19/02/2026
Yo nací en el Pueblo De Moya, lucero de mis oscuridades, amor de mis verdades; de mi alma, el sentido de mis muchas existencias.
Beso su suelo húmedo que me ha enraizado y amontono sus tierras para fuerzas de mis manos.
Guardo en mi razón aquel minúsculo sitio que, recapacito con pasión mis muchas infantiles aventuras.
Nazco y renazco entre las dunas llamados surcos, jugando entre los tiempos del niño y del difunto y como el aliento del norte me dio un vida, ahí entre las piedras pálidas colgado en las espinas.
Con sus cantares se colorea de dorado sus valles en el alba; cae sobre ti la gracia de tus numerosos ancestros; sus huellas y pisadas, profundas y eternas.
Los guiños a tus hijos que luchan los Cuatro Vientos; tus aguas exquisitas, siempre frescas en sus regaderas escondidas; tus atardeceres atemporales cruzando los barrios del cielo, y tus cielos fríos que escarchan mazorcas multicolores.
No importa que no haya duelo en mi partida a la eternidad; no importan las exequias rituales; no importan los rezos ni los sentimientos póstumos, lo que pretendo es enraizarme como el armadillo en las tierras de mis tierras; sumergirme tranquilo y en paz, pero en estos suelos que son mi oda; aquí, que mi cuerpo descanse de las vidas que me dieron; sí, que sea aquí en Moya donde yo descanse; que traigan mi cuerpo donde haya mu**to y me entreguen con mis antepasados y cantar todos juntos las dichas de la coincidencia de haber nacido en el Pueblo de Moya.
Por Alfredo San Mar en el día de la conmemoración de la fundación del Pueblo de Moya.