15/01/2023
A veces deseamos que la fogata de nuestra vida se mantenga siempre encendida con una flama constante, luminosa y etérea, pero nadie nos cuenta que somos los responsables de encender nuestro propio fuego y llevar la responsabilidad de esa poderosa llama sobre nuestros hombros.
Cuantas veces no hemos deseado que alguien más nos dé las respuestas correctas, nos guíe sobre nuestras decisiones e incluso nos atrevemos a pensar que es su responsabilidad y no lo es, no es culpa de la sociedad, de tus padres o de tus relaciones. La realidad es que cada decisión, equivocación, acierto y error son nuestros.
Debemos aceptar que no siempre estará alguien para guiarnos y decirnos como zurcir una prenda rota, como hornear la cena de navidad, como reparar el calentador, como armar un asador, cómo afrontar una situación difícil, como encender una fogata…
Encender nuestro propio fuego significa que debemos aprender desde la experiencia personal, desde nuestros errores, hacerlo con nuestras propias manos, intentarlo a nuestras posibilidades, responsabilizarnos sobre nuestros actos, abrazar el fracaso, cansarnos en el camino al éxito, sentir miedo y saber afrontarlo.
Encender tu propio fuego requiere que mil veces se te apague, que pases horas intentándolo, que no lo logres a la primera, que te lastimes las manos, que el viento entorpezca tu trabajo… Pero insistir hará que con paciencia tengas la habilidad y el conocimiento para lograrlo, podrás ver en esas llamas el fruto de tu esfuerzo y entonces absolutamente todo habrá valido la pena.
Deseo que los retos de la vida sean la leña adecuada que necesitas para tener la fuerza, confianza y fe en ti mismo pero sobre todo a saber encender con amor tu propio fuego.