18/01/2023
Miércoles 18 de Enero 2023
Pablo Espinosa Monzon
La conversación
Ya no siento nada físicamente...desde hace días, vivir es como ser pura esencia sin cuerpo, no tengo sensaciones, de frío, nii calor, no siento dolor, no siento hambre, ni sed, me he convertido en algo parecido a una planta olvidada, marchitandose poco a poco, perdiendo hojas, cambiando el verde por un amarillo seco.
Solo escucho a las enfermera y a los doctores riendo frente a mi intercambiando bromas cotidianas referentes a su entorno laboral, despreocupados sabiendo que no hay salvacion para mi cuerpo, aunque cada vez se oyen más, más y más lejos.
No veo otra cosa más lo que está justo frente a mis ojos, no tengo movilidad, soy un objeto inerte, pensar en morir me entusiasma y cada mañana me parece decepcionante despertar.
Así pasan los días, pasan soles, pasan lunas, pasan estrellas, pasan giros y giros de las manecillas del anticuado reloj fijado en la pared de este cuarto.
Hasta que un día por fin, el tan anhelado día llego, estaba con la mirada hacia el mismo punto de siempre, cuando repentinamente todo se empezó a oscurecer a pleno medio día.
Y ahora no se dónde estoy, solo hay oscuridad total a mi alrededor, no puedo ver nada pero siento que estoy caminando, sensación que casi había olvidado, camino lentamente temeroso dentro de esa terrible oscuridad y veo a lo lejos una luz como el punto rojo de un cigarro, siendo el único objetivo dentro de mi percepción me dispongo a alcanzarlo.
Mientras me acerco comienzo a apreciar una figura de un hombre sentado en un sillón cómodamente , con un ciigarro en la mano, usando el cráneo de un perro o coyote, como máscara y las asta de un toro como corona. No puedo distinguir más de esa figura enmedio de esta oscuridad.
Ya frente a el, nos quedamos callados por unos momentos, en silencio lleva el cigarro a su boca por debajo de la máscara y veo cómo el humo exhalado sale por los orificios nasales y oculares del cráneo que usa como máscara.
Tomo la iniciativa y le pregunto ¿Donde estamos?...
El responde: En lo más profundo de tu mente.
Volvi a preguntar.... ¿Por qué está tan oscuro? ¿Por qué no hay nada más que tu presencia ?
Respondió: Estás muriendo y esto es lo único que queda.(Vuelve a inhalar y exhalar humo de tabaco )
No me sorprendí para nada al enterarme que estoy muriendo.... En vida fui un firme devoto de Dios, me entregué a mi trabajo al cual debía dedicarle hasta 10 horas diarias, tiempo que mi puesto como gerente demandaba. En mi poco tiempo libre me congregaba con otros creyentes.
Supuse que está era una última prueba para mi alma y que al no caer en tentacion sería salvado para ascender al reino de Dios.
La entidad frente a mi rio discretamente y repitió...
Estás muriendo y esto es lo último que queda....
A lo que respondí con tranquilidad...
Estoy tranquilo, tengo fe en Dios y pronto estaré ante el.
La entidad se levantó del asiento, extendió los brazos, su cuerpo estaba desnudo del torso y cubierto de la cintura hacia abajo con piel de animal y dijo...
Ya estás frente a tu Dios.
Retrocedi con un paso y de forma exaltada me negué a su supuesta divinidad.
Y dijo:
Yo soy tu Dios, el Dios verdadero, ese falso Dios al que alabaste en vida es invención mía, yo soy el dueño del mundo, yo soy el dueño de los humanos, les di una falsa esperanza regalandoles ese Dios celestial, es divertido ver cómo claman ante un ser que no existe. Para mí fue como escribir un cuento para niños.
Ahora tu vida está por apagarse, no hay cielo, no hay vida eterna, a diferencia mía, tu solo eres un ser orgánico, a tu cuerpo solo te espera la descomposición, tu mente pronto se apagará con lo último de tu vida y simplemente dejaras de existir....
Me negaba a aceptar tan despiadado mensaje pero ya no pude hablar , no podía oír mis propios pensamientos, es como.volver a morir, la entidad desapareció y de ahí solo quedo la nada......