20/10/2018
⚠️⚠️DENUNCIA⚠️⚠️
“Llevo días pensando si sería bueno escribir esta denuncia y sobre todo hacerla publica. Pero sintiendo el acompañamiento y amor de mis amigas, decidí hacerla y no seguir guardando el dolor que invade a mi cuerpa.
Aclaro que el sentido de la denuncia no es que se abra un debate sobre el ab**to, si están a favor o en contra porque los borrare; el sentido es que topen a dos anarco machos y se cuestionen si aún van a querer recibirlos en sus espacios.
Pasa que hace aproximadamente un año tuve dos ab**tos. El primero fue espontáneo y el segundo fue con misoprostol porque así lo decidí yo. Desde que ocurrió el primero, Samuel Ivan Velázquez (Sanko, [foto de la izquierda])y Mauricio Montiel (Omome, [foto de la derecha]), decidieron hablar sobre mi decisión y mi cuerpa a mis espaldas, diciéndole a mi compañero sexoafectivo que lo único que estaba haciendo era evadir mis responsabilidades, que lo que tenía dentro era un bebé y que no podía matarlo, es más, que si él quería tener un hijx, que me obligara a tenerlo porque también él tenía el derecho de decidir sobre mi cuerpo. Jamás pensaron o al menos me tomaron en cuenta para decírmelo en la cara. Todo el tiempo desde que se enteraron hasta el final, la discusión estaba presente cuando me iba de su casa, tal parecía que presionaban a mi compañero para que decidiera sobre mi. El segundo ab**to, hecho con misoprostol, me sobraron pastillas y publique en mi fb que las tenía y que si alguna necesitaba sin problemas podía pedirme a lo que Mauricio comentó la publicación volviendo a decir que evadía mi responsabilidad como siempre, involucrando mi vida privada diciendo que como no levantaba ni un dedo en mi casa para ayudar a mi madre, por eso decidía abortar. Una vez más no diciéndomelo en la cara.
Está situación me llevo a alejarme de los espacios de trabajo que compartíamos porque no me sentía segura y me daba demasiada ansiedad tener que mirarlos y seguir compartiendo chambas. Todo el tiempo pensé que esos dos vatos eran mis amigos y que siempre iban a estar para cualquier cosa que necesitara, pero después de esto me di cuenta que de nada sirve tener contacto con ellos.
Decidí hasta apenas hacer la denuncia, porque hace más o menos un mes se aparecieron en mi facultad queriendo “solidarizarse” con la banda que se encontraba en el paro. Yo me sentí muy incómoda, pues había estado frecuentando a diario ese lugar y ahora tendría que compartir espacio con alguien que me había agredido, así que le pedí a unas amigas que me tiraran paro y le pidieran de favor que se retirase del lugar.
Tampoco quiero hacerme la víctima, solo me gustaría que ahora ellos sientan el terror y la intimidación de la presencia de las morras en los espacios, que ahora sean ellos los que se vayan. Ya me canse de que seamos siempre nosotras las que nos alejemos, las que dejemos de considerar seguir relacionándonos en todos los ámbitos con las personas porque los frecuentan o comparten espacios de chamba.
¡QUE EL MIEDO NO APAGUE NUESTRAS VOCES, QUE LA RABIA NOS INUNDE TODA LA CUERPA HASTA SACAR A TODOS LOS ANARCO MACHOS DE LOS ESPACIOS!”