04/09/2026
4 de septiembre de 1916
La Revolución constitucionalista, profesa el credo de igual oportunidad para todos, dentro de una explotación lícita y honrada: Heriberto Barrón
El 4 de septiembre de 1916, el periódico “El Pueblo” publicó un número escrito por su director general, el periodista Heriberto Barrón, en el que analizó la política exterior del presidente estadounidense Woodrow Wilson hacia México. Barrón sostuvo que los desaciertos diplomáticos de Washington respondían a informes deficientes sobre la situación mexicana, al considerar que el gobierno de Venustiano Carranza mantenía el control militar del país y que las fuerzas de Francisco Villa ya no representaban una amenaza para la frontera estadounidense. En el texto, el autor examinó un reciente discurso donde Wilson expresó respaldo al proyecto constitucionalista:
“En el artículo inicial, que publiqué al asumir la Dirección de este diario, decía: "Tengo el honor de conocer personalmente al señor Presidente de los Estados Unidos del Norte, Mr. Woodrow Wilson, cerca del cual he laborado con frecuencia en defensa del Partido Constitucionalista, y estoy convencido de su buena fe y honorabilidad por lo que respecta a sus relaciones con nuestra República, y de que si el Jefe de la Nación vecina ha sufrido algunas veces equivocaciones en su política internacional, por proceder inspirado en información falsa o deficiente, se ha apresurado a rectificar esas equivocaciones cuando se le han demostrado."
“Y antes decía, refiriéndome a los extranjeros residentes en México: "Lo que repugnamos y repugnaremos siempre los mexicanos, con todas las energías de nuestra alma, es que haya extranjeros, que adueñándose de concesiones leoninas que los enriquecen, empobreciendo a México, se conviertan en una potencia económica y política, pretendiendo ejercitar una influencia nociva y atentatoria en los destinos interiores de nuestra patria. Esa clase de privilegios han quedado hechos añinas de los regímenes dictatoriales. La Revolución Constitucionalista, profesa el credo de igual oportunidad para todos, dentro de una explotación lícita y honrada." En completa conformidad con las anteriores ideas, el señor Presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, según nos lo da a saber nuestro estimable colega "El Demócrata" en una interesante nota cablegráfica, acaba de pronunciar un notable discurso en Longbranch, haciendo sensacionales declaraciones en pro de nuestra República y de la obra y propósitos del Partido Constitucionalista, que con tanta austeridad y honradez rige el ciudadano Carranza.
"Mr. Wilson comenzó exponiendo la situación en que se hallaba la República Mexicana—dice "El Demócrata"—en el momento de estallar la Revolución. Dijo, que merced a los privilegios que existían, los mexicanos hallaban obstáculos muy grandes para controlar su propio territorio y la dirección de las propias instituciones, debido a que extranjeros con intereses ajenos y propios, habían procurado el establecimiento de los privilegios que necesitaban, imponiéndoles arbitrios sobre sus tierras y recursos. Afirmó que algunos de estos extranjeros son norteamericanos, quienes exigen cosas que en Estados Unidos no podrían obtener. En párrafos muy elocuentes y convincentes, sostuvo que los mexicanos tienen perfecto derecho a libertarse de tales influencias y "mientras yo controle la acción del gobierno—añade, —me esforzaré en procurar que no se les estorbe en esa loable tarea. Dijo que esto era difícil de comprender por algunos, pero que lo comprende muy bien la mayoría de los norteamericanos. Esta es una doctrina ingrata y desagradable para aquellos que quieren sacar y obtener algo de la República Mexicana. Mientras representen tal tendencia a la liberación, yo estaré de su lado en todo y por todo."
“Sinceramente celebro que, casi al mismo tiempo que yo escribía mi artículo, el señor Presidente de los Estados Unidos me proporcione una brillante oportunidad para demostrar la verdad de mis asertos y que profese la misma teoría respecto a los extranjeros perniciosos que adueñándose por medios ilícitos de grandes capitales, pretenden ejercitar influencias nocivas para el bienestar de México. Confiesa el señor Presidente Wilson que entre esta clase de extranjeros hay algunos norteamericanos, y expresa de un modo terminante que en sus pretensiones no encontrarán el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos para sostener los privilegios que habían establecido. Tomen buena nota de esto esos concesionarios y retírense de buen grado a otros lugares que les sean más propicios para sus innobles e ilícitas especulaciones, ya que para no tolerarlas existe un acuerdo perfecto entre el Gobierno de México y el de los Estados Unidos.
“Declara el señor Wilson que mientras él esté en el Gobierno, resueltamente apoyará el "ansia intensa de reconstrucción nacional, que es el alma de la libertad que anima al Partido Constitucionalista, que expulsó del territorio nacional al asesino del Presidente Madero" y derrocó la dictadura más ominosa que haya existido en México, para restablecer un Gobierno constitucional y democrático, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Esto indica que el mandatario de la nación vecina, tiene fe en la honradez de miras del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y de sus colaboradores, cuya fe será la base más sólida para evitar en lo porvenir toda causa o pretexto de fricciones internacionales, entre dos Repúblicas que deben estar en paz y marchar en armonía. Ojalá que los representantes en México de otras naciones tomen buena nota de las declaraciones del Presidente Wilson y las secunden por lo que respecta a los súbditos cuyos intereses representan en México, declarando de un modo terminante que no apoyarán las pretensiones de aquellos que, habiendo obtenido grandes privilegios durante los regímenes dictatoriales, procuran para conservarlos, hacer una guerra sorda y sin cuartel al Gobierno Constitucionalista.
“Es motivo de regocijo para nosotros, que al llegar los delegados mexicanos que van a asistir a las conferencias a los Estados Unidos, se les reciba con completa cordialidad y se hagan declaraciones tan terminantes como las que ha hecho el Presidente Wilson, a las que no dudamos seguirá la inmediata salida de las tropas americanas de nuestro territorio. Si a las palabras, siguen los hechos, en una sucesión continuada llevando al alma de nuestro pueblo el convencimiento pleno de que el pueblo y el Gobierno americanos, no intentarán jamás atentar contra la soberanía de México, desaparecerá para siempre todo motivo de desconfianza y podrá inaugurarse un largo período de cordialidad internacional, que es lo que anhelamos los ciudadanos de una y otra República. HERIBERTO BARRON”.
Heriberto Barrón nació en San Luis de la Paz, Guanajuato, hacia 1863. Se desempeñó como abogado, político y periodista. En 1902, al mando de fuerzas policiales en San Luis Potosí, participó en la disolución de una reunión del Club Liberal Ponciano Arriaga junto a otros opositores al régimen porfirista. Posteriormente simpatizó con el movimiento reyista y el 2 de agosto de 1908 publicó una entrevista realizada al general Bernardo Reyes en el periódico "La República". Tiempo después cofundó el Partido Democrático junto a José Peón del Valle, Jesús Urueta, Diódoro Batalla, Benito Juárez Maza, Rafael Zubarán Campany y Carlos Trejo y Lerdo de Tejada para respaldar la candidatura de Reyes. Durante el conflicto armado se sumó al constitucionalismo encabezado por Venustiano Carranza, quien lo nombró director de "El Pueblo" en 1916. Ese mismo año resultó electo diputado al Congreso Constituyente; sin embargo, su credencial fue impugnada debido a sus antecedentes durante el Porfiriato. Falleció en la Ciudad de México en 1935.
Heriberto Barrón vestido de traje, retrato. Ca. 1916. © (10361), México, Secretaría de Cultura – INAH – Sinafo – FN.