral adaptativa es más especializada e implica principalmente anticuerpos (inmunoglobulinas), que son secretados por células inmunes presentes en la sangre.
Los capsaicinoides y los capsinoides favorecen la atenuación del dolor mediante la disminución de la sustancia P y el control del peso a partir del incremento de la oxidación de los lípidos, el aumento del gasto energético, la disminución del apetito y el desarrollo de la termogénesis regulada por la proteína UCP1. Estas moléculas tienen todas estas propiedades beneficiosas para el mejoramiento de los tratamientos de los pacientes que sufren neuropatías y enfermedades como la obesidad, debido a que la capsaicina aumenta la producción de fluidos y la actividad enzimática. Otros estudios muestran que la capsaicina aumenta la secreción de ácidos biliares, promoviendo la digestión de las grasas.