13/03/2026
EL SEÑOR DE OBSIDIANA....
CUARTO VIERNES DE CUARESMA EN MAYANALÁN
(Del libro "Amalgama Cultural').
Bony Chávez
Todo tepecoacuilquense, católico y creyente, ha visitado alguna vez el santuario del Señor de Chalma en Mayanalán.
Según la tradición oral, el pueblo original era Xelican, que estaba ubicado en dirección hacia Tepecoacuilco; pero, a la llegada de los evangelizadores, el pueblo fue azotado por la aterradora y letal viruela negra. Para detener la cadena de contagio, los predicadores ordenaron quemar el pueblo de Xelican y trasladaron a la gente más hacia el sur; fue entonces cuando fundaron Mayanala “en tierra del hambre” o “donde se acabó el maíz” que se deriva de las palabras en náhuatl: mayanaliztli (hambruna) y lan (locativo), lo que hoy es Mayanalán, donde construyeron la iglesia y trazaron las primeras calles del centro.
Años después, ya erradicada la fatídica pandemia, el Señor de Chalma y la campana de la iglesia fueron encontrados bajo las ruinas del lugar donde se encontraba Xelican, en los restos de una capilla que la gente conocía como “los paredones de Santa María”. En la campana que se encontró, se puede leer: "Santa María Ora Pro Nobis. Año de 1781”.
Desde entonces, la celebración del Cuarto Viernes de Cuaresma es la fiesta principal del pueblo, donde exponen al Señor de Chalma en el altar mayor desde temprana hora, pues lo visita la gente de las comunidades circunvecinas que llegan en peregrinación con mandas u ofrendas. La imagen ha creado gran devoción entre los feligreses, porque se le adjudican innumerables milagros. A manera de veneración, le cuelgan: cadenas, collares, medallas de oro y plata, billetes mexicanos y dólares.
La conservación de la imagen es todo un misterio, pues se sabe que tiene más de doscientos años de existencia y, además, sobrevivió a la quema de Xelican. También hay quienes dicen que la han visto moverse o sudar. Existen varias leyendas que giran en torno a ella, una de las más populares nos cuenta que va agachando la cabeza cada vez un poco más, debido a la maldad en el mundo.
Dentro de las festividades, al mediodía, en el arco ubicado en la entrada del pueblo, las autoridades eclesiásticas y organizadores reciben a las danzas de los chinelos, los tlacololeros, los diablos, los manueles y las mojigangas.
Al atardecer, da inicio el tradicional pendón, donde participan los charros de la comunidad, las danzas invitadas, carros alegóricos y escaramuzas.
En la feria del Cuarto Viernes de Cuaresma también se puede disfrutar de su exquisita gastronomía: las madalenas, cocoles de granillo, pan tradicional, palanqueta de cacahuate, dulce de calabaza, membrillo y alegrías.
Visitar al Señor de Chalma, en su fiesta tradicional, siempre será una experiencia irrepetible.