04/09/2025
Rosa Luxemburgo, encarcelada en 1917, escribió:
"Qué extraño es vivir en una constante embriaguez de alegría, sin motivo aparente. Estoy en una celda oscura, sobre un colchón duro como piedra. A mi alrededor, el silencio sepulcral de la prisión. Desde el ventanuco, la luz de un farol se refleja en el techo. Afuera, de vez en cuando, el tableteo lejano de un tren o el crujir desesperanzado de la arena bajo las botas del guardia. Y sin embargo, mi corazón late con una alegría inexplicable, como si caminara por un prado en flor bajo un sol radiante. Sonrío en la oscuridad, como si supiera un secreto capaz de transformar la tristeza en luz y felicidad".
Estas palabras, extraídas del texto Ante la tumba de Elisabeth Käseman de Osvaldo Bayer, reflejan la esencia de Rosa: una mujer que, incluso tras los barrotes, nunca dejó de sentir la vida latiendo dentro de ella. Su fuerza y su fe en un mundo nuevo la convirtieron en un símbolo eterno de resistencia.
Margarethe von Trotta, con Die Geduld der Rosa Luxemburg (1986), nos recuerda su historia en el cine, dándole voz a su lucha y poesía. Porque Rosa no solo fue una revolucionaria; fue un faro en la tormenta, una soñadora que jamás se rindió.
Que nazcan miles, millones de Rosas. Que florezcan en cada rincón del mundo. 🌹