13/08/2019
·Hablemos de mitos!
-Lucifer (El portador de la luz).
La figura de dicho ser maligno la podemos observar en todas las culturas al rededor del mundo; en la Hindú, Budista, Cristiana, Griega, e incluso en las Mesoamericanas (Como apunte también lo podemos encontrar en la cultura pop actual).
Lo mas impactante de estos relatos o mitos, es la similitud con las que se cuentan sus historias; todas las características que tiene en común esta figura malévola. Por ejemplo en Meso america:
En dicha leyenda, podemos destacar rasgos de cultura bíblica tales como el jardín del edén, la paz entre los hombres, una pareja formada por un hombre y una mujer, una figura malévola, un diluvio..... Muchas similitudes!
Cuenta la leyenda que el lago Titicaca era un valle fértil y poblado de personas que vivían felices en paz y armonía. Nada les faltaba, la tierra era rica y les procuraba todo lo que necesitaban. Sobre esta tierra no se conocía ni la muerte, ni el odio, ni la ambición. Los Apus, los dioses de las montañas, protegían a estos seres humanos. No les prohibieron más que una sola condición: que nadie debía subir a la cima de las montañas donde ardía el Fuego Sagrado.
Durante largo tiempo, estas personas que habitaban el valle no pensaron en infringir esta orden de los dioses. Pero el Supay, espíritu maligno condenado a vivir en la oscuridad, no soportaba ver a estas personas vivir tan tranquilamente en el valle. Él se ingenió para dividir a los hombres sembrando la discordia. Les pidió probar su coraje, para desafiar al dios creador, Viracocha, para encontrar el Fuego Sagrado a la cima de las montañas.
Entonces un buen día, al alba, estas personas desobedecieron y comenzaron a escalar la cima de las montañas, aunque a medio camino fueron sorprendidos por los Apus.
Éstos comprendieron que los hombres habían desobedecido y decidieron exterminarlos. Miles de pumas, salieron de sus cavernas y se devoraron a estas personas y que suplicaban al Supay por ayuda. Pero éste permanecía insensible a sus súplicas.
Viendo eso, Inti, el dios del Sol o Viracocha, se puso a llorar. Sus lágrimas eran tan abundantes, hasta formar un diluvio y que en cuarenta días inundaron el valle.
Solo un hombre y una mujer llegaron a salvarse sobre una barca de junco. Cuando el sol brilló de nuevo, el hombre y la mujer no creían ver ante sus ojos, bajo el cielo azul y puro, estaban en medio de un lago inmenso. En medio de esas aguas flotaban y los pumas que estaban ahogados y transformados en estatuas de piedra.