17/01/2025
No basta con decir simplemente: “Creo en la Biblia”. Una correcta interpretación de la Biblia es esencial.
¿Qué es la interpretación?
Interpretar un documento es expresar su significado a través del habla o de la escritura. Participar en la interpretación supone que hay, de hecho, un significado propio e impropio de un texto y que debemos tener cuidado para no tergiversar el significado.
En lo que se refiere a las Escrituras, interpretar correctamente un texto es transmitir fielmente el significado del texto que el
autor humano inspirado comunicó, pero sin olvidar la intención divina.
Las Escrituras muestran la necesidad de interpretación Bíblica, numerosos textos de la Biblia demuestran claramente que hay a la vez una manera correcta e incorrecta de entender las Escrituras. A continuación verá una muestra de estos textos con un breve comentario.
• 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. En este versículo, Pablo exhorta a Timoteo a “ explicar correctamente” o “ interpretar rectamente” (orthotomounta), la palabra de verdad, es decir, las Escrituras. Tal advertencia implica que las Escrituras puedan ser explicadas o interpretadas de forma equivocada.
• Salmo 119:18: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”. Aquí el salmista suplica al Señor que le permita entender y deleitarse con el significado de las Escrituras. Esta petición muestra que la experiencia gozosa de la comprensión de la Escritura no es universal ni automática. (2 Corintios 2:14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado).
• 2 Pedro 3:15–16: “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”. Se desprende de las instrucciones de Pedro que es posible distorsionar el significado de las Escrituras. Y, lejos de aprobar esa licencia interpretativa, Pedro dice que pervertir el significado de las Escrituras es un pecado de graves consecuencias.
• Efesios 4:11–13: “Y él mismo [Cristo] constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Si las Escrituras se entendieran correctamente por todos de forma automática, no habría necesidad de maestros divinamente dotados para instruir y edificar la iglesia. La provisión de Dios del oficio de la enseñanza en la iglesia demuestra la necesidad de personas que puedan entender y explicar la Biblia correctamente.
• 2 Timoteo 4:2-3: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y
fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y
doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”. Estas instrucciones de Pablo a Timoteo muestran que hay una manera correcta de proclamar la revelación bíblica, y habría también distorsionadores de esa revelación.
Tomado del libro Preguntas y respuestas sobre cómo interpretar la Biblia, de Robert Plummer.