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Ixca Time IXCATEOPAN DE CUAHUTEMOC. GRO.MX
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¡¡Buenos Días!!
02/06/2026

¡¡Buenos Días!!

¡¡Buenas Noches!!
02/06/2026

¡¡Buenas Noches!!

Hace muchos años, cuando las calles empedradas de Ixcateopan todavía guardaban el silencio de las madrugadas y las seren...
01/06/2026

Hace muchos años, cuando las calles empedradas de Ixcateopan todavía guardaban el silencio de las madrugadas y las serenatas eran una hermosa costumbre del pueblo, los jóvenes solían reunirse antes del amanecer para llevar música a las muchachas que les robaban el corazón.

El punto de reunión casi siempre era la plazuela, junto a la estatua de Cuauhtémoc. Allí llegaban con sus guitarras, afinaban las cuerdas, contaban chistes y esperaban a que se completara el grupo antes de partir por las calles oscuras.

Pero había algo extraño que ocurría cada vez que se reunían.

Sin importar la fecha ni la ocasión, aparecía un enorme marrano negro. Nadie sabía de dónde venía. Surgía de entre las sombras y comenzaba a caminar alrededor de los muchachos. Daba vueltas y vueltas alrededor de la estatua mientras emitía sonidos extraños, distintos a los de cualquier animal conocido.

—Ahí viene otra vez el condenado marrano —decían algunos entre risas.

Al principio lo tomaban como una curiosidad. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a desesperarlos. El animal aparecía siempre, como si supiera exactamente cuándo se reunirían. Algunas veces permanecía allí durante horas, observándolos con unos ojos que, según cuentan, brillaban de manera inquietante bajo la luz de la luna.

Cansados de aquella presencia, varios jóvenes acordaron darle un escarmiento.

—La próxima vez traigamos lazos y lo atrapamos —propuso uno de ellos.

Todos estuvieron de acuerdo.

Y así fue.

Una madrugada, cuando el grupo volvió a reunirse junto a la estatua de Cuauhtémoc, el marrano apareció como siempre. Comenzó a dar vueltas alrededor de ellos, gruñendo y resoplando.

Los muchachos estaban preparados.

Entre varios lograron lazarlo. El animal chilló con una fuerza impresionante y trató de escapar, pero fueron más rápidos. Lo arrastraron por las calles hasta las afueras del pueblo.

Lo que ocurrió después es algo de lo que muchos prefieren no hablar.

Dicen que la emoción y el enojo les hicieron perder el control. Comenzaron a lanzarle piedras hasta dejarlo malherido. Finalmente abandonaron al animal, sangrando junto al camino, convencidos de que jamás volvería a molestarlos.

Al amanecer regresaron a sus casas.

Pero al día siguiente, el pueblo despertó con una noticia que dejó a todos helados.

En lugar del marrano, encontraron ………….
…………………………………………………………………………………………………………………………..

Nadie pudo explicar cómo llegó allí.

Los jóvenes guardaron silencio.

Los más ancianos del pueblo comenzaron a murmurar una palabra que muchos temían escuchar:

—Nahual.

Habías escuchado algo similar?

29/05/2026

Ixcateopan de Cuauhtémoc guerrero.

“En la Bella comunidad de Pipincatla”En lo alto de las montañas verdes de Guerrero se encontraba un pequeño pueblo llama...
28/05/2026

“En la Bella comunidad de Pipincatla”

En lo alto de las montañas verdes de Guerrero se encontraba un pequeño pueblo llamado Pipincatla, un lugar donde las mañanas olían a tierra mojada y las tardes se llenaban con el sonido de los niños jugando en la plaza.

Cada año, antes de las fiestas patrias, todo el pueblo se reunía en el gran techado del centro para decorar con banderitas de colores. Don Mateo colgaba el papel picado desde muy temprano, mientras Doña Lupita barría las calles y cuidaba las macetas frente a su casa blanca de techo rojo.

Aquella tarde, el cielo estaba pintado de naranja y dorado. Los niños corrían detrás de un balón, riendo sin parar. A un lado, el viejo letrero de “Bienvenidos a nuestra comunidad” se movía suavemente con el viento, como si saludara a cada visitante que llegaba.

Pero esa noche sería especial.

La abuela Tomasa contaba que, cuando el pueblo se unía con alegría y respeto, las montañas brillaban diferente. Y justo al caer el sol, ocurrió algo mágico: pequeñas luces comenzaron a aparecer entre los árboles de la colina. Parecían luciérnagas danzando alrededor del pueblo.

Los más pequeños miraban sorprendidos.

—Es el corazón de Pipincatla despertando —dijo la abuela con una sonrisa.

Desde entonces, las personas del pueblo comprendieron que la verdadera magia no estaba en las luces ni en las fiestas, sino en la unión de su gente, en las risas compartidas y en el orgullo de pertenecer a aquel rincón escondido entre las montañas.

Y así, cada vez que el viento mueve las banderas de colores en Pipincatla, los habitantes recuerdan que mientras permanezcan unidos, su pueblo siempre tendrá luz y vida.

“La historia que nunca pasó”

Invitación a la población ixcateopense. Pedimos considerar las siguientes recomendaciones para realizar las labores corr...
27/05/2026

Invitación a la población ixcateopense.

Pedimos considerar las siguientes recomendaciones para realizar las labores correspondientes:
-Calzado apto
-Vestimenta cómoda
-Bebida hidratante
-Sombrero o gorra
-Machete, pala, cubeta, escoba, bote o bandeja para sacar el desazolve

De manera anticipada agradecemos a quienes puedan unirse este próximo viernes 29 de mayo a las 8 de la mañana en el manantial .

Bajo los arcos blancos y las columnas pintadas de rojo, el viejo corredor parecía guardar secretos de muchos años. Cada ...
27/05/2026

Bajo los arcos blancos y las columnas pintadas de rojo, el viejo corredor parecía guardar secretos de muchos años. Cada mañana, cuando el sol apenas despertaba al pueblo, Don Ernesto abría la puerta de madera más cercana al inicio del pasillo y barría lentamente las hojas que el viento dejaba entrar.

La gente decía que aquel corredor nunca estaba solo. Por las tardes, el eco de los pasos parecía acompañar a quienes caminaban por ahí, aunque no hubiera nadie alrededor. Algunos aseguraban escuchar risas antiguas, como si las paredes recordaran las conversaciones de otros tiempos.

Un día llegó Sofía, una niña curiosa que visitaba a su abuela durante las vacaciones. Mientras caminaba entre las columnas, notó una pequeña maceta naranja al fondo del corredor. Algo brillaba detrás de ella.

Se acercó despacio y descubrió una cajita de madera escondida bajo una banca. Dentro había fotografías en blanco y negro, cartas amarillentas y una nota escrita con tinta azul:

“Para quien encuentre esto: este corredor guarda los sueños de todos los que alguna vez pasaron por aquí. Si escuchas con atención, el pueblo te contará su historia.”

Desde entonces, Sofía regresaba cada tarde al corredor. Se sentaba en silencio mirando las sombras alargarse sobre el piso de barro, y poco a poco comenzó a imaginar las historias de quienes habían vivido allí: músicos, comerciantes, enamorados y viajeros que dejaron una parte de su corazón entre aquellas paredes blancas.

Cuando las vacaciones terminaron, Sofía se marchó, pero prometió volver. Porque entendió que aquel lugar no era solo un pasillo antiguo… era un camino lleno de memoria, donde cada columna sostenía un recuerdo y cada puerta escondía una historia esperando ser contada.

“La historia que nunca pasó”

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