01/07/2020
Y así, en menos de lo que terminan de llegar e irse las estaciones que nos hacen tener conciencia del paso del tiempo, se cumplieron dos años del triunfo.
Dos años de vencer a la Mafia del Poder; dos años de derrotar con los argumentos, la razón y el compromiso con la inteligencia a quienes intentaron desaforarlo para deshacerse de su compromiso indeclinable con el cambio; dos años de decirle a la Mafia que nos robó la Presidencia, que podían hacerlo tantas veces como pudieran y tantas como el dinero les alcanzara, pero que jamás nos rendiríamos; dos años de tener la conciencia tranquila y ocupada en lo que nos comprometimos a solucionar: poner a los más pobres por delante y recuperar nuestra soberanía, sobre todo la energética; dos años de echar a los tecnócratas del Neoporfirismo de ayer y hoy para sustituirlos con auténticos Servidores de la Nación, trabajadores de conciencia honrada que junto a millones de mexicanos se sublevaron contra la injusticia por la vía pacífica; dos años de encontrar una salida a la decadencia e instrumentar el renacimiento de México; dos años de plantar cara a Trump a nombre de nuestra patria, que también son nuestros prójimos en Estados Unidos; dos años de ofrecer lo que nos robó el neoliberalismo: una esperanza para México.
Dos años. Y se dicen fácil, se han pasado rápido, pero son dos años de juntos hacer historia. Dos años de avivar conciencias con entusiasmo y organizando ciudadanos; dos años de transformar a México sin que nos detenga o nos angustie el qué dirán de nuestros adversarios. Se pasaron pronto, pero queda un largo camino por avanzar, organizado, transformando y repitiendo en nuestras mentes lo que significa el compromiso con la patria y con el otro en voz de Guillermo Prieto:
“Si se toma un fuerte, quedarán los otros fuertes, después quedan las torres de las iglesias, los patios, los cementerios, los claustros, las celdas. En cada pieza se hará un castillo, en cada puerta una muralla, después todas las aldeas. Si esto se perdiera, las cavernas, las montañas. Y cuando todo se haya perdido tendremos todavía por patria las tumbas y por sudario nuestra divina bandera hecha jirones".
Gracias Andrés Manuel, por no dejar que nos soltáramos ni en los momentos de peor incertidumbre, por invitarnos a no decirle adiós a la esperanza. Hace dos años tenemos Patria y sin ti no lo hubiéramos conseguido.