27/08/2026
Una escena registrada por un turista en Playa Flamingo, Cancún, está generando polémica: sobre la arena aparecieron varias crías de tortuga que habían salido de sus nidos, pero no consiguieron completar los últimos metros que las separaban del mar.
Lamentablemente algunas quedaron inmóviles a medio camino.
¿Pero por qué puede suceder algo así? Las crías nacen con una reserva de energía muy limitada y deben llegar al océano rápidamente. Las luces de hoteles y otras construcciones pueden desorientarlas y hacerlas caminar en la dirección equivocada; las huellas, la arena compactada y otros obstáculos alargan todavía más el recorrido. Después de gastar esa energía, pueden quedar agotadas y deshidratarse rápidamente, especialmente cuando comienza a subir la temperatura.
Y ahí está la contradicción: mucho antes de que existieran hoteles, camastros y construcciones, estas playas y dunas eran utilizadas por las tortugas para llegar, desovar y permitir que una nueva generación regresara al mar.
Hoy, sobre buena parte de ese mismo territorio existe una industria hotelera que genera millones gracias precisamente a estas playas. Lo mínimo sería garantizar vigilancia y personal capacitado que detecte cuando una cría está en problemas y pueda intervenir correctamente. Si hubo recursos para transformar la costa, también debería haberlos para proteger a quienes llevan generaciones regresando a ella.