03/08/2026
CUANDO TEJEGUATE LLEGA A TEGUESTE, LA ROMERÍA ESTÁ COMPLETA
Hay aniversarios que trascienden una fecha del calendario para convertirse en una oportunidad de detenerse, mirar atrás y dar las gracias. El cincuenta aniversario de la Agrupación Folclórica
Tejeguate es, para mí, uno de esos momentos.
Tejeguate es una de las pocas agrupaciones de Canarias que ha sabido conservar, durante medio siglo, la cultura, las tradiciones y las vivencias de un pueblo a través de sus coreografías, su música y
sus cantos, transmitidos de generación en generación desde aquellos tiempos en que los mayores enseñaban a los más jóvenes el valor de un legado que no podía perderse.
Pero para una persona como yo, Tejeguate es mucho más que un grupo folclórico. Son personas, recuerdos e historias que forman parte de mi propia vida. Son el relato colectivo de un pueblo vivo
que ha sabido mantener intacta su identidad y compartirla generosamente allí donde ha sido recibido.
Si hay un nombre que simboliza esa historia es, sin duda, el de Ramón Padrón Cejas, alma y motor de la agrupación durante tantos años. Su capacidad para reunir a mayores y jóvenes con un mismo objetivo permitió conservar costumbres, bailes y cantos heredados de generaciones anteriores. Sin embargo, Ramón nunca había querido que este reconocimiento se limitara únicamente a su figura. Él sabía que el éxito de Tejeguate fue siempre el fruto del compromiso de muchas personas que, con cariño y responsabilidad, dedicaron su tiempo a preservar una parte esencial del patrimonio de la isla de Hierro.
Una amistad que ha pasado de generación en generación
Ahora que el grupo cumple cincuenta años de singladura, quiero reconocer con especial cariño su evolución y, sobre todo, la amistad que me une a tantas personas que han formado parte de esta gran familia. Porque Tejeguate no son solo quienes hoy integran la agrupación; sino también quienes estuvieron ayer y quienes comenzaron este camino hace muchas décadas. Hoy veo en muchos de sus hijos e hijas el reflejo de aquellos padres y madres con los que compartí momentos inolvidables y que me enseñaron a querer aún más esta tradición. La vida ha querido que ahora comparta con esa nueva generación otras vivencias, viendo cómo mantienen vivo el legado recibido con el mismo orgullo, compromiso y cariño con el que lo hicieron los mayores. Es, sin duda, la mayor satisfacción que puede ofrecer una agrupación como Tejeguate: comprobar que el relevo generacional no solo
garantiza la continuidad de sus bailes y cantos, sino también de los valores, la amistad y el sentimiento de pertenencia que siempre la han defendido.
La Romería de San Marcos: un vínculo inseparable
Mi relación con Tejeguate ha estado siempre unida a la Romería de San Marcos de Tegueste - mi pueblo, celebración que difícilmente podría entenderse sin la presencia del grupo herreño. Durante
décadas han acompañado a nuestro Santo Patrón junto a la Danza de Las Flores, convirtiéndose en una imagen inseparable de una de las fiestas más queridas y representativas de nuestro municipio.
Para muchos de nosotros, imaginar una Romería de San Marcos sin Tejeguate sería como contemplar una carreta sin yuntas que tiran de ella o un barco sin velas: faltaría una parte esencial de su alma y de su identidad. Han sido muy pocas ocasiones en las que no pudieron estar presentes, como ocurrió durante la pandemia de la COVID-19 o algún otro año en el que las limitaciones presupuestarias también impidieron su participación, aunque siempre quedó el deseo compartido de volver a reencontrarnos y volver a escuchar el sonido del tambor, el pito y las chácaras anunciando su llegada a Tegueste.
Las pequeñas historias que nunca se cuentan
Cada llegada de Tejeguate a Tegueste es una auténtica fiesta. Desde La Frontera viajaban tocadores, bailadores y componentes de distintos rincones de El Hierro, y durante esos días, el grupo
se engrandece con la incorporación de tantos herreños residentes en Tenerife que encuentran en la romería una oportunidad para reencontrarse con sus raíces.
Pero detrás de cada llegada también existe mi particular “estrés”, uno de esos que con el paso de los años acaba convirtiéndose en parte inseparable de la tradición. Siempre hay alguien que necesita
una camisa o un fajín, o simplemente el sombrero para cargador de la bandera, quien va a buscar los tambores a Santa Cruz o cualquier otro elemento que parecía imprescindible a última hora, o quien,
con cierta preocupación, me decía: . Eran pequeñas preocupaciones que se resuelven y que ahora recuerdo con una enorme sonrisa. Porque Tejeguate nunca fue solo la agrupación que participaba en la romería; durante su estancia en Tegueste se convierte en una gran familia, y yo tengo la inmensa fortuna de compartir con ellos esos momentos que no aparecen en los programas de las fiestas, pero que son los que verdaderamente construyen lazos de amistad. Al final, además de colaborar durante casi treinta años organizando la romería, nos dedicamos a cuidar unos de otros, y quizá ahí reside una de las razones por las que después de tantos años, sigo sintiendo a Tejeguate como parte de mi familia.
Un reconocimiento de todo un pueblo
La importancia de Tejeguate para nuestro municipio de Tegueste quedó reflejada en 2018, cuando una representación de la agrupación fue la encargada de pronunciar el pregón de las Fiestas de Tegueste. Su actual presidente, Iván Padrón, junto a Juan Luis Barrera y Carmelo Padrón, ofrecieron un pregón inolvidable, acompañado por el sonido del tambor y el pito y las interpretaciones del Baile de la Virgen, el canto de la Meda, cantos de trabajo y otras piezas tradicionales que emocionaron
profundamente a todos los presentes. Fue imposible no recordar entonces a personas como Ramón, el bedel del ayuntamiento, que cada año preguntaba con ilusión: . Aquella pregunta resumía el cariño que todo un pueblo siente por quienes, año tras año, han hecho de Tegueste una segunda casa. También quiero agradecer la confianza que durante distintas etapas han depositado en mí los responsables del área de Fiestas del Ayuntamiento de Tegueste, primero Roberto Díaz y posteriormente Eladia López, que me permiten compartir tantos momentos junto a los componentes de Tejeguate durante su estancia en nuestro municipio.
Los nombres que construyen una historia
Sería imposible nombrar a todas las personas con las que he compartido vivencias durante estas décadas sin correr el riesgo de olvidar a alguien. Aun así, no puedo dejar de recordar a quienes tuve el privilegio de conocer en los primeros años: Miguel Montesino y Francisco Castellano, “Kiko”, quienes guiaban el grupo cuando, junto a mi compañero Juan Elesmí de León, les indicábamos el recorrido de la romería allá por 1992, aunque Tejeguate ya había comenzado a visitar Tegueste algunos años antes. También permanecen imborrables en mi memoria Juan el de La Hoya y Juan el Gabetero, inseparables al pito y al tambor, siempre discretos, humildes y capaces de convertir una
conversación alrededor de un vaso de vino en una auténtica lección de amistad.
Mi recuerdo alcanza igualmente a personas que también nos han dejado como Daniel González, al compañero Orlando que este año había podido asistir por primera vez a la romería, o a Juan Barrera,
orgulloso de ver cómo sus hijos Juan Luis y Herminio mantenían viva la tradición, incluso cuando los ensayos y actuaciones alteraban la rutina familiar.
Y junto a ellos, tantos compañeros y compañeras que continúan desde sus inicios el presente de Tejeguate, como Pino Santana, Héctor David Armas, Rubén Montesinos, Gucho Benítez, Yessica
Morales o Iván Padrón, ejemplo de compromiso con un legado que sigue escribiéndose generación tras generación.
Más que folclore, una familia
Con ellos he tenido la fortuna de compartir celebraciones como Candelaria, San Lorenzo o la bajada de San Salvador, “el santo” de la cumbre; he acompañado los momentos en los que la Virgen de Los Reyes ha descendido a Valverde o ha peregrinado por La Frontera; he celebrado, bodas, bautizos y cumpleaños, y también he compartido el dolor cuando alguno de los nuestros nos has dejado.
Porque esa es la verdadera grandeza de Tejeguate: no solo mantiene vivas las tradiciones, sino que crea una gran familia que permanece unida en la alegría y en la tristeza.
La Bajada
Y si tuviera que quedarme con una imagen que resumiera todo lo vivido junto a ellos, probablemente elegiría un momento muy especial de la Bajada de la Virgen de Los Reyes de 2009. Después de acompañar a San Lorenzo en su ascenso por el monte, llegó el instante más esperado: recibir a nuestra Madre Amada en la raya del Cepón, ese lugar cargado de simbolismo donde el municipio de
El Pinar entrega la Virgen al Valle de El Golfo. Aquel día de forma inesperada tuve el inmenso honor de ser invitado a formar parte de los cuatro cargadores encargados de recibir a la Virgen en nombre
de todo un pueblo. Fue uno de esos momentos que permanecen para siempre en la memoria y en el corazón.
Miré a mi alrededor y allí estaban ellos, los hombres y mujeres de Tejeguate, poniendo música y sentimiento a un instante que trasciende lo religioso para convertirse en una expresión de identidad y de pueblo. Confirme entonces que mi relación con el grupo iba más allá de las romerías, de las actuaciones o de los encuentros compartidos durante tantos años. Tejeguate había estado presente en algunos de los momentos más importantes de mi vida, acompañando con el sonido del tambor, el pito y las chácaras aquellos instantes que nunca se olvidan. Ese recuerdo resume mejor que ninguna imagen el cariño, el respeto y la profunda amistad que siento por esta gran familia.
Un gracias por los próximos cincuenta años
Ahora, el sonido del tambor, el pito y las chácaras volverá a marcar el compás de una celebración muy especial. Si la Virgen de Los Reyes me lo permite, allí estaré para abrazar una vez más a
quienes siguen escribiendo esta hermosa historia, recordando con emoción a quienes ya no están entre nosotros y dando gracias por haber tenido el privilegio de compartir tantos momentos junto a
una agrupación que forma parte de mi vida.
Gracias Tejeguate, por cincuenta años de historia, de amistad, de identidad y de amor a nuestras raíces. Que nunca deje de sonar el tambor, el pito y las chácaras, porque mientras exista Tejeguate
seguirá latiendo el corazón de una parte imprescindible de El Hierro y también de Tegueste.
Gabriel Santos García
Secretario del Foro Prebdendado de Tegueste
Agrupación Folclórica Tejeguate Ayuntamiento La-Frontera