20/08/2026
Detrás de acciones tan cotidianas como vestirse, usar los cubiertos, aprender un juego nuevo o superar un circuito, hay un proceso mucho más complejo de lo que parece.
Nuestro cerebro tiene que imaginar qué hacer, organizar los movimientos y ajustar nuestro cuerpo mientras actuamos.
Por eso, cuando un niño tiene dificultades práxicas, no significa que no quiera hacerlo o que simplemente necesite “esforzarse más”. A veces necesita más experiencias y oportunidades para probar, equivocarse y descubrir diferentes formas de conseguirlo.
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