08/09/2026
AL GRANO | Hay que aprender a dejar de pedir peras al olmo.
"Si a día de hoy muchos grupos gitanos albergan formas propias de autogestión de los conflictos, no es por costumbre, sino porque ni han gozado ni gozan de la misma protección por parte de la justicia oficial que la sociedad paya. Cuesta imaginar que alguien confíe la resolución de sus problemas a su perseguidor. El concepto de "seguridad nacional" ha dejado de relacionarse con la idea de los derechos sociales -la educación, la sanidad o las pensiones- para convertirse en gestión de la pobreza y de la disidencia política. El Estado ya no es un sostenedor del bienestar de la población. La concentración de capitales en cada vez menos manos condena a despojo a millones de personas, y el Estado no puede suplir esas carencias materiales. Para legitimarse, el Estado vende como seguridad al control social de personas a las que se presenta como enemigos del común: principalmente personas pobres, entre quienes cuentan trabajadoras migrantes y buena parte de la población gitana, sin olvidar la disidencia política" (Pastora Filigrana).
Pastora Filigrana siempre es sugerente y nos ofrece perspectivas muy interesantes sobre las estrategias necesarias para un mundo más justo