El socialismo es llevar la máxima libertad, la máxima igualdad y la máxima fraternidad posibles a las personas que viven en sociedad. Para lograrlo no basta con políticas públicas, sino que también hace falta que la moral y la ética de las personas cambien paralelamente. Pienso que hemos de hacer nuestros los valores del cristianismo primitivo y del cristianismo humanista. Hemos de incorporar los
valores de camaradería de los trabajadores en el trabajo y en su organización autónoma. La ética del trabajo y de la tarea bien hecha nos ha de vertebrar. Colectivamente hemos de esforzarnos para que desaparezcan los flagelos y causas de la desigualdad, el miedo a la enfermedad sin asistencia, la vejez sin recursos, el no poder estudiar teniendo condiciones y ganas. Queremos tambíén que la formación de las personas nos permita disfrutar del ocio de una manera creativa y enriquecedora. Hemos de hacer todo esto extendiendo la mirada a nuestro alrededor, pero contemplando a todo el planeta que queremos conservar, hasta que la inmensa mayoría viva en condiciones dignas y en una libertad que es un fin en si misma.