27/08/2026
¿QUIÉN VA A DAR LA CARA?
PACIOS RESPONDE… PERO SE OLVIDA DE RESPONDER A LO IMPORTANTE
Hemos leído atentamente la publicación del concejal David Pacios en respuesta a nuestro escrito «¿QUIÉN VA A DAR LA CARA PÚBLICAMENTE Y ANTE LOS SOCIOS DEL CENTRO DE DÍA?».
Y después de leerla varias veces, llegamos a una conclusión bastante sencilla:
Pacios habla mucho, pero no responde a las preguntas que le hicimos.
En lugar de explicar lo ocurrido, aportar documentación o asumir responsabilidades, decide llevar la conversación siete años atrás y preguntarnos:
«¿Dónde estabais durante esos casi siete años?»
Pues bien, vamos a contestarle.
Y vamos a hacerlo precisamente con lo que él dice que prefiere:
HECHOS.
PRIMER HECHO: NOSOTROS NO ÉRAMOS SOCIOS
Cuando Pacios pregunta dónde estábamos durante esos años, parece insinuar que quienes hoy reclamamos derechos de los socios llevábamos años mirando hacia otro lado.
Eso sencillamente no es cierto.
Nosotros no fuimos socios del Centro de Día de Flores del Sil hasta el 27 de octubre de 2021.
Por tanto, utilizar ese supuesto «silencio de siete años» para señalarnos personalmente es, como mínimo, una manipulación de la realidad.
Pero hay algo todavía más importante.
La fecha 27 de octubre de 2021 no es una fecha cualquiera.
Porque desmonta una parte esencial del relato que Pacios intenta construir.
SEGUNDO HECHO: EL CENTRO YA ESTABA ABIERTO EN 2021
Pacios escribe:
«Pero ahora que el Centro vuelve a estar abierto…»
Y aquí tenemos que detenernos.
¿Vuelve a estar abierto gracias a quién?
Porque nosotros recordamos perfectamente que el Centro de Día ya estaba abierto en 2021. De hecho fue cuando nos hicimos socios
Por tanto, atribuirse ahora la reapertura del centro como si este equipo de gobierno hubiera recuperado un centro que llevaba años cerrado es, sencillamente, una medalla que no les corresponde.
El Centro estuvo afectado por la pandemia, como tantos otros centros y servicios.
Pero una cosa es el cierre derivado de la pandemia y otra muy distinta construir ahora un relato según el cual el actual equipo de gobierno recibió un centro cerrado durante siete años y fue quien lo devolvió a los socios.
Eso no se sostiene con la cronología.
Y precisamente por eso resulta tan interesante que Pacios hable de «casi siete años».
TERCER HECHO: ¿DE DÓNDE SALEN LOS SIETE AÑOS?
Pacios habla de:
«Casi SIETE AÑOS viendo cómo el Centro de Día de Flores del Sil se apagaba poco a poco».
Pero no concreta las fechas.
No explica desde cuándo hasta cuándo estuvo supuestamente cerrado.
No aporta una cronología.
No dice qué periodo concreto está contabilizando.
Pero podemos intentar reconstruir su argumento.
Desde aproximadamente 2019 hasta 2021 tenemos el periodo extraordinario provocado por la pandemia, que explica una parte muy importante del tiempo.
Y desde 2021 hasta la actualidad el Centro no ha permanecido cerrado durante esos cuatro años adicionales.
Entonces…
¿Dónde están los otros cuatro años que faltan para llegar a esos siete?
La respuesta nos lleva precisamente hacia atrás.
Nos lleva a la legislatura 2015-2019.
Y aquí aparece una de esas casualidades que conviene recordar.
Durante aquella etapa gobernaba en Ponferrada una coalición en la que estaba el PP y Coalición por El Bierzo.
Y el concejal responsable del Centro de Día era, precisamente, Pedro Muñoz, de Coalición por El Bierzo.
Qué casualidad.
Resulta que los cuatro años que faltaban para completar esos «casi siete años» que Pacios menciona coinciden precisamente con aquella legislatura.
Por eso, si Pacios quiere hablar de siete años de abandono, deterioro o pérdida de actividad, que concrete las fechas y explique exactamente a qué años se refiere.
Porque si pretende utilizar ese periodo como arma política contra quienes hoy reclamamos responsabilidades, tendrá que explicar también qué ocurrió durante los años en los que su propia formación política tenía responsabilidades de gobierno y, concretamente, responsabilidades sobre el Centro.
No se puede utilizar la historia de un centro selectivamente.
Si se habla de siete años, se habla de los siete años completos.
No solo de los que interesan para construir un relato.
Y AHORA HABLEMOS DE «HECHOS»
Pacios afirma:
«Nosotros preferimos otra cosa: HECHOS.»
Estamos completamente de acuerdo.
Hablemos de hechos.
Pero de todos.
No solamente de los hechos que sirven para una publicación política.
Porque los hechos son también las resoluciones administrativas.
Los hechos son los expedientes.
Los hechos son las decisiones adoptadas.
Los hechos son las actuaciones realizadas.
Los hechos son las obligaciones que establece la normativa.
Los hechos son las reclamaciones realizadas.
Los hechos son las respuestas recibidas.
Y los hechos son también las actuaciones que han sido cuestionadas por organismos que tienen precisamente la función de velar por los derechos de los ciudadanos.
Por eso, cuando nosotros preguntamos:
¿QUIÉN VA A DAR LA CARA?
no estamos preguntando quién consiguió que hubiera una clase de gimnasia.
No estamos preguntando quién organizó una actividad de baile.
No estamos negando que existan actividades.
Y desde luego no estamos en contra de que el Centro funcione.
Todo lo contrario.
Queremos que funcione y que funcione correctamente.
Lo que estamos preguntando es otra cosa:
¿Quién va a asumir responsabilidades por las decisiones y actuaciones que hemos denunciado?
Eso es lo que Pacios no contesta.
ABRIR UN CENTRO NO DA CARTA BLANCA PARA TODO
Hay algo que parece que Pacios pretende que olvidemos.
Que un centro esté abierto no significa automáticamente que todo se haya hecho correctamente.
Que haya actividades no significa que todas las obligaciones hayan sido cumplidas.
Que funcione una cafetería no convierte en correctas todas las decisiones adoptadas.
Y que actualmente haya socios utilizando las instalaciones no elimina los derechos que tenían cuando se produjeron los hechos que estamos denunciando.
Una cosa no borra la otra.
Nosotros queremos que el Centro de Día tenga vida.
Queremos actividades.
Queremos servicios.
Queremos cafetería.
Queremos que los mayores puedan disfrutar del centro.
Pero también queremos algo que parece molestar enormemente a algunos:
que se respeten sus derechos.
«SE OS VE EL PLUMERO»
Pacios también afirma que:
« se os veía el plumero»
Pero hay una pregunta que nos gustaría hacerle:
¿Qué plumero?
Porque lo menciona, pero no lo explica.
No dice qué intereses tenemos.
No dice qué beneficio obtenemos.
No dice qué pretendemos conseguir.
No dice qué hay detrás de nuestras denuncias.
Simplemente insinúa.
Y eso es muy fácil.
Lo difícil es demostrarlo.
Por eso le invitamos a que, si puede, explique públicamente qué supuesto “plumero” se nos ve.
Porque quizá el problema es precisamente que no puede demostrarlo.
Nuestro «plumero» es bastante sencillo:
defender los derechos de los socios y denunciar públicamente aquello que consideramos injusto o contrario a la normativa.
Si eso es tener «plumero», entonces sí.
Lo tenemos.
Y no tenemos ninguna intención de esconderlo.
Y HABLA DE «MENTIRAS»
Aquí resulta especialmente curioso que Pacios utilice la palabra «mentiras».
Porque para acusar públicamente a alguien de mentir hay que hacer algo más que escribirlo en Facebook.
Hay que demostrar qué afirmación es falsa.
Hay que aportar los datos que la contradicen.
Hay que enseñar los documentos.
Hay que explicar las fechas.
Hay que responder a las cuestiones concretas.
Decir:
«son mentiras»
no convierte automáticamente una afirmación en mentira.
La prueba es la que determina los hechos.
Y precisamente por eso nosotros hemos optado por acudir a resoluciones, expedientes, documentos y organismos competentes.
Porque preferimos que sean los hechos y los documentos los que hablen.
No los emoticonos.
No las burlas.
No las insinuaciones.
No los ataques personales.
Y HABLEMOS TAMBIÉN DEL ESPACIO DE LOS SOCIOS
Pacios presume de que los socios vuelven a disponer de sus instalaciones.
Nos parece perfecto.
Pero aquí hay otra cuestión que tampoco podemos olvidar.
¿Quién ha reducido de manera tan importante el espacio destinado a los socios?
Porque estamos hablando de una pérdida de espacio que supera el 40 %, según los datos que hemos venido manejando.
Y si quien habla de devolver el centro a los socios es precisamente quien ha participado en decisiones que han supuesto una reducción tan significativa del espacio que estos tenían a su disposición, entendemos que los socios también tienen derecho a preguntar:
¿Qué espacio se les devuelve exactamente?
¿El que tenían?
¿Una parte?
¿En qué condiciones?
¿Y por qué se tomó la decisión de ocupar ese espacio?
Porque no basta con decir:
«los socios vuelven a disponer de sus instalaciones».
Hay que explicar también qué instalaciones tienen ahora y cuáles tenían antes.
Los mayores no necesitan propaganda.
Necesitan un centro pensado para ellos.
SÍ, ESTAMOS INDIGNADOS
Pacios parece sorprendido de que exista indignación.
Pues sí.
Estamos indignados.
Estamos indignados cuando vemos que los derechos de las personas pueden quedar en segundo plano.
Estamos indignados cuando quienes tienen responsabilidades públicas parecen más preocupados por defender su relato que por explicar sus actuaciones.
Estamos indignados cuando se pretende presentar como una heroicidad aquello que forma parte de las obligaciones de cualquier gobierno municipal.
Y estamos indignados porque creemos que las instituciones deben estar al servicio de los ciudadanos y no al servicio de quienes las gobiernan.
Si alguien considera que indignarse ante determinadas actuaciones es un problema, entonces quizá debería preguntarse por qué se produce esa indignación.
A LOS «GRANDES DEFENSORES DE LOS MAYORES»
También utiliza Pacios una expresión sarcástica:
«los grandes defensores de los mayores».
Pues sí.
Defender los derechos de las personas mayores no debería ser motivo de burla.
Debería ser una obligación moral y política.
Y más todavía para quienes ocupan un cargo público.
Lo verdaderamente preocupante no es que aparezcan ciudadanos, socios o grupos reclamando derechos.
Lo preocupante sería que nadie reclamara nada.
Porque cuando los ciudadanos dejan de exigir explicaciones, las instituciones dejan de tener el necesario control democrático.
Y quizá lo que realmente molesta a determinados responsables políticos no es que existamos nosotros.
Lo que molesta es que haya personas dispuestas a señalar públicamente aquello que consideran incorrecto.
EL «CACIQUE» Y LA CRÍTICA
A veces determinadas formas de ejercer el poder llevan a pensar que quien gobierna considera que nadie tiene derecho a cuestionar sus decisiones.
Pero las instituciones democráticas no funcionan así.
Un concejal no es dueño del centro.
Un alcalde no es dueño del Ayuntamiento.
Un partido político no es dueño de los servicios públicos.
Y mucho menos son propiedad de quienes temporalmente ocupan un cargo público.
Los centros públicos pertenecen a la ciudadanía.
Y los socios tienen derecho a opinar, reclamar, preguntar y exigir explicaciones.
Eso no es atacar a las instituciones.
Eso es ejercer ciudadanía.
Y AHORA VOLVAMOS A LA PREGUNTA ORIGINAL
¿QUIÉN VA A DAR LA CARA PÚBLICAMENTE Y ANTE LOS SOCIOS DEL CENTRO DE DÍA?
Después de leer la respuesta de Pacios, la pregunta sigue exactamente donde estaba.
Porque no ha respondido.
Ha hablado de siete años.
Ha hablado de nosotros.
Ha hablado del pasado.
Ha hablado de actividades.
Ha hablado de reapertura.
Ha hablado de relatos.
Ha hablado de mentiras.
Ha hablado de nuestro supuesto «plumero».
Pero no ha contestado a las preguntas fundamentales.
Por eso se las volvemos a formular:
¿Quién asume responsabilidades por lo ocurrido?
¿Quién va a explicar públicamente sus decisiones a los socios?
¿Quién va a pedir disculpas si se han vulnerado derechos?
¿Quién va a explicar por qué se tomaron determinadas decisiones?
¿Quién va a responder ante los socios y no solamente ante las redes sociales?
Eso es lo que preguntábamos.
Y eso es lo que seguimos preguntando.
Y UNA ÚLTIMA COSA
A estas alturas de la película, quizá ya da casi igual.
Porque políticamente hablando, hay concejales que empiezan a estar amortizados.
No porque lo digamos nosotros.
Sino porque cuando un responsable político pierde la capacidad de explicar sus actuaciones, cuando responde a las críticas con ataques personales en lugar de argumentos y cuando necesita construir permanentemente un relato para justificar su gestión, la ciudadanía acaba sacando sus propias conclusiones.
Los cargos públicos pasan.
Los gobiernos pasan.
Los partidos pasan.
Pero los documentos quedan.
Las resoluciones quedan.
Los expedientes quedan.
Y, sobre todo, queda la memoria de los ciudadanos.
Por eso nosotros no necesitamos inventar ningún relato.
Ni necesitamos atribuirnos medallas que no nos corresponden.
Ni necesitamos buscar culpables siete años atrás para justificar lo que hacemos hoy.
Simplemente seguiremos haciendo lo que hemos hecho:
preguntar.
documentar.
denunciar cuando consideremos que corresponde.
defender los derechos de los socios.
Y exigir que quienes toman decisiones públicas den la cara por ellas.
Porque esa es precisamente la diferencia entre tener un cargo público…
y estar a la altura del cargo público que se ocupa.
Así que, señor Pacios:
Usted preguntaba:
«¿Dónde estabais?»
Nosotros ya le hemos contestado.
Ahora le toca a usted contestar:
¿QUIÉN VA A DAR LA CARA?