02/09/2026
Una vida de batallas: enfrentó 73 cánceres
e inspira con su testimonio
“Mi fortaleza viene de Dios y estoy aquí con una misión: recordar a la gente a reclamar menos y agradecer más”, afirma una paciente que enfrentó más de 70 cánceres a lo largo de 27 años. Tras someterse a decenas de procedimientos médicos, su rostro muestra las cicatrices de una batalla dura que le costó la pérdida de un ojo y parte de la nariz debido a tumores agresivos. Sin embargo, su lucha no se limita al dolor físico, también enfrenta la crueldad social. “Me dicen monstruo, ET, hay mucha discriminación en la calle y en las redes”. Utiliza su experiencia para inspirar y llevar un mensaje de esperanza a personas que atraviesan situaciones difíciles.
Hilaria Mireski de 60 años, pobladora de Itaiópolis, estado de Santa Catarina, Brasil, es un ejemplo de resiliencia y fe inquebrantable. Hace casi tres décadas se encuentra en tratamiento debido a los múltiples cánceres, pues padece el síndrome de Gorlin Golz, una condición rara que provoca la aparición constante de tumores en la piel y tejidos. Quien ya pasó por esta enfermedad dimensiona lo complejo que es el momento de recibir el diagnostico, en su caso, eso ocurrió repetidas veces, comentó.
Durante el tratamiento pasó por etapas muy dolorosas y largas. Ya ha se ha sometido a más de 90 biopsias, perdió el ojo derecho y parte de la nariz debido al avance de los carcinomas. A esto, también se suma la vida con recursos limitados durante su infancia en una familia numerosa donde eran 10 hermanos, y no hubo tiempo para los juegos, porque temprano comenzaban a trabajar para ayudar en la casa, rememoró.
Habiendo superado tamaña adversidad, esta historia demuestra que aún después de tantas caídas, es posible seguir construyendo la historia de vida; Hilaria lo hace con su característica y esperanzadora sonrisa. Fue posible con mucha fe y gratitud por cada nuevo día, afirmó. “Mi fortaleza viene de Dios. Nunca le cuestioné lo que me sucedió, solo agradecí”.
Una realidad que también forma parte de su cotidianeidad es la falta de empatía, los antivalores en la sociedad. “Me llaman de monstruo, ET, calavera en las redes sociales y en la vía pública, hay mucha discriminación”, lamentó.
LA VIDA CON PROPÓSITO
La verdadera gratitud no surge únicamente cuando las circunstancias se desarrollan como se desea, sino que trasciende mucho más allá de esos momentos de bienestar, en medio de batallas difíciles y pérdidas incalculables, la gratitud se convierte en una prueba de fortaleza y madurez, pues es entonces cuando una persona demuestra ser agradecida por todo, reconociendo que cada experiencia forma parte esencial de la vida, reflexionó.
Hilaria, está llevando su poderoso mensaje a diversos encuentros, con charlas y conferencias, utilizando también sus redes sociales como plataforma, para hablar sobre adversidades, fe, y esperanza. Está convencida de que mientras haya vida hay que seguir dando lucha, inspirando a muchas personas a seguir con determinación ante los desafíos, por sobre todo, dejar una enseñanza simple, pero de gran significado.
“Enseñar a las personas que en ocasiones reclaman por tan poca cosa, a agradecer más. Que nació con una sola uña, que terminó el relacionamiento o muchas situaciones menores y piensan tomar medidas drásticas ante la depresión. Y yo estoy aquí luchando para vivir más. No es ignorar o fingir que no hay dolor, es reconocer que después de días difíciles, todavía hay muchas cosas por las cuales vale la pena agradecer. Les pido que nunca desistan”.
No perdió la belleza, ganó marcas que cuentan una historia de coraje. Una mujer guerrera que enfrentó lo imposible, venció las batallas y sigue de pie. Una historia que refleja que la verdadera belleza está en el coraje de continuar.
“Yo nunca paré, nunca perdí mi alegría. Continúen enfrente y recuerden que el bien siempre vence”, concluyó.
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