05/02/2025
Estas son las fotos de mi última quimio del primer ciclo, el 27 de enero de 2022. Y llevamos en este proceso 4 largos años... Y
Aunque un diagnóstico no me define, no puedo borrar de mi historia que tuve cáncer, que pasé por un tratamiento de fertilidad, 15 rondas de quimioterapia, por 15 sesiones de radioterapia, un trasplante de médula ósea y las múltiples veces que he tenido que hacerme exámenes de sangre y tomar métodos de contraste.
Hoy, en el Día Mundial Contra el Cáncer recuerdo ese proceso difícil, retador (en muchísimos sentidos), doloroso, de muchas dudas, incertidumbres y de pruebas de fe. Donde viví las carencias de un hospital público y la indiferencia de sus enfermeras, las nulas oportunidades de muchisimas personas de tener acceso a un tratamiento digno. Es que no es suficiente con tener cáncer, sino además estar en un sistema corrompido que quita oportunidades pero sobre todo, quita vidas. Yo, tuve suerte.
Pero también recuerdo un proceso que superé por mis fuerzas de vivir, por mi esposo, mi mamá, mi familia, mis amigos, mi doctor y por supuesto, gracias a Dios (aunque muchísimas veces le pregunté por qué yo). Por las puertas que se abrieron en el camino. Un proceso donde así como estuve en lo peor del sistema de salud pública, también tuve el privilegio de poder estar en un hospital privado en una habitación burbuja exclusiva para mi, con atención 24/7, claro con los altísimos costos que esto implicaba. ¿Por qué la salud es privilegio?
Me siento bendecida y feliz de poder estar entrando a mi segundo año en remisión. Pero no deja de cuestionarme y removerme sentimientos y recuerdos.
Hoy puedo escribir sobre mi historia y mi testimonio, algo que muchos no lograron y no lograrán... si aunque suene fuerte, pero es real. Así que va por mi, por los que siguen en el proceso de curación, por las familias que han perdido a alguien por esta enfermedad.
Repito, mi diagnóstico no me define. Me quedo con lo aprendido y lo vivido.