La temática que da origen al seminario tiene su base en el fenómeno del exilio en México como país receptor, expulsor y generador de redes durante el transcurso del siglo anterior, el cual presenta características especiales, concretas y particulares, debido a la intensa interacción con el espacio iberoamericano. Desde el siglo XIX y durante la Revolución Mexicana, se generó una gran diversidad de
exilios, desde personajes que estuvieron ligados a los regímenes porfirista y huertista hasta personas ligadas a las mismas facciones revolucionarias. Asimismo, durante la segunda década del siglo XX, México acogió a varios disidentes latinoamericanos como son los casos del nicaragüense Augusto César Sandino, del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre o el cubano Julio Antonio Mella. Posteriormente se dieron los exilios mexicanos de Adolfo de la Huerta, José Vasconcelos, Juan Andrew Almazán y Plutarco Elías Calles, después de sus fracasos militares y electorales respectivamente o incluso se pueden encontrar rastros de una diáspora que se produjo como consecuencia del conflicto cristero. Uno de los fenómenos históricos que tuvo un impacto profundo en la sociedad mexicana contemporánea fue el de la llegada de millares de refugiados españoles como consecuencia de la Guerra Civil a partir de 1939 y que vino aparejada con la presencia de otros tantos refugiados antifascistas procedentes del centro de Europa, muchos de ellos, de origen judío. México también fue terreno para la llegada de activistas y escritores provenientes de República Dominicana, Guatemala, Honduras, El Salvador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Perú y Cuba, en donde destaca, por cierto, la presencia de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara. Finalmente debe recordarse la llegada de exiliados sudamericanos que huyeron de las dictaduras militares de Chile, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Guatemala y que fueron recibidos durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo.