20/10/2016
¿Cuál es el liderazgo que nos exige México a los Jóvenes?
Por: Lucio López
“Un líder es un repartidor de esperanza”. Napoleón Bonaparte.
El ser un líder requiere de diversas características particulares para ser considerado así. Podemos identificar esas características por medio de hombres y mujeres que han marcado la pauta en la historia de la humanidad.
1. Una de las características del liderazgo es el convencer y persuadir a otros de sumarse a tu causa y para ello se requiere ser hábil en la comunicación y el mejor ejemplo lo podemos ver en Martin Luther King quien logró movilizar a masas por medio de sus discursos.
2. Tener empatía con las personas fue una de las principales características de Diana la Princesa de Gales quien a pesar de vivir en medio de escándalos y lujos su liderazgo e influencia se diferencia debido a que muchas personas se identificaban con ella y con las causas que defendió hasta su muerte.
3. La Madre Teresa de Calcuta desarrolló un claro compromiso social y por más de 45 años ayudó a pobres, enfermos y huérfanos en diversas partes del mundo.
4.El papa Juan Pablo II siendo un líder religioso tenía el poder de influir y dirigir a miles de personas, y supo orientarlas por el camino correcto por medio de su mensaje de paz y tolerancia.
5. El claro ejemplo de un líder que impregnaba pasión en cada acción era Steve Jobs, un hombre que contagiaba a su equipo de trabajo y en gran medida el éxito de su proyecto se basó en esta característica.
6. Y una última característica que considero olvidaron aplicar todos los líderes mencionados, es el de desarrollar otros liderazgos, y digo esto ya que si los hubiesen fomentado hoy las causas y proyectos que defendieron tendrían nuevas personas que las siguieran manteniendo vivas.
Para el caso mexicano en diversos medios de comunicación (televisión y redes sociales) podemos identificar el cómo se ha tergiversado el concepto de ser un líder, ya que si uno les pregunta a las nuevas generaciones ¿qué es ser un líder?, lo relacionan con tener poder y dinero basándose en historias ficticias, dejando de lado los liderazgos que enarbolan causas justas y son socialmente responsables.
Ante los actuales problemas que enfrenta nuestro país podemos percatarnos que muchos ciudadanos seguimos pensando que vivimos en un “Estado benefactor”, en el cual creemos que el Gobierno es el único responsable de solucionar dichos problemas, sin darnos cuenta que nosotros como personas y como jóvenes podemos contribuir a su solución en el ámbito que nos desempeñemos encabezando proyectos que beneficien a nuestra sociedad.
Sin embargo, ¿porque en México vemos una juventud incrédula ante la posibilidad de ser líderes en sus comunidades?
Haciendo remembranza de mi infancia, recuerdo como se me educó desde mi familia, comunidad y escuela, el que no debía contradecir al profesor, a mis padres o a cualquier adulto, el ser un niño que calla y obedece me convertiría en el niño que la sociedad quería que fuera.
Y no nos hemos dado cuenta que el educar a los niños de nuestro país con este dogma ha generado que se carezca de líderes, y me parece ilógico que los adultos quieran ver a jóvenes preocupados por su futuro, jóvenes que alzan la voz y se quejan ante las injusticias, cuando se nos educa desde edades tempranas a callar y obedecer.
Todos los retos económicos, políticos, ambientales y culturales que enfrentamos, ni el Gobierno ni la sociedad ni sus líderes los hemos podido erradicar, y el mejor ejemplo es el que en los Objetivos del Milenio no se lograron concretar las metas al 2015 y ahora los objetivos del Desarrollo Sostenible son una extensión de los pasados.
Debemos reconocer que estos retos nos han rebasado y que requieren ya no de un liderazgo unipersonal, requieren de un liderazgo en conjunto, es decir una suma de líderes que suman esfuerzos y dejan de lado los proyectos personales y la egolatría, para reconocer que el trabajo en conjunto traerá consigo un mayor impacto en la sociedad.
Nuestro México nos exige a los jóvenes un liderazgo en el cual señalemos y critiquemos con la mano izquierda, pero con la mano derecha mostramos el camino a seguir para mejorar, México necesita que desarrollemos ese liderazgo con las cualidades de aquellos hombres y mujeres que marcaron la pauta en nuestra historia.
Pero lo más importante es que se necesitan líderes que se asemejen a ser como la llama del fuego de una vela, una llama en la oscuridad que nos ayuda a encontrar el camino, una llama que ante la adversidad del viento mantiene su luz e intensidad, una llama que inspira y ayuda a otros a ser una llama, sólo así nuestro país dejará de tener pequeños destellos de luz y dejaremos de vivir en la oscuridad.