Cartas a mi padre

Cartas a mi padre perdida del padre o ausencia de la figura paterna

17/03/2026

A veces intentan convencerte
de que el problema eres tú.

Que eres complicado.
Que pides demasiado.
Que no sabes “adaptarte”.

Pero muchas veces
lo que realmente ocurre es otra cosa.

Dejaste de ceder siempre.
Dejaste de aceptar cualquier trato.
Dejaste de permitir ciertos comportamientos.

Y para quien estaba acostumbrado
a tener control sobre ti…

eso se vuelve incómodo.

Por eso es importante distinguir algo:

poner límites
no te vuelve difícil de amar.

Solo te vuelve
difícil de manipular.

03/02/2026

Tenemos toda una era de hombres que no quieren proteger y proveer.
Quieres que las mujeres trabajen, cocinen, limpien, cuiden a los niños, y aún así paguen la mitad de las facturas como si de alguna manera fuera "igualdad. "La quieres agotada pero sonriente, independiente pero obediente, fuerte pero nunca pidiéndote nada. Quieres todos los beneficios de una mujer tradicional sin cargar con ninguna responsabilidad de un hombre tradicional.
Como hombre, deberías estar vertiendo en tu mujer, emocionalmente, mentalmente, espiritualmente, financieramente, para que se sienta segura, apoyada y elegida. En lugar de eso, la tienes corriendo vacía, sobreestimulada, subestimada, y cuestionando su valor porque te niegas a dar un paso adelante.
La protección no se trata sólo de dinero; se trata de consistencia, liderazgo, esfuerzo, y aparecer incluso cuando es inconveniente. Proporcionar no se trata de control; se trata de cuidado. Y si ella está haciendo todo sola mientras tú te sientas esperando a que te sirvan, no eres un socio, eres una carga.
Un hombre de verdad no compite con su mujer ni drena su energía. Él añade a su vida. Cualquier cosa menos, es sólo tú queriendo ser una princesa mientras ella lleva el reino.
Créditos a quien corresponda

Ella, la que sueña, la que escribe

01/02/2026
22/11/2025

Relato de "La Irresponsable"

Alice era una mujer que toda su vida se había escudado en mentiras. Incluso con una hija de 4 años, su vida parecía girar en torno a cómo evitar responsabilidades. Vivía con su madre, quien hacía casi todo en la casa: desde cuidar a su nieta hasta sostener a ambas con su pensión. Alice se acostumbró a dejar todo en manos de los demás y no mostraba interés en cambiar, a pesar de las constantes advertencias de su madre.

Cuando se casó, su esposo la dejó al poco tiempo, cansado de las mentiras y su falta de compromiso. Pero ni siquiera eso logró que Alice reflexionara. Ante las visitas, se jactaba de lo difícil que era mantener el hogar limpio y cuidar a su hija, aunque todo era obra de su madre. Incluso sus supuestos intentos de conseguir trabajo eran excusas para salir con amigos y regresar tarde, dejando a su hija al cuidado de la abuela.

Un día, su madre logró conseguirle un trabajo en una farmacia como asistente, pero Alice no tardó en quejarse de lo agotador que era. Apenas una semana después, le comentó a su madre que había sido invitada a una fiesta en la playa por el fin de semana. Aunque su madre le rogó que no fuera, recordándole que debía trabajar y cumplir sus obligaciones, Alice ignoró las advertencias. Sin permiso del dueño de la farmacia y tomando dinero de la pensión de su madre, se marchó a la playa.

Alice tenía la costumbre de apagar su celular en sus salidas, dejando a su madre preocupada y sin saber nada de ella. Pasó todo el fin de semana entre risas, música y alcohol, sin remordimientos; pero ese día en la fiesta algunos amigos se enteraron que trabajaba y la felicitaron "Échale muchas ganas al trabajo para que saques adelante a tu hija y ayudes a tu mamá" le decían, ellos no sabían que había ido sin permiso, esto y las copas que tenia encima la hicieron reflexionar y pedirles a sus amigos si regresaban a su casa "Enfermo mi hija y debo regresar", dos de ellos aceptaron, a pesar de los riesgos de manejar bajo los efectos del alcohol. El domingo por la noche, la dejaron frente a su casa. Alice no recordaba la hora ni mucho de lo que había sucedido. Apenas alcanzó a murmurar: "Vaya fiesta, ni siquiera tengo resaca".

Cuando entró a la casa, el ambiente era extraño. Todo estaba en silencio, y aunque era una noche fresca, Alice no sentía ni frío ni calor. Llamó a su madre y a su hija, pero nadie respondió. Las luces parecían más tenues de lo normal, y había un olor a incienso que no recordaba haber percibido antes. "Qué raro", pensó, "a esta hora siempre están aquí".

Decidió esperar en la sala, pero el tiempo parecía transcurrir de forma extraña. A pesar de lo silencioso de la noche, escuchaba crujidos en las paredes y leves murmullos, como si alguien estuviera susurrando justo fuera de su alcance. Trató de ignorarlo y asumió que su madre había salido con su hija. "Ya regresarán", se dijo.

Después de un rato, la puerta se abrió. Su madre entró acompañada de su tía y su prima, vestidas de negro y cargando a su hija, que repetía: "Mamá". Alice sonrió, lista para regañarlas por salir tan tarde. "¿Adónde fueron? ¿Y por qué están vestidas así?", les preguntó. Nadie respondió.

Las tres tenían el rostro pálido y ojos vidriosos. Su madre, con voz entrecortada, dijo: "Todavía no puedo creer que se haya ido". La tía asintió, agregando: "Tan joven, hermana... ella y sus amigos". Alice sintió un escalofrío, pero no entendía de quién estaban hablando. "¿Qué están diciendo?", preguntó, cada vez más inquieta.

Su prima añadió: "Hoy terminó la novena. Se le extraña tanto". La hija de Alice seguía repitiendo: "Mamá, mamá", mientras la abuela la abrazaba y decía: "Sí, bebé, ella siempre estará con nosotras".

Alice quiso protestar, pero entonces notó que sus palabras se perdían en el aire. Miró sus manos y notó que parecían borrosas, como si estuvieran perdiendo forma. Se levantó rápidamente, pero un espejo junto a la puerta le mostró algo aterrador: su reflejo no estaba allí. En ese instante, los recuerdos de la fiesta regresaron con fuerza. Un destello, un sonido ensordecedor, el auto de su amigo perdiendo el control...

Todo encajó. Alice había mu**to en ese accidente, y ahora estaba atrapada, como una sombra de lo que había sido. Mientras su madre y su hija lloraban, Alice entendió que ya no podía cambiar nada y que siempre estará con ellas para tratar de corregir sus errores.

Autor: TRES 33 EL INICIO
Registrado en INDAUTOR
**tos

10/07/2025

Los princesos de ahora.😐

07/12/2024
Yo tampoco sé por que tarde tanto tiempo en irme
06/12/2024

Yo tampoco sé por que tarde tanto tiempo en irme

06/12/2024

Date cuenta

Así que no te preocupes estamos bien tus hijos y yo protegidos y sin necesitar nada de ti Por qué no tienes dinero para ...
30/11/2024

Así que no te preocupes estamos bien tus hijos y yo protegidos y sin necesitar nada de ti
Por qué no tienes dinero para cubrir sus gastos
Tampoco tiempo para convivir con ellos y hacer recuerdos bonitos
No tienes ganas de llamarles para saber cómo están
Tampoco tienes interés de cuidarlos unas horas
O llevarlos a la escuela

Mi trabajo principal es proteger a quien nació de mi 🤍🤞🏽 ¡¡por cualquier medio!! ️

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