21/08/2017
RELACIONES TÓXICAS
Pues bien, antes que otra cosa gracias a los que comienzan a seguir estas publicaciones, me gustaría mucho que compartieran sus experiencias a efecto de generar debate y quizá no encontrar el hilo negro, pero si, las posibles soluciones que, si bien no son las mismas para cada uno de nosotros, pero nos ayudará a identificar que al final del camino, todos buscamos lo mismo, de diversas formas, pero en esencia lo mismo.
Seguimos con el tema de relaciones tóxicas, hasta el momento hemos identificado que una relación tóxica se conjuga entre un adicto y un codependiente, este patrón no es exclusivo, pero si característico, a que nos referimos con un “adicto”, pues bien, no necesariamente a aquel individuo que consume alguna sustancia tóxica, recordemos que hay adictos al deporte, a la perfección, a determinadas palabras o, inclusive patrones de comportamiento.
Generalmente cuando escuchamos la palabra adicto pensamos en aquel drogadicto que vive en las calles y que aparte de todo es mafioso, asaltante y quizá hasta violador o asesino, pues no es así, el adicto es el calificativo a adicción y si separamos la palabra A-DICCIÓN observemos que DICCIÓN significa HABLA, y ‘A’, significa SIN; por consiguiente, ADICCIÓN es sinónimo de SIN HABLA.
Es el calificativo terapéuticamente hablando de aquellas personas que no pueden expresar sus sentimientos y llevan la vida guardando todo aquello que los hace sentir, es decir, todo el sentimiento que de alguna u otra forma lo tienen que ir desechando, en esto profundizaremos más adelante con temas como drogadicción, alcoholismo, anorexia, bulimia, drunkorexía, etc.
Quizá hemos escuchado la palabra victimario, o inclusive a cuantos no les ha pasado que son víctimas en una relación y cuando inician otra se vuelven victimarios o lo que es lo mismo, el perpetuado se vuelve perpetuador. Quiero enfatizar en esta simple pero tan significativa oración.
Cuando se vive una relación tóxica siempre, así como hay un adicto y un codependiente de ese adicto en su efecto de salvarle, existe una víctima y un victimario, entendamos como una víctima aquella persona que sufre violencia, que experimenta una agresión (física o psicológica, que afecta su cuerpo y mente, y vulnera sus derechos y su vida cotidiana) de otra persona o entidad (victimario).
Del lado opuesto, el victimario es aquel que ejerce, por medios violentos y perversos, una agresión y somete, fuera de los códigos éticos y normativos y en distintos grados, incluso hasta causarle la muerte a una persona. "Aún más, la agresión no sólo se ejerce contra la víctima, sino también contra su entorno; es decir, repercute en todas las personas relacionadas con ella. Por el impacto, la familia adquiere el carácter de víctima. Esto debe destacarse para no minimizar la resonancia de la violencia en el entorno familiar y social.
La víctima desarrolla resentimiento y deseos de venganza. "Cuando no hay una fórmula de justicia y de confianza, emerge la venganza. En toda acción violenta hay un sentimiento de venganza, de ahí que históricamente se haya creado la institución jurídica para contenerla. Pero enfatizando en el aspecto psicológico, la víctima se siente desamparada y desprotegida", en una estadía de vulnerabilidad en la cual el común denominador es terminar una relación, alejarse pero con el menoscabo que jamás se llegó a cerrar el ciclo con la otra persona.
Otro aspecto analizado, es el que se relaciona con el trauma que deja la violencia en quien la sufre. "Por ejemplo, quienes son violados en su niñez (agresión generalizada cuya magnitud no se refleja en las estadísticas), quedan con un trauma difícil de superar. Tienden a tener un desempeño sexual deficiente en su vida adulta; incluso es muy complicado ayudarlos con terapias, ya que hay una memoria en el cuerpo y una Re simbolización que no deja de surgir." Sin embargo, cuando llega a tener contacto sexual con su pareja, se convierte en victimario y llega a sodomizar a su pareja ejerciendo una especie de violación.
Un complejo proceso documentado ampliamente, pero que hasta la fecha no ha sido entendido a cabalidad por los estudiosos, es el llamado Síndrome de Estocolmo, es decir, la identificación que siente la víctima con su victimario. Sin embargo, hay una constante en todos los tipos de víctimas: desarrollan resentimiento, deseos de venganza y una inhibición en su vida cotidiana.
"Estos tres elementos introproyectados alteran la vida social porque lo que desata la violencia es esa latencia que después se desplaza a otros individuos”.
El victimaro, es un individuo que se ha vuelto perverso debido a que se encuentra inmerso en una condición social que se nutre de todos los tipos y escalas de violencia propicios para ese comportamiento. No olvidemos que partimos de lo general a lo particular, puesto que hablamos de situaciones de pareja al menos en esta sección. Se ha dicho que cualquier individuo es proclive a convertirse en posible victimario (incluso se ha tratado de "patologizar" esta condición desde la psicología), pero esto es erróneo.
"Si se revisan los expedientes de los victimarios puede advertirse que fueron víctimas de violencia, directamente en la familia, una anterior pareja, el trabajo o la propia sociedad. Por otra parte, en el caso de la violencia intrafamilia. El victimario muestra un perfil variado con un denominador común: reporta acciones perversas" y estas se desatan con otras personas proyectando a la pareja anterior.
¿Se han preguntado pr que pese a que tratan bien a su pareja ella les demuestra algún tipo de sintomatología? Celos, agresión, desconfianza, etc., pues bien, el trasfondo de todo esto no es por la relación o el que ustedes hagan algo que afecte a la misma, simplemente su pareja está protagonizando una estadía más de alguna situación pasada en la cual no ha cerrado un ciclo.
Muchos se preguntarán que se debe hacer puesto que aman a su pareja con locura y quieren que la relación funcione al 100%
Lo primero es auto evaluarse, ya que si ustedes han sido participes de una relación así o están actualmente con este tipo de problemas quizá habrá que determinar que grado de codependencia tienen o que factor fue preponderante en su vida para ponerse en la postura de víctima, recuerdan la publicación del PUNTO NEGRO. Buen, los invito a quienes no le han leído se den una vuelta, ya que somos tendientes a ver los errores en la otra persona, habrá que auto analizarnos primero ya que para la relación adicto – codependiente, víctima y victimario se necesitan dos, un emisor y un receptor.
¿en qué ado estas?