01/06/2026
Buenos días amigos, los invitamos a leer el artículo de la mtra. Camelia Domínguez Isidoro, de esta semana, no se lo pierdan, léanlo, compártanlo y regálenos alguna opinión.
🚩🚩⭕️🔴Hola compañeros y amigos de Facebook, los invito a leer mi opinión de esta semana, respetuosamente me ayuden a leerlo, a que me dejen su opinión y que lo compartan.
Es un error creer que la situación mundial no tiene consecuencias para nuestro país.
A lo largo de los años en que he cumplido mis tareas como luchadora social, he podido observar un fenómeno recurrente, cuando realizo actividades de organización y activismo, o cuando leo y comento volantes y artículos de carácter nacional e internacional con colonos, campesinos, amas de casa, obreros y otros sectores de la población, encuentro que la mayoría suele interesarse más por la información que afecta directamente su vida cotidiana: el agua de su colonia, el precio de los alimentos, la inseguridad en su municipio, los conflictos de su comunidad o las decisiones del gobierno estatal que impactan sus ingresos.
Esta actitud no se explica por alguna limitación intelectual, sino por una respuesta práctica a las condiciones materiales en las que viven las personas. como ya lo expresó karl marx en el prólogo de contribución a la crítica de la economía política: “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social es lo que determina su conciencia”.
Es decir, las ideas, los valores, las creencias y las formas de entender el mundo surgen dentro de un contexto histórico y social determinado por las condiciones políticas y económicas en las que se vive. sobre todo, en una sociedad dividida en clases sociales, donde las ideas dominantes suelen ser las de la clase dominante. la escuela, el trabajo, los medios de comunicación, la religión, la cultura y las relaciones económicas influyen en la manera en que las personas interpretan la realidad mundial.
Por lo tanto, si la mayoría de las personas, especialmente el pueblo trabajador, dedica gran parte de su tiempo a trabajar para sobrevivir y resolver necesidades inmediatas, es natural que le quede poco tiempo para pensar, estudiar y comprender fenómenos complejos de alcance nacional o mundial, en consecuencia, su interés suele centrarse en lo inmediato o en aquello que el propio sistema le presenta como prioritario.
Sin embargo, no quisiera que se interpretara que, por esta razón, el pueblo es incapaz de analizar problemas que van más allá de lo inmediato. Al contrario, considero que el pueblo tiene una enorme capacidad para comprender y elevar su pensamiento cuando se le explica que los fenómenos sociales rebasan una visión meramente localista, a pesar de las dificultades para relacionar los problemas cotidianos con procesos más amplios, es posible y necesario analizar qué genera cada problema, cómo nos afecta y qué debemos hacer para enfrentarlo.
Por ejemplo, mucha gente en México piensa que lo que sucede al otro lado del mundo, donde se desarrollan guerras como las de Medio Oriente donde los países de Irán, Palestina, Siria Yemen están siendo atacados por países imperialistas como los E.U.A y donde se están matando sin piedad a miles de seres humanos, entre ellos niños y mujeres, no nos afecta en nada porque está muy lejos de nuestro país. Por lo tanto, consideran que no existe razón alguna para preocuparse por esos acontecimientos. De igual manera, cuando una persona se preocupa por el aumento en el precio de la tortilla, no siempre relaciona este problema con las políticas económicas, comerciales o militares que se desarrollan a escala internacional dentro del sistema capitalista, ahora en su fase mas voraz y despiadada, el imperialismo.
Esta forma de pensar no favorece a las grandes mayorías, es un error creer que la situación mundial no tiene consecuencias para nuestro país, cuando existen múltiples afectaciones derivadas de los conflictos internacionales. Por ejemplo, las tensiones y guerras que involucran a grandes potencias tienen repercusiones económicas que terminan afectando a la población de todo el planeta y, en particular, a México; entre ellas se encuentran el incremento de precios de productos básicos, la disminución del poder adquisitivo de los salarios y el encarecimiento de insumos indispensables para la producción.
Los precios de los alimentos se han elevado considerablemente, al igual que los de la gasolina, el gas y el diésel. lo mismo ocurre con los fertilizantes necesarios para la producción agrícola, México importa una parte importante de los fertilizantes que utilizan los productores nacionales, por lo que cualquier alteración en los mercados internacionales repercute directamente en el campo mexicano.
El INEGI recientemente dio a conocer que la inflación ha impactado de manera significativa el costo de los productos básicos, especialmente los alimentos. La canasta básica aumentó en 4.2 %, los productos que más se encarecieron fueron los alimentos con un aumento de precios de 8.1 %. Consideren que una familia mexicana promedio gasta alrededor de 9 mil 350 pesos mensuales en comida. Si se compara con el salario mínimo mensual que es de 9 mil 582 pesos, resulta evidente que la mayoría de los mexicanos apenas gana lo suficiente para comer, sin contemplar otros gastos como la salud, la vivienda o la educación de los hijos.
Creo que no es exagerado ni alarmista llamar a la población a reflexionar no sólo sobre los problemas que la rodean de manera inmediata, sino también sobre los grandes acontecimientos mundiales. Los efectos de la guerra imperialista que está provocando E. U.A. será devastadora y catastrófica; pronto la producción de alimentos será insuficiente en todo el mundo y millones de seres humanos se sumirán en el hambre, la sed y las enfermedades y si no, basta ver cómo se está agravando la pobreza en México.
Los mexicanos necesitamos comprender mejor lo que ocurre en el mundo y cómo esos acontecimientos influyen directamente en nuestra realidad, debemos aguzar nuestro pensamiento para penetrar en la esencia de los acontecimientos internacionales y no quedarnos únicamente con las explicaciones superficiales que con frecuencia presentan los grandes medios de comunicación que también sirven a intereses, en este caso a intereses gringos que son los que están provocando la guerra. Sólo así podremos entender con mayor claridad las causas de muchos de los problemas que enfrentamos diariamente y actuar de manera más consciente para transformarlos.