15/09/2026
⚠️ Bebidas energéticas...
Entre el mito y el riesgo real.
Circula desde hace años una denuncia en redes sociales que afirma que bebidas como Red Bull y VIVE 100 contienen una sustancia llamada glucuronolactona, supuestamente desarrollada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para las tropas de Vietnam, capaz de producir efectos alucinógenos y posteriormente responsable de tumores cerebrales, migrañas y enfermedades hepáticas.
También se afirma que estas bebidas “diluyen la sangre”, provocan hemorragias cerebrales, producen infartos fulminantes si no se hace ejercicio después de tomarlas y que la vitamina B12 que contienen sirve para revertir un coma etílico.
Esto no es correcto.
La información merece ser aclarada porque una advertencia sanitaria pierde credibilidad cuando se apoya en datos falsos.
¿ QUÉ ES REALMENTE LA GLUCURONOLACTONA ?
La D-glucuronolactona es un compuesto que se encuentra de manera natural en el organismo como parte del metabolismo de la glucosa y también está presente en algunos alimentos; la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó específicamente la taurina y la glucuronolactona utilizadas en bebidas energéticas y concluyó que, en los niveles de exposición evaluados, no representaban por sí mismas un problema de seguridad.
También señaló que los problemas reportados en algunos consumidores estaban relacionados con consumos muy elevados y con factores como alcohol u otras sustancias, lo que dificulta atribuirlos directamente a la glucuronolactona; por lo tanto, no existe sustento científico para describirla como una droga alucinógena creada para los soldados de Vietnam.
¿ ENTONCES LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS SON INOFENSIVAS ?
Tampoco.
Aquí está la parte que sí debemos tomar en serio: el principal estimulante de estas bebidas suele ser la cafeína, por ejemplo, una lata de 250 ml de Red Bull contiene actualmente 80 mg de cafeína y 27 g de azúcar, de acuerdo con la información publicada para México.
En México, Profeco también ha documentado concentraciones importantes de cafeína y azúcar en distintas bebidas adicionadas con cafeína. En algunos productos, una sola presentación puede aportar una cantidad considerable de la ingesta diaria de azúcar.
Y aquí aparece el verdadero problema: no es lo mismo consumir ocasionalmente una bebida energética que consumir varias al día, mezclarlas con alcohol o utilizarlas en personas con determinados factores de riesgo cardiovascular.
❤️ ¿ QUÉ PUEDE OCURRIR CON LA CAFEÍNA ?
La cafeína puede aumentar temporalmente la actividad del sistema nervioso simpático y producir:
• aumento de la presión arterial
• palpitaciones
• taquicardia
• temblor
• ansiedad
• nerviosismo
• insomnio
• molestias gastrointestinales
Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos encontró que el consumo agudo de bebidas energéticas puede aumentar la presión arterial sistólica y diastólica; otra revisión sistemática publicada en 2025, que incluyó 37 estudios y 1,597 participantes, encontró además cambios cardiovasculares relevantes en una proporción considerable de los estudios, incluyendo aumento de frecuencia cardiaca, presión arterial y prolongación del intervalo QTc.
Esto no significa que una lata vaya a provocar automáticamente un infarto, significa que existen efectos fisiológicos reales que pueden adquirir mayor importancia cuando se consume una cantidad excesiva o cuando la persona tiene hipertensión, arritmias, enfermedad cardiovascular u otros factores de riesgo.
🍺 ¿ Y QUÉ PASA CUANDO SE MEZCLAN CON ALCOHOL ?
Aquí sí existe una advertencia importante: la cafeína puede disminuir la percepción subjetiva de sedación producida por el alcohol; esto puede hacer que una persona se sienta más despierta de lo que realmente está, sin que la cafeína elimine la intoxicación alcohólica.
Una revisión sistemática encontró que la combinación de alcohol con bebidas energéticas reduce algunos efectos sedantes percibidos del alcohol y aumenta los efectos estimulantes; por eso, mezclar bebidas energéticas con alcohol no es una buena práctica, particularmente cuando favorece un mayor consumo de alcohol o conductas de riesgo.
❌ ALGUNOS MITOS QUE DEBEMOS DEJAR ATRÁS:
La bebida energética:
❌ No contiene un “cóctel de la muerte”.
❌ La glucuronolactona no es una droga alucinógena desarrollada para Vietnam.
❌ No es un anticoagulante.
❌ No “diluye la sangre” para que el corazón bombee con mayor facilidad.
❌ La vitamina B12 no se utiliza para revertir un coma etílico.
❌ No es necesario hacer ejercicio después de consumirla para evitar un infarto.
❌ No está demostrado que su consumo habitual produzca inevitablemente enfermedades neurológicas irreversibles.
Pero tampoco debemos caer en el extremo contrario: una bebida energética no es simplemente “agua con vitaminas”; contiene sustancias estimulantes y, dependiendo de la presentación, cantidades importantes de azúcar y cafeína.
⚠️ ¿ QUIÉNES DEBEN TENER MAYOR PRECAUCIÓN ?
Especialmente niños y adolescentes, personas con hipertensión no controlada, personas con arritmias o determinadas enfermedades cardiovasculares, personas muy sensibles a la cafeína, embarazadas, personas con trastornos importantes del sueño o ansiedad y quienes las mezclan con alcohol.
Profeco señala expresamente que las bebidas adicionadas con cafeína deben incluir advertencias relacionadas con niños, embarazo, lactancia, sensibilidad a la cafeína y la mezcla con bebidas alcohólicas.
🩺 LA CONCLUSIÓN MÉDICA
No necesitamos inventar una historia de soldados, alucinógenos, hemorragias cerebrales y “bombas mortales” para justificar una recomendación prudente; la evidencia científica ya es suficiente para recomendar moderación.
El problema no está en una supuesta sustancia secreta, está en el exceso de cafeína, el consumo repetido, la carga de azúcar, la susceptibilidad individual y, especialmente, la combinación con alcohol.
La mejor prevención comienza por distinguir entre un riesgo real y un mito viral; porque informar sobre salud también significa decir: “Esto sí está demostrado… y esto no”.
La medicina necesita menos alarmismo y más evidencia.