22/04/2025
Dicen que al morir, lo primero que vemos es un túnel. No es oscuridad total, sino un pasillo de sombras suaves que desembocan en una luz tibia, casi familiar. Ese túnel no es un simple pasaje: es un umbral. En él se disuelven los miedos terrenales, los apegos, los dolores, y el alma empieza a recordar quién es en realidad. A cada paso, uno se siente más liviano, como si la gravedad del mundo ya no tuviera fuerza.
Algunos creen que ese túnel es una prueba, otros, una promesa. Pero casi todos los que han vuelto de ese borde coinciden en algo: al final, hay paz. Tal vez no sea un final, sino un regreso… al origen, a la esencia, a lo eterno. El túnel nos espera, no con castigo, sino con verdad.