12/03/2019
Martin era un soldado Romano que es centro de una experiencia de transformación que llega hasta nuestros días, como modelo para el ser humano. Su historia ha sido inspiración para grandes artistas. Se cuenta que en uno de sus viajes cabalgaba para atender sus obligaciones militares y en el camino encontró a un hombre que padecía intensamente los rigores del frío y la nieve. Al oír el ruego de aquel mendigo, Martín detuvo su caballo, para atender al Hombre. Partió su capa en dos y cubrió con una parte a quien necesitaba y guardo la otra parte sobre sus hombros, era también esta capa su abrigo y el símbolo de lo que él era, un soldado Romano. Martin ayudó, pero no dejo de hacerse cargo de su destino. Durante la noche, Martín tuvo un sueño, en el que se presentó Cristo, envuelto en aquella media capa, agradeciendo y reconociendo aquel gesto profundo de compasión que había recibido de manos de Martin. Esta vivencia hizo un vuelco en la vida de Martin, quien decidió dejar su historia como soldado y honrar aquel calor nuevo, aquella nueva luz, que vivía en su corazón. Calor y luz que el Hombre muriendo de frío le permitió recordar.
Nuestros faroles encendidos, son reflejo, imagen de aquella Luz que se enciende en el corazón del hombre, que nos acompaña y sirve de guía en la oscuridad en la que está época del año nos comienza a sumergir.
Caminamos hacia el invierno observantes y conscientes de que en nuestro interior vive la luz que compensa aquella oscuridad que crece en el invierno, nuestro farol es testigo. Llevamos este testigo, esta guía hasta el día de Navidad, donde el La Luz es otra vez más larga que la noche.
Uno de los fundamentos de la educación Waldorf para el niño, es ofrecer los arquetipos y no lo específico. Un santo es un ser humano específico al que otros han considerado divino y quien vive al servicio de los ideales superiores y la divinidad. Frecuentemente los santos son seres humanos que comenzaron como seres humanos muy imperfectos más tuvieron transformaciones radicales. El punto es que un santo es un ser humano particular. Lo que los niños pequeños necesitan, lo que les podemos proveer los maestros, son imágenes arquetípicas sobre hacernos más humanos, como las que encontramos en los cuentos de hadas y los cuentos tradicionales. Los niños se alimentan de imágenes arquetípicas de humanidad más que de seres humanos específicos.
Un principio fundamental es la creación y mantenimiento de una cultura escolar que sea acogedora e incluyente para las familias e individuos de todas las tradiciones religiosas. Reflejamos una espiritualidad equilibrada y universal del ser y la naturaleza en nuestro currículo adecuado al desarrollo del ser humano, la decoración de nuestros salones, y la vida de los festivales. Esta visión del mundo se fundamenta en la antroposofía de Rudolf Steiner, aunque la antroposofía no se enseña a los alumnos. Hacia el final del octavo grado, cada alumno habrá vivenciado el panorama de las principales religiones del mundo dentro del currículo de lenguas e historia. La fortaleza de este principio yace en la comunicación y el trabajo conjunto entre maestros y padres.
En esta ocasión visitamos el comedor comunitario/ albergue en la comunidad el “Vigía” en el municipio de San Pedro Pochutla. Compartimos alimentos con los pequeños de la localidad, narramos la historia de “San Martín”, compartimos pulseras elaboradas por los niños y pan. Nos despedimos haciendo una gran ronda.