Dorian Rodríguez

Dorian Rodríguez Haciendo el bien por los demás, por mis amigos, por mi familia.

Entre el deber ser y el deber hacer, elijo hacer.Entre tantos que promueven, enarbolan y predican acciones —ya sean polí...
01/11/2025

Entre el deber ser y el deber hacer, elijo hacer.

Entre tantos que promueven, enarbolan y predican acciones —ya sean políticas, profesionales o de emprendimiento—, he decidido actuar y dejar a un lado los discursos vacíos, carentes de fundamento.

Tener credibilidad, y sobre todo experiencia, para anunciar un acto va mucho más allá de un simple discurso.

Hoy observo, con tristeza, cómo actores políticos, pseudo líderes y autoridades se enredan en circos baratos, mientras la población sufre el flagelo de la delincuencia común y la organizada.

Mientras los jóvenes son víctimas de las dr**as y de las maras.

Mientras las familias padecen la inflación, las carencias y la falta de empleo.

Mientras los trabajadores estatales se engordan, como caricaturas de cerdos en un banquete, acompañados de políticos corruptos y engreídos. Y me refiero ademas a los trabajadores con puestos de dirección, que no dirigen nada y de los que sindicalizados han atracado al estado para no ser útiles y aumentarse los salarios.

De los que con Nepotismo y clientelismo han logrado un puesto en el estado parasitándolo.

Absurdamente, observamos cómo empleados públicos perciben mejores ingresos que los trabajadores del sector privado —quienes sí producen, generan y sostienen la economía del país—.

Ellos se enriquecen con salarios injustificados, tan absurdos como onerosos.

Hoy elijo hacer.

Emprender, generar, producir.
Porque eso no solo satisface la vida personal, sino que crea oportunidades, empleo y mejores productos y servicios para la población.

Sé que es apenas un granito de arena en este inmenso mar de posibilidades, pero prefiero hacer, antes que ser un miembro más de la basura del sistema estatal y de su burocracia absurda e inútil.

CUNOCUn llamado a la ética, la meritocracia y la transformación universitaria (Elecciones 2025)Tiempo de lectura 10 minu...
23/07/2025

CUNOC

Un llamado a la ética, la meritocracia y la transformación universitaria
(Elecciones 2025)
Tiempo de lectura 10 minutos

La lucha estudiantil y su rol en la universidad

La historia del CUNOC ha sido marcada por esfuerzos académicos, luchas estudiantiles, conquistas laborales y también, lamentablemente, por la penetración de intereses político-partidarios. Hoy más que nunca, la comunidad universitaria enfrenta el desafío de recuperar el sentido original de la universidad pública: ser un espacio para formar pensamiento crítico, ciudadanía y desarrollo nacional.

Este artículo se presenta como una reflexión colectiva que invita a pensar en la USAC, y particularmente el CUNOC, como un proyecto que debe ser defendido desde la ética, la excelencia académica y el compromiso social.

Las aulas universitarias son, por naturaleza, espacios de reflexión, crítica y transformación. O al menos, deberían serlo. El movimiento estudiantil ha sido históricamente uno de los motores más importantes para impulsar cambios en la Universidad de San Carlos de Guatemala y, por extensión, en la sociedad guatemalteca. Pero en los últimos años, esa fuerza parece haberse debilitado o desviado. ¿Qué pasó con la lucha estudiantil? ¿Por qué las asociaciones no logran representar ni movilizar a los estudiantes como antes?

Hoy, en pleno proceso electoral del CUNOC, se evidencia una desconexión profunda entre los líderes estudiantiles organizados y la base estudiantil y el descontento generalizado. Aunque hay estructuras con respaldo histórico y visibilidad en redes sociales, no han logrado canalizar esa fuerza en votos ni en propuestas concretas. El caso de las votaciones recientes lo demuestra: en dos vueltas muy ajustadas entre Planilla 1 y Planilla 2, el voto estudiantil estuvo dividido, con diferencias mínimas. ¿Cómo explicar que estructuras que supuestamente tienen “todo el aparato” no logren una victoria clara?

Una hipótesis es que se ha perdido el vínculo entre representación y propuesta. Se hacen campañas, sí, pero muchas veces vacías, sin profundidad ni análisis. La mayoría de planillas prioriza el marketing, pero no la formación política. El estudiante vota más por amistades, favores o presiones, que por principios o ideas. Y esto es un reflejo claro de cómo funciona también el sistema político nacional.

Además, no podemos ignorar que en una de las planillas participan actores políticos y estructuras que han optado por promover agendas ideológicas que no responden a las verdaderas necesidades del entorno universitario ni de nuestra sociedad.
• Estas estructuras no promueven la equidad ni el respeto entre hombres y mujeres, sino la imposición de posturas intolerantes que dividen y confrontan, dejando de lado el enfoque académico y profesional.

• Enarbolan posturas que más que reconocer la riqueza y diversidad de nuestras culturas, tiende a utilizar la identidad como herramienta política para victimizar o justificar privilegios, lo cual termina siendo excluyente y superficial.
• Estos grupos pretenden imponer una visión de mundo que no se adapta ni dialoga con nuestra realidad local, y desvía la atención de los problemas estructurales que afectan a los estudiantes: falta de calidad académica, ausencia de oportunidades, corrupción interna y desinterés institucional.

Es urgente que el movimiento estudiantil recupere su vocación de cambio verdadero y se centre en los grandes temas que sí hacen una diferencia en la vida de los universitarios.

La universidad necesita jóvenes líderes que defiendan causas verdaderamente transformadoras: la mejora de la calidad educativa, la inclusión con responsabilidad, la ciencia, la investigación y el pensamiento libre.

Los profesores influyen directa o indirectamente en la forma en que el estudiante piensa, actúa y vota. Ya sea a través de la crítica, la orientación o incluso la presión sutil, los catedráticos son un factor determinante en las decisiones estudiantiles. Y si los profesores responden a intereses ajenos a la academia, también moldean un estudiantado conformista, acrítico y desconectado.

Por eso es clave devolverle a la lucha estudiantil su esencia: la defensa del pensamiento crítico, la exigencia de calidad académica, y la vigilancia de las decisiones institucionales. Esto solo será posible si los estudiantes se forman políticamente, si comprenden que su voto, su voz y su organización tienen poder más allá de una elección.

Se necesita con urgencia un replanteamiento estudiantil organizado, que no se limiten a ganar elecciones, sino que propongan, fiscalicen y construyan universidad. Que entiendan que lo que ocurre en el CUNOC hoy tiene un impacto directo en la sociedad mañana. Porque el poder en las aulas no debe servir para negociar cuotas, sino para transformar realidades.

Los intereses que dominan las elecciones universitarias

Los actores que históricamente han dirigido los destinos del CUNOC han sido, en su mayoría, los mismos: profesores titulares que se reparten las direcciones, los espacios y la influencia. Estos grupos han formado redes de poder difíciles de romper, y aunque no todo lo que hacen es negativo, muchas veces prevalece el interés propio por encima del bienestar institucional.

Este poder se ha consolidado con la complicidad de estructuras políticas externas que utilizan la universidad como plataforma de influencia, sin importarles realmente la mejora de la educación superior ni el desarrollo del pensamiento científico.

Las elecciones universitarias deberían ser una oportunidad para reflexionar sobre el rumbo de la educación superior, pero en muchos casos se han convertido en una extensión de las mismas prácticas que tanto criticamos en la política nacional: alianzas oportunistas, reparto de cuotas de poder y lucha de intereses que nada tienen que ver con el conocimiento, la docencia o la investigación.

En este contexto, las elecciones en el CUNOC no han sido la excepción. En cada proceso, los diferentes sectores —estudiantiles, docentes y egresados— terminan siendo influenciados por intereses externos. Lo más preocupante es que estas influencias muchas veces provienen de estructuras políticas nacionales, las mismas que, desde el Congreso o desde el Ejecutivo, han demostrado incapacidad para transformar el país y, sin embargo, ven en la universidad un espacio estratégico para consolidar poder.

En elecciones anteriores, hubo rumores de que uno de los grupos recibió apoyo del oficialismo, aunque nunca se declaró de manera oficial.
¿Es válido?
Puede que sí, pero no es ético. Hoy, los “opositores” al oficialismo están siendo apoyados, paradójicamente, por estructuras del nuevo oficialismo estatal, lo que confirma que el fondo del asunto no es ideológico, ni académico, sino meramente estratégico: se trata de quién controla, no de qué propone.

Y esto plantea una pregunta clave:

¿En qué ayuda todo esto a la universidad?

La respuesta es clara: en nada.

Estas alianzas solo replican las viejas prácticas de lucha por el poder donde el único beneficiado es un grupo de catedráticos, tanto titulares como suplentes, que negocian sus contratos, horarios o beneficios personales. Mientras tanto, el aprendizaje, la investigación, la calidad docente y el pensamiento crítico siguen estancados.

Es irónico ver cómo antes se criticaba a quienes eran apoyados por el oficialismo, y hoy se repite la misma fórmula desde el otro lado. Nadie gana credibilidad culpando al sistema si, llegado el momento, termina adoptando las mismas estrategias que decía rechazar.

Lo que está en juego no es solo quién gana una elección, sino la legitimidad de los procesos universitarios y la capacidad de la universidad para formar ciudadanos comprometidos, y no operadores políticos.

Porque cuando lo académico se subordina al cálculo político, la universidad pierde su esencia transformadora.

Por eso, en lugar de sumarnos al ruido de las campañas, vale la pena alzar la voz por una universidad donde las elecciones no estén secuestradas por intereses externos, y donde cada estudiante, docente o egresado pueda participar sin tener que alinearse a estructuras que nada tienen que ver con el verdadero espíritu universitario.

La lucha estudiantil y su rol en la universidad (ampliación)

Hace muchos años en el CUNOC varios líderes estudiantiles que empezaron a cuestionar las estructuras tradicionales. Jóvenes con pensamiento crítico, compromiso con la academia y visión transformadora.
Eran estudiantes que veían a la universidad no solo como un espacio de estudio, sino como una plataforma de cambio y responsabilidad social.

Muchos de esos líderes estudiantiles lograron continuar su vínculo con la Universidad al convertirse en docentes. Lo hicieron con el acompañamiento (en algunos casos) de grupos de poder que operaban en ese momento.
Esa cercanía con estructuras internas les permitió acceder a oportunidades, pero también los expuso a las dinámicas tradicionales de la institución.

Con el paso del tiempo, han madurado sus visiones sobre lo que representa la academia y su verdadera función en la universidad pública. Y aunque no todos piensan igual, hay quienes hoy buscan sinceramente un cambio más profundo y estructural. Ojalá logren organizarse, fortalecerse y construir espacios que permitan una transformación real de la academia, desde la experiencia y el compromiso con la verdad.

Porque el rol del estudiante no debe limitarse a la protesta o a la oposición constante, sino a la construcción propositiva, crítica y basada en valores. La lucha estudiantil es legítima, pero también debe ser estratégica y coherente con los retos del país.

Hoy, sin embargo, vemos cómo algunas expresiones del activismo universitario han sido cooptadas por discursos que no siempre responden a los intereses reales de la sociedad guatemalteca. Tal como lo expresamos anteriormente.

La Universidad debe ser un espacio de diálogo, no de imposición ideológica. El rol de los estudiantes es fundamental, pero para que ese rol sea transformador, debe estar arraigado en principios, ética y una visión de país.

No se trata de imitar agendas extranjeras, sino de construir soluciones propias, desde nuestra identidad, desde nuestro compromiso con Guatemala.

El rol de los docentes titulares y la necesidad de la meritocracia

Durante años, se ha mantenido en el CUNOC una estructura rígida donde los docentes titulares han tenido un dominio casi absoluto de las decisiones académicas. Algunos de ellos lograron esa posición no por mérito, sino por vínculos personales, favores políticos o por pertenecer a grupos de poder dentro de la universidad.

Muchos docentes titulares presionan para heredar plazas a sus familiares o allegados, sin asegurar que estos cuenten con la experiencia profesional necesaria, no solo en enseñanza sino también en la práctica real de su profesión.

Aunque hay excepciones loables de docentes comprometidos con la academia, cuando existen concursos internos carecen de transparencia y están diseñados para beneficiar a los de la foto.

Se necesita valentía para defender la meritocracia frente al clientelismo y al nepotismo. Solo así podremos garantizar que quienes ocupen una cátedra lo hagan por sus méritos y no por sus conexiones.

Conozco, por ejemplo, a un doctor en Derecho con amplia trayectoria en el sistema judicial del país y grandes aportes a la academia jurídica. Sin embargo, no tiene espacio en el CUNOC.

¿Por qué no damos oportunidad a profesionales con verdadera experiencia para enriquecer el aprendizaje?

Es legítimo preguntarse:
¿Están siendo los mejores quienes acceden a las plazas titulares?
¿Se está garantizando la calidad académica o se sigue protegiendo el clientelismo?

No se trata de negar que existan docentes titulares y suplentes altamente calificados, comprometidos y con verdadera vocación. Los hay, y merecen todo

¿Qué clase de universidad queremos?

La pregunta clave no es quién gana la próxima elección de Director y tampoco quien controla el consejo, sino qué tipo de universidad queremos construir.

Queremos una universidad que promueva la investigación, que forme profesionales éticos y críticos, que sea referente de excelencia académica. Queremos una universidad libre de clientelismo y nepotismo, con concursos justos y abiertos, con espacios para la juventud y la innovación.

El CUNOC debe volver a ser un faro para el occidente del país, no un botín para grupos de poder.

Conclusión

La Universidad de San Carlos, y en particular el CUNOC, están en un momento crucial. La lucha por el poder dentro de sus aulas no puede seguir siendo una réplica de las prácticas políticas nacionales que tanto daño han hecho a Guatemala. Esta casa de estudios debe volver a ser un espacio donde se formen profesionales íntegros, críticos y comprometidos con el bienestar común.

Los estudiantes, los profesores y los egresados tienen un papel fundamental que cumplir, pero para eso es indispensable que cada uno asuma su responsabilidad con ética, valor y sentido de pertenencia. Que la meritocracia, la transparencia y el respeto sean los principios que guíen todas las decisiones.

Las elecciones universitarias no son un mero trámite ni un juego de poderes; son una oportunidad para transformar la universidad, para abrirla al diálogo, la inclusión y la excelencia académica. No podemos permitir que esta oportunidad se desperdicie.

Es tiempo de actuar con compromiso verdadero, de construir una universidad que refleje lo mejor de Guatemala y que forme a quienes serán los líderes del mañana.

Reflexión como egresado del CUNOCUna mirada crítica a la realidad institucional y al futuro de nuestra universidad.Como ...
20/07/2025

Reflexión como egresado del CUNOC
Una mirada crítica a la realidad institucional y al futuro de nuestra universidad.
Como egresado del Centro Universitario de Occidente (CUNOC), considero necesario manifestar una postura reflexiva ante las condiciones actuales de nuestra institución, especialmente en el contexto de las próximas elecciones universitarias.
Durante años, he observado cómo la asignación de plazas docentes ha respondido más a intereses políticos que a criterios académicos. En reiteradas ocasiones, dichas plazas han sido utilizadas como mecanismo de compensación por respaldo electoral, mediante la entrega de horas clase como “pago político”.
Esta práctica erosiona la integridad institucional, compromete la calidad de la enseñanza y vulnera los principios de igualdad y mérito.
A ello se suma la preocupante ausencia de concursos de oposición para optar a plazas de profesor titular. Desde hace muchos años, no se han realizado convocatorias públicas para dichos procesos en el CUNOC.
Una revisión de portales oficiales y redes institucionales del centro confirma esta omisión. En el CUNOC no existen antecedentes recientes de procesos abiertos para titularidades (renglón 011).
Como consecuencia, la mayoría del personal docente se encuentra contratado bajo la modalidad 022, es decir, contratos temporales que no garantizan estabilidad ni oportunidades de desarrollo académico.
Solo una minoría, quienes ostentan contrato 011, tiene derecho a participar en decisiones clave, como la elección del Director General del Centro. Esta situación ha creado un sistema profundamente desigual, sin movilidad profesional ni criterios claros de evaluación y ascenso y hasta una condición para apoyar a algún candidato con el objeto de mantener su carrera como profesor temporal.
El propio Manual de Normas y Procedimientos del CUNOC establece que, en ausencia de oposición, se procederá con nombramientos interinos. Esta norma ha sido utilizada de forma constante para mantener una estructura cerrada, sin apertura a nuevos perfiles ni mecanismos de transparencia. Informes de auditoría y testimonios públicos coinciden en señalar que la asignación de plazas responde, en muchos casos, a vínculos personales más que a capacidades demostradas.
A la debilidad estructural en materia docente, se suma un deterioro en la calidad educativa. Es evidente la tendencia a la masificación de graduaciones sin garantizar una formación profesional sólida. La U (EL CUNOC) no puede convertirse en una fábrica de títulos vacíos; su misión es formar ciudadanos competentes, críticos y comprometidos con el desarrollo del país y en especial de nuestra región.
En este contexto, es indispensable abordar el tema de la educación continua de nivel superior. Los programas de maestría y doctorado deben responder a necesidades reales del entorno profesional, y no constituirse en simples requisitos administrativos o de distinciones sin aplicación práctica.
La educación de postgrado debe ser rigurosa, pertinente y orientada al fortalecimiento de capacidades que incidan directamente en el desempeño profesional, la investigación aplicada y la transformación social, urge fortalecer la oferta académica de postgrados con base en estándares de calidad, pertinencia regional y evaluación permanente de resultados.
Es igualmente necesario recordar que muchos de los grupos que hoy compiten por espacios de poder comparten una historia política común. Durante años, actuaron bajo las mismas prácticas que ahora critican, reproduciendo esquemas de favoritismo y exclusión.
No se trata entonces de una disputa ideológica legítima, sino de una lucha por conservar estructuras que ha obstaculizado la evolución institucional.
Frente a este panorama, y ante las elecciones de representantes estudiantiles, de egresados y de Director General, hago un llamado a la comunidad universitaria a ejercer su derecho al voto con responsabilidad y sentido crítico. No se trata de votar por discursos carismáticos; se trata de elegir a quienes presenten propuestas claras, ejecutables y orientadas a la recuperación de la calidad académica.
Es necesario exigir:
• La apertura de concursos públicos de oposición para acceder a plazas docentes.
• Procesos de asignación de horas como docente (interinos) transparentes, con base en méritos y trayectoria.
• Una oferta real y fortalecida de educación de postgrado de calidad, aplicable en el ejercicio profesional, tanto para profesionales independientes, empresarios e investigadores.
• Que se garantice un proceso electoral limpio, informado y participativo, donde cada propuesta sea evaluada por su contenido, no por su discurso.
• Que se recupere la vocación académica, el compromiso ético y el respeto a los estudiantes y egresados como actores claves en el futuro del CUNOC.
• La defensa de una universidad libre de clientelismo, guiada por principios académicos, éticos y democráticos.
El CUNOC no puede seguir funcionando bajo intereses de grupo o arreglos clientelares. Necesitamos reconstruir la confianza institucional desde la integridad, la profesionalización y la verdadera participación democrática.
Las decisiones que tomemos como comunidad en este proceso electoral tendrán repercusiones directas sobre el futuro de la educación superior.
La participación informada y consciente es el primer paso para recuperar la institucionalidad, fortalecer la excelencia académica y dignificar la función docente y estudiantil en el CUNOC.
El futuro del CUNOC exige integridad, visión y compromiso.

¡Porque esta vida es una sinfonía agridulce!Hoy, arribamos a los 44 años, un tiempo y momento donde he aprendido sobre l...
22/01/2025

¡Porque esta vida es una sinfonía agridulce!
Hoy, arribamos a los 44 años, un tiempo y momento donde he aprendido sobre la resiliencia, el amor, la amistad, los negocios y las organizaciones, la política y las relaciones.
Hoy doy gracias a Dios nuestro padre celestial, por haber permitido alcanzar esta edad.
Hoy agradezco y tengo fé, hoy creo que todo será mejor para mi, mi familia y mis amigos.
Gracias a quienes se toman un momento para felicitarme y desearme lo mejor en este día, sin la amistad y cariño de cada uno de ustedes jamás lograría alcanzar las metas que me he impuesto en esta vida y no podría alcanzar los niveles de resiliencia que hasta el momento he desarrollado.
Tenemos Dorian Rodríguez por mucho tiempo, seguimos con los proyectos empresariales y continuaremos con los proyectos políticos, porque no nos para nadie.
¡Un abrazo!

Music video by The Verve performing Bitter Sweet Symphony. © 1997 Virgin Records Limited

25/06/2023

Ejercer nuestro derecho al voto es fundamental, cuidemos por quién votar elijamos de la mejor manera recordemos qué las próximas autoridades tendrán en sus manos el desarrollo de nuestra población, comunidades, pueblos y ciudades.

Votemos por lo que consideremos sea lo mejor para nosotros

21/06/2023

En la vista pública para defender nuestros derechos, recordemos que la sala aún nos tiene suspendidos a pesar de que el tiempo para resolver ya se dio y fue suficiente.

Acá un extracto de lo sucedido!

21/06/2023

Prosperidad Ciudadana continúa en la lucha para una Guatemala próspera, estamos a la espera la resolución de la sala sexta así qué les pedimos el apoyo y la paciencia, por si salimos avantes con esta situación.

Seguimos visitando a las bases del partido haciéndoles ver que aún no hemos salido de la contienda electoral y confiamos en una resolución apegada a la ley fundamentada, que nos permita salir adelante.




12/06/2023

Días difíciles seguimos en la lucha por ver a una Guatemala prospera...

11/06/2023

En papeleta celeste lápiz visto lápiz marcado, Dorian Rodríguez Diputado por Quetzaltenango.
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