01/06/2026
Querido personal del Hospital General “Dr. Manuel Gea González”:
Después de tantos años entre quirófanos, guardias eternas, cafés recalentados y monitores pitando… ha llegado el momento de mi jubilación.
Sí, oficialmente me retiro.
Ya no volveré a preguntar:
—“¿Ya está canalizado?”
—“¿Cuánto pesa el paciente?”
—“¿Quién movió el carro rojo?”
Me voy después de una vida dedicada a dormir gente… aunque, a veces, daban más ganas de dormir a algunos compañeros.
Gracias a Cirugía por enseñarme que “son solo 20 minutos” significa, exactamente, dos horas y media.
Gracias a Enfermería, mis cómplices de vida, por salvarme más veces de las que admitiré públicamente.
Gracias a Urgencias, por mantener mi presión arterial siempre entrenada.
Gracias a Terapia Intensiva, CEyE, camilleros, inhaloterapia, laboratorio, intendencia, administrativos, residentes, relaciones públicas y a quienes pueda estar olvidando: este hospital funciona porque todas y todos hacemos magia con lo que hay.
Y a mis queridos residentes: recuerden que la anestesia no es solo dormir pacientes.
Me llevo historias, risas, amistades, desvelos, sustos, anécdotas imposibles y muchísimo cariño. Aquí aprendí que un hospital puede ser caótico, agotador y maravilloso al mismo tiempo.
Ahora me retiro a una nueva etapa donde:
las alarmas no serán reales, nadie me llamará “doctora, rapidito”, y podré estar tranquila sin que alguien diga “se está desaturando”.
Gracias por tantos años de compañerismo, paciencia y cariño. Fue un honor compartir quirófanos, pasillos y vida con todas y todos ustedes.
Y no se preocupen… aunque me jubile, seguiré teniendo el reflejo condicionado de buscar vías aéreas difíciles.
Con cariño, humor… y presión estable,
Su anestesióloga favorita,
Dra. Rosa María Zepeda Marvan