29/05/2026
𝗔 𝟰𝟴 𝗔𝗡̃𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗔𝗦𝗔𝗖𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗡𝗭𝗢́𝗦: 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔, 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔 𝗬 𝗗𝗜𝗚𝗡𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗜𝗡𝗗𝗜́𝗚𝗘𝗡𝗔 𝗬 𝗖𝗔𝗠𝗣𝗘𝗦𝗜𝗡𝗔
El Comité de Unidad Campesina (CUC) conmemora este día los 48 años de la histórica y dolorosa Masacre de Panzós, ocurrida el 29 de mayo de 1978 en el municipio de Panzós, Alta Verapaz, donde alrededor de un centenar de campesinos y campesinas q’eqchi’ fueron asesinados por el Ejército de Guatemala mientras exigían el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y territorio.
Este hecho marcó un antes y un después en la historia del movimiento campesino y popular en Guatemala. La masacre no solo evidenció la violencia estructural contra los pueblos indígenas, sino que también expuso la criminalización de las legítimas demandas por tierra ancestrales, justicia social y dignidad.
A 48 años de este crimen, desde el CUC reafirmamos que la memoria histórica es un acto de resistencia.
Recordar a las víctimas de Panzós es honrar su lucha y su legado, pero también es denunciar la impunidad que aún persiste en el país.
La falta de justicia sigue siendo una deuda histórica del Estado de Guatemala con las comunidades afectadas.
En este contexto, denunciamos también la grave situación actual derivada del incumplimiento del Acuerdo Agrario suscrito, el 7 de febrero de 2024, entre el gobierno del presidente Bernardo Arévalo y organizaciones campesinas, entre ellas el CUC. Dicho acuerdo contemplaba compromisos para empezar a atender la conflictividad agraria, fortalecer la economía campesina, impulsar la Política Nacional de Desarrollo Rural y establecer mecanismos permanentes de diálogo. Sin embargo, a más de dos años de su firma, estos compromisos han tenido muy pocos avances y, en la práctica, permanecen estancados y sin avances significativos.
Las organizaciones campesinas hemos agotado las vías de diálogo institucional, incluyendo solicitudes formales de audiencia y el ejercicio del derecho de petición, sin obtener respuestas efectivas por parte del Ejecutivo. Esta falta de voluntad política ha obligado a recurrir a acciones legales, como el amparo presentado ante la Corte de Constitucionalidad, evidenciando el incumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado.
Hoy, como entonces, las comunidades campesinas e indígenas continúan enfrentando el despojo de sus territorios, desalojos violentos, pobreza, exclusión y criminalización. Las condiciones estructurales que dieron origen a la Masacre de Panzós no han sido superadas plenamente, y se reproducen en el presente bajo nuevas formas.
Por ello, reiteramos nuestra exigencia de:
• Resarcimiento y Justicia para las víctimas de la Masacre de Panzós.
• Cumplimiento inmediato del Acuerdo Agrario firmado en 2024.
• Reconocimiento pleno de los derechos territoriales de los pueblos indígenas.
• Políticas públicas que garanticen acceso a la tierra, desarrollo rural integral y respeto a la autodeterminación de los pueblos.
• El fin de la criminalización de líderes y lideresas comunitarias.
El CUC hace un llamado a la sociedad guatemalteca y a la comunidad internacional a no olvidar. La memoria es fundamental para construir un futuro diferente, basado en la justicia, la equidad y el respeto a los derechos humanos.
A 48 años de Panzós, la lucha sigue.
¡𝙋𝙖𝙣𝙯𝙤́𝙨 𝙫𝙞𝙫𝙚 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙢𝙚𝙢𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙮 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙡𝙪𝙘𝙝𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤!
Comité de Unidad Campesina (CUC)
Guatemala, 29 de mayo de 2026