04/09/2026
Llego a casa y escucho gritos, insultos y golpes en casa de una vecina.
Sé que consume y que tiene problemas de salud mental.
Llamo al 112. Llegan la policía y una ambulancia.
Y se van.
Y me quedo pensando en algo que quizá hemos normalizado demasiado: Cuando una persona tiene síntomas psicóticos, dejamos de ver la enfermedad y empezamos a ver “su comportamiento”: Los gritos, las voces, la desorganización, la agitación..
Pero no son “su forma de ser”. Son síntomas de una enfermedad. Y, cuando aparecen de forma aguda, necesitan atención.
El problema es que faltan recursos, alternativas y respuestas de salud mental cuando una persona está en crisis.
Y mientras tanto, ¿Qué hacemos quienes estamos alrededor?
También tenemos una responsabilidad.
No mirar hacia otro lado.
Pedir ayuda.
No juzgar.
No normalizar.
Y, sobre todo, exigir recursos para que nadie tenga que esperar a que ocurra una tragedia para recibir atención.
Porque quizá algún día la pregunta sea: ¿Y si fuese tu hija? Y si fuese tu hermana? Y si fueses tú?