20/04/2026
LOS AHORROS DE LA GENTE, BAJO LA MIRA.
Lo de Zacatecas no es solo un ajuste administrativo, ni una decisión aislada. Es una advertencia, una política de Estado cada vez más clara. La reducción del aguinaldo para nuevos pensionados, avalada por la Suprema Corte, confirma algo que ya se venía observando: cuando el gobierno necesita dinero, empieza a mirar hacia el bolsillo de los ciudadanos...Y a apretar.
Primero fueron las Afores no reclamadas de los mayores de 70 años. Luego, la disposición dictatorial del ahorro pensionario de millones de trabajadores: Así, sin consultar a los dueños de ese dinero, se apropiaron del 30 por ciento de sus ahorros equivalentes a poco más de dos billones de pesos. Después, la autorización de la Suprema Corte para que la autoridad fiscal pueda congelar cuentas bancarias por simple sospecha, obligando al afectado a demostrar que su dinero sí es suyo y sí es limpio. Y no al revés. Ahora toca a las pensiones locales: en Zacatecas ya arrancó el recorte y sería ingenuo pensar que ahí va a terminar. Es que la Suprema Corte del Bienestar aprobó recortar un mes de aguinaldo a los nuevos pensionados de esa entidad.
La explicación oficial siempre suena a "bienestar". Hablan de sostenibilidad, de viabilidad financiera, de justicia social. Pero traducido al lenguaje de la calle, el mensaje es otro: al gobierno no le alcanzan los recursos para sostener su gasto político disfrazado de apoyo social, y entonces empieza a sacar dinero de donde puede. Y donde puede casi siempre es en el ahorro de la gente, en sus cuentas, en sus fondos de retiro y en prestaciones que muchos creían intocables. Quieren el dinero para seguir sosteniendo una maquinaria que reparte millones y millones sin ton ni son. El régimen le apuesta a la asistencia, no a la producción ni al patrimonio de la gente, construido con sus ahorros de toda la vida.
En el caso de Zacatecas no se trata sólo de bajar de 60 a 30 días un aguinaldo. Se trata de una lógica de poder. De un régimen que reparte dinero con enorme rentabilidad política, pero que luego necesita exprimir a alguien para mantener esa maquinaria operando. Y ese alguien suele ser el ciudadano que trabaja, ahorra, paga impuestos y construye un patrimonio para el bienestar de su familia, una aspiración que por cierto no admiten los radicales de la 4T.
Pero la contradicción ya está a la vista. Para vigilar, congelar cuentas, registrar datos y meter mano en los ahorros, el Estado sí funciona con una velocidad admirable. Pero para tener hospitales con medicinas, escuelas dignas, seguridad pública, carreteras decentes o servicios públicos de calidad, ahí todo falla, todo se retrasa y todo se justifica con falta de presupuesto.
Por eso Zacatecas importa. Porque no es sólo Zacatecas. Es, ante todo, una señal de lo que viene cuando las finanzas del Estado aprietan y el modelo político-social exige. Hoy recortan el aguinaldo de futuros pensionados. Mañana, con el mismo discurso técnico y el descaro solemne de la Corte del Bienestar, podrían venir por más. Lo más seguro es que haya línea para que otros gobiernos estatales operen la misma propuesta. No tendrán problema porque ya hay jurisprudencia. Hay barra libre.
En el fondo, la pregunta es muy simple: ¿el dinero que la gente ahorra para su retiro realmente le pertenece o sólo le pertenece mientras el gobierno no necesite echarle mano? En este país ya se demostró que el patrimonio de los particulares se expropia a favor del régimen, no del “pueblo”.
Y esa es la parte más preocupante, porque queda claro que el ahorro de los ciudadanos está considerado como una reserva disponible. Es decir, ya no estamos hablando sólo de disposiciones técnicas o administrativas de las pensiones, aguinaldos y ahorros, sino de control y dependencia. Estamos hablando de un régimen cada vez más cómodo y abusivo, metiéndose con la vida, el dinero y el futuro de la gente. Así de ca**ón.