Archivo Histórico Provincial de Toledo

Archivo Histórico Provincial de Toledo Archivo de titularidad estatal, gestionado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

SEMANA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOCon motivo del Día Internacional de los Archivos, que se celebra el 9 de junio, en el...
12/06/2026

SEMANA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVO

Con motivo del Día Internacional de los Archivos, que se celebra el 9 de junio, en el Archivo Histórico Provincial de Toledo, hemos realizado esta semana visitas guiadas para dar a conocer a la sociedad el archivo y el patrimonio documental que custodiamos.
Han sido un éxito, muchas gracias a los asistentes por vuestra respuesta.

EL OTRO “ÁGUILA DE TOLEDO”Federico Martín Bahamontes (1928–2023), apodado “El Águila de Toledo”, fue uno de los grandes ...
10/06/2026

EL OTRO “ÁGUILA DE TOLEDO”

Federico Martín Bahamontes (1928–2023), apodado “El Águila de Toledo”, fue uno de los grandes nombres del ciclismo español. Ganador del Tour de Francia en 1959 (el primero para nuestro país), destacó especialmente como escalador, donde dejó huella al coronar en primera posición un total cincuenta y dos pasos de montaña.
Sin embargo, no todo eran virtudes: Bahamontes no se desenvolvía con la misma soltura en los descensos. Tal vez las empinadas calles de Toledo, siempre desafiando hacia arriba, favorecieron su habilidad como escalador. O quizá su carácter combativo le llevaba, simbólicamente, a mirar siempre hacia la cima y nunca hacia el suelo.
Pero esta historia no trata del campeón, sino de un “otro” Águila de Toledo más desconocido y bastante menos afortunado. Retrocedemos al 1 de noviembre de 1953. Ese día se registró en la Comisaría del Cuerpo General de Policía de Toledo un parte de lesiones correspondiente a A.R.B. (omitimos el nombre completo), un joven de 17 años que había sufrido una caída en bicicleta. El informe médico describía la gravedad del accidente: herida en la cabeza, lesiones en el hombro, múltiples erosiones y un shock traumático de pronóstico reservado.
La Policía, siguiendo el protocolo habitual, abrió una investigación. Tres días después, el joven declaró que circulaba en bicicleta desde Zocodover hacia la Puerta de Bisagra cuando, al tomar una curva demasiado abierta en la calle del Arrabal, perdió el control y cayó al suelo. Nada más. Ningún otro implicado, ningún fallo mecánico. Según su propia declaración, todo fue un accidente fortuito.
El padre del accidentado también declaró “que ignora en la forma que se hayan producido los hechos por no haberlos presenciado”.
En cualquier caso, el accidente debió ser de bastante consideración, porque A.R.B. estuvo ingresado en el Hospital Provincial de Toledo hasta el día 11 de diciembre. Ese mismo día recibió el alta médica “sin que le haya quedado defecto, deformidad, ni impedimento físico alguno para dedicarse a sus habituales ocupaciones. Ha invertido en su curación cuarenta días, durante los cuales necesitó asistencia facultativa alterna y estuvo incapacitado para sus habituales ocupaciones y hospitalizado”. A.R.B. quedaba sin secuelas ni limitaciones para retomar sus actividades como jornalero.
Sin embargo, aquí es donde la historia cobra un significado especial. Porque no todo el mundo está destinado a convertirse en un Bahamontes. Mientras unos hacen historia subiendo puertos legendarios, otros simplemente intentan recorrer las calles de su ciudad… con resultados menos gloriosos. Este pequeño episodio, aparentemente anecdótico, nos abre una ventana fascinante al pasado. Gracias a documentos como este, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Toledo, podemos asomarnos a historias reales, cotidianas, casi olvidadas, que nos hablan de la vida tal como fue: sin gestas épicas, pero profundamente humana.

ENTRE LA TRADICIÓN Y LA FIESTA: REGISTRO DE FERIANTES EN EL CORPUS DE TOLEDOCada año, con la llegada del Corpus Christi,...
03/06/2026

ENTRE LA TRADICIÓN Y LA FIESTA: REGISTRO DE FERIANTES EN EL CORPUS DE TOLEDO

Cada año, con la llegada del Corpus Christi, Toledo se transforma en un espacio donde conviven tradición, religiosidad y una intensa vida social y económica. A la solemnidad de la procesión se suma una dimensión festiva que ha formado parte inseparable de esta celebración: la feria. Atracciones, puestos y espectáculos han llenado históricamente espacios como el Paseo de Merchán, actual Paseo de la Vega.
Esta realidad festiva y religiosa también dejó su huella en los documentos conservados en el Archivo Histórico Provincial de Toledo. Entre ellos destaca una serie muy concreta del fondo de la Comisaría de Policía: los expedientes policiales de ferias y feriantes. A primera vista, se trata de simples listados de nombres, pero en realidad constituyen una herramienta clave para entender cómo se organizaba y controlaba la feria vinculada al Corpus. Estos listados, de los cuales se conservan los del Corpus de los años 1955, 1957, 1958, 1960 y 1961, funcionaban como índices de fichas individuales.
En estas fichas se recogían los datos del feriante: nombre y apellidos, su edad en el momento de la celebración, el nombre de sus padres, su lugar de nacimiento, su domicilio y la referencia a su expediente dentro de un legajo concreto. Estos listados y fichas no solo permitían identificar a quienes instalaban sus puestos en la ciudad, sino también vincularlos con un sistema documental más amplio de control administrativo.
La presencia de los feriantes en Toledo no era espontánea, sino que estaba regulada por una organización precisa. El Gobierno Civil, cuyo fondo documental también conservamos en el Archivo, era el encargado de conceder los permisos necesarios para el funcionamiento de las instalaciones, tal y como recoge un oficio de 1956 de la Secretaría General del Gobierno Civil al Comisario Jefe del Cuerpo General de Policía en la que se informa de que se hayan pendientes de retirar por parte de algunos de estos feriantes los permisos “para el funcionamiento de sus puestos de feria, carrouseles y demás instalaciones del Paseo de Merchán”. La Policía se ocupaba de registrar, identificar y supervisar a todos los participantes, especialmente en un contexto de gran afluencia de público como el Corpus.
Más allá de su función administrativa, estos documentos permiten acercarnos a la realidad social de los feriantes. Los datos de procedencia muestran un colectivo mayoritariamente itinerante, que recorría distintas ciudades siguiendo el calendario festivo. La inclusión de los nombres de los padres evidencia además la importancia de las redes familiares y la transmisión generacional del oficio. Durante unos días, estas familias se integraban en la vida urbana de Toledo, contribuyendo a crear el ambiente festivo que acompañaba a la celebración.
Mientras Toledo vuelve a vivir el Corpus Christi, esta documentación nos recuerda que la fiesta no solo se construye desde la tradición religiosa, sino también desde la actividad de todas aquellas personas que, con su trabajo, hacen posible su dimensión más popular y festiva.
Este post es un pequeño homenaje a todos aquellos feriantes que año tras año hicieron y siguen haciendo posible la diversión de los toledanos y de todas aquellas personas que visitan la ciudad estos días y deciden vivir desde dentro el famoso Corpus Christi de Toledo.

DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOSCon motivo del Día Internacional de los Archivos, que se celebra el 9 de junio, realiza...
02/06/2026

DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOS

Con motivo del Día Internacional de los Archivos, que se celebra el 9 de junio, realizaremos visitas guiadas el miércoles día 10 de junio.
En sesión de mañana a las 11:00 horas, y en sesión de tarde a las 17:00 horas

Es necesario inscripción previa a través de esta dirección: [email protected] o bien en el teléfono: 925267746

29/05/2026

HORARIO DE LA SEMANA DEL CORPUS CHRISTI

La próxima semana nuestro horario se modifica debido a las fiestas del CORPUS CHRISTI.

Permanecerá abiero al público de 9:00 a 14:00 horas todos los días semana. No estará abierto el miércoles por la tarde.

Muchas gracias

UNA VISIÓN DIFERENTE DE LA CIUDAD DE TOLEDOLa ciudad de Toledo está reconocida como uno de los lugares más bellos del mu...
27/05/2026

UNA VISIÓN DIFERENTE DE LA CIUDAD DE TOLEDO

La ciudad de Toledo está reconocida como uno de los lugares más bellos del mundo, y su casco histórico, auténtica obra de arte, atrae cada año a miles de visitantes que la recorren y la fotografían desde innumerables perspectivas. Sin embargo, existe una forma distinta de contemplar este paisaje tan conocido, una mirada que va más allá de la imagen plana y que permite percibir la ciudad con una profundidad sorprendente: la fotografía estereoscópica.
Esta técnica, basada en el funcionamiento de la visión humana, consiste en la captura de dos imágenes de una misma escena desde ángulos ligeramente diferentes, separados aproximadamente por la misma distancia que hay entre nuestros ojos. Al ser observadas conjuntamente mediante un visor adecuado, el cerebro fusiona ambas imágenes en una única percepción con volumen y relieve, generando la sensación de tridimensionalidad. De este modo, la fotografía deja de ser una simple representación bidimensional para convertirse en una experiencia visual más inmersiva.
Para poder apreciar este efecto se empleaban dispositivos denominados estereoscopios, diseñados para que cada ojo recibiese exclusivamente la imagen que le corresponde. Estos aparatos podían ser portátiles, ideados para un uso individual y directo, o de gabinete, concebidos como muebles capaces de albergar varias fotografías y permitir su visualización mediante sistemas mecánicos. Entre los modelos más conocidos se encuentra el Taxiphote, desarrollado por el francés Jules Richard, que alcanzó gran popularidad por su diseño y funcionalidad.
El Archivo Histórico Provincial de Toledo, dentro del Fondo Rodríguez, conserva decenas de placas de vidrio y positivos estereoscópicos que muestran algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad desde esta perspectiva singular. Estas imágenes no solo documentan el patrimonio toledano, sino que ofrecen una experiencia visual diferente, en la que el espectador puede percibir la profundidad y el volumen de los espacios retratados.
Por fortuna, una de las cámaras estereoscópicas originales utilizadas por el Estudio fotográfico Rodríguez (1878-1984) se conserva en los depósitos del Museo de Santa Cruz de Toledo. Se trata de una cámara de formato de película 9x9 centímetros de la marca L. Gaumont y Cia. (París), compañía fundada por Léon Gaumont en el año 1895 y que fue pionera en la fabricación de equipos de fotografía.
Lejos de ser una simple curiosidad técnica, la fotografía estereoscópica permite redescubrir Toledo desde un enfoque menos habitual, aportando una nueva dimensión a su riqueza histórica y artística. A través de estas imágenes, la ciudad revela matices que pasan desapercibidos en la observación convencional, ofreciendo una forma distinta de aproximarse a un entorno ampliamente conocido.

DE RUSIA A LA INCAPACIDAD PERMANENTE: EL CASO DE UN DIVISIONARIO TOLEDANOEsta semana recuperamos un interesante expedien...
20/05/2026

DE RUSIA A LA INCAPACIDAD PERMANENTE: EL CASO DE UN DIVISIONARIO TOLEDANO

Esta semana recuperamos un interesante expediente conservado en el Archivo Histórico Provincial de Toledo que nos permite explorar la trayectoria vital de un excombatiente de la División Azul y su posterior reconocimiento de incapacidad permanente.
El caso se inició con una demanda civil presentada en 1970 por J.S. (omitimos la información personal) ante el Juzgado de Primera Instancia de Toledo, solicitando la declaración de incapacidad de su marido, L.C.O., guardia civil de 2ª. La petición se sustentaba en un informe previo del Tribunal Médico Militar Psiquiátrico que lo había declarado “no apto ni útil” para el servicio, diagnosticándole un estado residual esquizofrénico de carácter crónico y permanente.
Este diagnóstico no solo implicaba su retirada del servicio activo, sino que también abría la puerta a su reconocimiento como Caballero Mutilado, en virtud de la legislación vigente sobre militares afectados por secuelas físicas o psíquicas.
Según el testimonio de su esposa, los trastornos de L.C.O. se remontaban a una etapa muy temprana de su vida, anterior incluso a cualquier experiencia bélica. Durante su servicio militar comenzaron a manifestarse alteraciones nerviosas que, aunque en un primer momento no fueron identificadas como una enfermedad mental grave, evolucionaron progresivamente hasta derivar en episodios de neurosis que requirieron hospitalización.
En este contexto, en mayo de 1940 fue reclutado para el servicio militar y, poco después, se ofreció voluntario para formar parte de la División Azul. Su decisión, según recoge el expediente, estuvo motivada tanto por el deseo de aventura como por un posicionamiento ideológico marcado por algunas experiencias traumáticas vividas durante la Guerra Civil. Estas experiencias incluían la pérdida de familiares queridos e incluso la persecución personal.
Entre marzo y diciembre de 1943, L.C.O. sirvió en una unidad de artillería en el frente de Leningrado. Resulta significativo que, según la documentación, durante su estancia en Rusia no padeciera crisis de pánico ni episodios agudos de su enfermedad, alternando (según su propio testimonio) momentos buenos y otros menos favorables, pero sin incidencias destacadas desde el punto de vista psiquiátrico. A su regreso fue condecorado con la Medalla de la Campaña de Rusia, distinción otorgada por el Gobierno a todos los voluntarios españoles que participaron en dicha campaña.
Tras la guerra, L.C.O. reanudó su vida en España e ingresó en la Guardia Civil. Fue en esta etapa cuando su enfermedad evolucionó de forma desfavorable hasta su diagnóstico definitivo de esquizofrenia residual crónica y permanente de carácter notorio.
El caso plantea, por tanto, una lectura más matizada de la relación entre experiencia bélica y enfermedad mental. Lejos de poder establecer una relación causal directa, el expediente sugiere una patología previa que no impidió su participación en la guerra y que, al menos durante su paso por el frente, no se manifestó de forma incapacitante. Sin embargo, ello no excluye que el conjunto de experiencias vitales (incluyendo los horrores de la guerra) pudiera haber influido en la evolución posterior del trastorno.
Para contextualizar esta trayectoria individual, conviene recordar el marco en el que se desarrolló su servicio en la División Azul. La 250ª División de Infantería, conocida como División Azul, estuvo formada por cerca de 45.000 voluntarios españoles que combatieron junto a la Wehrmacht (el ejército alemán) en el frente oriental, especialmente en el sector de Leningrado.
La percepción sobre estos combatientes ha sido objeto de interpretaciones diversas. Algunos testimonios de los propios divisionarios construyeron lo que se ha denominado un “relato divisionario”, caracterizado por una visión idealizada de la experiencia, con énfasis en la camaradería, el contacto humano con la población civil y una imagen incluso amable del contexto bélico. En esta línea, también se proyectó una visión positiva de Alemania, descrita en ocasiones como ordenada y próspera.
Pero los análisis historiográficos posteriores han matizado esta imagen. Se ha señalado, por ejemplo, la existencia de estereotipos difundidos desde el propio aparato alemán, que consideraba a los españoles indisciplinados, aunque valientes y resistentes. Frente a ello, testimonios de soldados alemanes de rango inferior destacaron precisamente esas cualidades: la capacidad de resistencia, la solidaridad en combate, el arrojo individual y, en general, la eficacia militar de la unidad y su comportamiento en el frente.
El caso de L.C.O. ilustra así una realidad compleja: la de muchos excombatientes cuya huella de la guerra no se manifestó de inmediato, sino años después, en forma de patologías crónicas que afectaron profundamente a su vida personal y profesional. En esa intersección entre historia personal y contexto histórico reside, precisamente, el valor de este tipo de fuentes.

LA CORRESPONDENCIA DE JAVIER MALAGÓN Y JULIÁN MARÍASEntre los meses de noviembre y diciembre de 1965, Javier Malagón y J...
13/05/2026

LA CORRESPONDENCIA DE JAVIER MALAGÓN Y JULIÁN MARÍAS

Entre los meses de noviembre y diciembre de 1965, Javier Malagón y Julián Marías, mantuvieron un intercambio epistolar compuesto por cinco cartas mecanografiadas. Estas forman parte del extraordinario fondo documental que el toledano Malagón donó a nuestro archivo y que hemos detallado en publicaciones anteriores: https://bit.ly/4nhNyeq
En estas fechas Malagón se hallaba en el exilio en Washington trabajando para la Organización de Estados Americanos, al tiempo que compaginaba la docencia universitaria, y el destacado filósofo Julián Marías, residía en Madrid.
El discípulo de Ortega y Gasset, con quien fundó en 1946 el Instituto de Humanidades, nunca fue lo suficientemente reconocido en España. Acabada la Guerra fue denunciado y pasó unos meses en la cárcel, lo que le marcó en su carrera profesional. Dice Rafael Hidalgo en su libro Julián Marías, retrato de un filósofo enamorado, que su vocación de profesor universitario se vio truncada cuando suspendió su tesis en 1941, por un episodio de sectarismo bochornoso. Hasta 1951 no pudo, finalmente, doctorarse. Como consecuencia de su oposición al régimen dictatorial, se le denegó el acceso a la Universidad española, aunque ejerció en las norteamericanas con sede en Madrid. Enseñó literatura y filosofía en Wellesley College, Bryn College, Yale e Indiana, entre otros.
Finalmente ingresó en la Real Academia, su hijo el escritor Javier Marías contaba en un artículo del periódico El País el 16 de junio de 1994: «Se sabe que cuando fue propuesto para la Real Academia, Franco se lamentó con estas palabras: “Es un enemigo del régimen, pero no puedo hacer nada. Sobre la Academia no tenemos control directo”. Cuando amainó la ira y se pudo pensar que se incorporara por fin a la Universidad, él no estaba dispuesto a solicitar el certificado de adhesión al régimen». También tuvo advertencias por parte del gobierno para no optar a la cátedra de Ortega a su fallecimiento en 1955.
En España su obra fue censurada, se conservan algunos expedientes de 1943 de varios de sus libros en el Archivo General de la Administración: Antología filosófica sobre el tema del hombre, Historia de la filosofía y de Miguel de Unamuno, así como de otras obras traducidas por él: https://bit.ly/4uvehGu.
La primera de las misivas, de 4 noviembre 1965 se la envía Malagón a Julián Marías. En ella le acusa la recepción de tres de sus publicaciones: La realidad histórica y social del uso lingüístico, La España posible en tiempo de Carlos III y Los Estados Unidos en escorzo. Malagón alaba mucho el estudio sobre Carlos III que confiesa haberlo leído del tirón y que utilizará para sus clases en la Universidad. Dice: “tal vez porque ustedes los filósofos pueden llegar a visiones originales y, acaso demasiado generales, con mayor facilidad que el historiador más sujeto a los útiles de trabajo”.
La respuesta de Marías se produjo el 18 de noviembre. Le informa que sigue trabajando en el Seminario de Estudios de Humanidades, que dirigió desde 1960 a 1969, y en el curso de Middlebury College en Madrid. En estos momentos también escribía para El noticiero universal de Barcelona una serie de artículos: “Consideración de Cataluña”. Por otra parte, confiesa que está muy interesado en el siglo XVIII y en los primeros decenios del siglo XIX, puesto que: “ahí se encuentra la partida de nacimiento de casi todo lo que después nos ha pasado”.
Marías impartía un curso en Mary Baldwin College, con un grupo de alumnas que después se graduaban en Staunton y recurre a Malagón sobre la posibilidad de que algunas consiguiesen una beca de la Unión Panamericana. Malagón le recomendará que solicite las beca para el Instituto de Cultura Hispánica o para el programa regular a fin de estudiar en cualquier país de la Organización de Estados Americanos, recomendándole que lo hiciera en el Colegio de México que presidía Silvio Zavala. No en vano era el secretario técnico del programa de becas y cátedras de la OEA. Con motivo de tal curso, consideró la posibilidad de un encuentro personal con Malagón. Finalmente le ofreció enviarle algún ejemplar del libro Los Estados Unidos en escorzo. En esta carta aparece la firma de Marías y escribió de su puño y letra: “Gracias por su interesante separata”.
El 13 diciembre 1965, Malagón devuelve la respuesta a Marías, le ayudará para la traducción de su libro sobre Los Estados Unidos en Escorzo, proponiéndole que intente la edición con Texas University Press, puesto que allí se encontraba John P. Harrison como director del Instituto de Estudios Latinoamericanos que fue la persona que contribuyó a la beca que Marías obtuvo a través de la Universidad de Puerto Rico. Contando por lo tanto con una puerta abierta a la colaboración, que ya Malagón había propiciado: “Hay pequeñas historias que el hombre nunca conoce y una de ellas, y que nos tuvo a ambos preocupados, es como ayudarle a usted sin que la Rockefeller cediera en su negativa de conceder becas a los españoles que viven en España”.
La última misiva dirigida por Malagón a Marías el 23 de diciembre, es breve, en ella le informa de que el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid concede anualmente cuatro becas a la OEA para que ellos seleccionen a los becarios para estudiar Historia o materias afines en España sobre lo que Marías le había pedido información. Al mismo tiempo le agradece el envío de los libros, y le desea Feliz Navidad y Año Nuevo.
Entre la prolija correspondencia de Javier Malagón se atisba una importante red de relaciones profesionales y personales que tejen lazos desde América con el mundo cultural español. Las personalidades con las que se carteaba eran de primera línea, iremos descubriendo otras en futuras publicaciones. Y quién sabe si entre la infinidad de epístolas se esconden otras cartas con Julián Marías.

UNA "NOVELLA" EN UNA ENCUADERNACIÓN: HISTORIA Y SIGNIFICADO DE UN PERGAMINO REUTILIZADOEl documento que analizamos en es...
06/05/2026

UNA "NOVELLA" EN UNA ENCUADERNACIÓN: HISTORIA Y SIGNIFICADO DE UN PERGAMINO REUTILIZADO

El documento que analizamos en esta ocasión no es un texto completo en sentido estricto, sino un elemento aparentemente secundario: las guardas en pergamino del índice de un protocolo notarial. Este protocolo pertenece a Juan Sánchez de Canales, escribano público de Toledo, y está fechado en 1568 (AHPTO 31714).
Para comprender su interés, conviene saber que en la Edad Moderna fue habitual reutilizar pergaminos antiguos para encuadernar nuevos libros. Estos materiales, procedentes de manuscritos ya en desuso, se aprovechaban por su resistencia, aunque su contenido quedara, en principio, en segundo plano. Sin embargo, hoy en día estas reutilizaciones son una fuente de gran valor, ya que nos permiten recuperar textos mucho más antiguos que, de otro modo, se habrían perdido.
En este caso concreto, el pergamino reciclado conserva un fragmento de un texto jurídico cuyo origen se remonta aproximadamente mil años atrás. El texto principal está escrito en letra gótica textura o libraria, con tinta negra, y dispuesto a doble columna. En los márgenes aparecen anotaciones o glosas, realizadas con una tinta más clara que hoy se percibe como marrón. También se observan calderones o signos de inicio de párrafo en color rojo y azul, elementos muy característicos de la tradición manuscrita medieval.
El contenido del texto pertenece a las Novellae Constitutiones post Codicem, conocidas como Novellae. Se trata de una de las cuatro grandes recopilaciones del derecho romano impulsadas por el emperador Justiniano I (527–565 d. C.) en el siglo VI. Estas constituciones, en su mayoría dedicadas a cuestiones jurídicas seculares, incluyen también un conjunto significativo de disposiciones relativas a la organización eclesiástica, el clero y la vida monástica.
El fragmento conservado corresponde a la Novella 123, que regula aspectos fundamentales de la estructura eclesiástica y el papel del clero en la esfera secular, especialmente en lo relativo a la administración y propiedad de bienes eclesiásticos. En concreto, los capítulos que aparecen en este texto (números del 10 al 14, de un total de 44) tratan sobre las condiciones necesarias para la ordenación sacerdotal. Entre ellas, se menciona que los miembros del clero podían estar casados, siempre que sus esposas no hubieran sido viudas ni hubiesen mantenido una relación anterior con otro hombre.
El contenido general de la Novella 123 resulta especialmente interesante si tenemos en cuenta que el texto copiado (probablemente entre los siglos XIII a XV) alude a cuestiones que fueron objeto de intensos debates durante la Baja Edad Media, especialmente en torno a la riqueza de la Iglesia y su derecho a poseer bienes. Este debate fue recurrente y generó movimientos de reforma interna (como los espirituales o fraticelli) que, en muchos casos, terminaron siendo condenados como herejías. La profundidad de esta polémica ha quedado reflejada también en la cultura contemporánea, como ilustra magistralmente la novela El nombre de la rosa de Umberto Eco.
El contexto histórico del documento permite comprender mejor la evolución de estas cuestiones. El Concilio de Trento (1545–1563), celebrado unos años antes de la encuadernación del protocolo, redefinió de manera decisiva la doctrina y disciplina de la Iglesia. Entre sus resoluciones destacan la reafirmación del celibato clerical, la consolidación de la autoridad papal y la regulación de aspectos fundamentales de la vida religiosa, en respuesta tanto a debates internos como a los desafíos planteados por la Reforma protestante.
Así, este humilde fragmento reutilizado no solo constituye una muestra de prácticas materiales de la cultura escrita (donde nada se desperdiciaba), sino también una ventana privilegiada a los debates jurídicos, teológicos y sociales de gran alcance que atravesaron la Edad Media y la temprana Edad Moderna. Este documento es la evidencia de que incluso los elementos más modestos pueden tener un alto valor histórico.

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