21/08/2020
Durante el siglo XIX, la Sierra Norte gozó de un pasado minero de cierta importancia. Disponía de yacimientos metálicos de cuarcitas, pizarras, esquistos, gneises y micacitas que conforman el paisaje del Sistema Central. Las primeras excavaciones conocidass fueron en el siglo XVII, en La Acebeda y Robregordo. No fue hasta finales del siglo XIX, con la extracción de plata, cuando alcanzaron su máximo esplendor. Había minas desde La Acebeda hasta la demarcación de Montejo de la Sierra, pasando por Horcajo de los Montes, Horcajuelo de la Sierra y Prádena del Rincón. Este auge minero, posiblemente, surgió como efecto rebote de lo que se denominó "efecto Hiendelaencina" (pueblo de Guadalajara que se hizo popular por el hallazgo de un gran criadero de plata). Estas minas se cerraron antes del siglo XX, pero durante la posguerra, en Piñuécar y Gandullas, empiezan a explotarse minas de mica de gestión privada. El propietario compró los terrenos y contrató a gente del pueblo para su explotación. En el archivo del Ayuntamiento de Piñuécar encontramos que en 1955 se pidió un permiso de investigación llamado "ENCARNACIÓN" Nº1892, un año después otro llamado "LA ASTURIANA IV" en la zona de la dehesa. En los años 70 tenemos constancia de otro proyecto de investigación solicitado por un particular. En este caso, buscaban una mina de oro conocida como la Herrén de López. Esta investigación no fue fructífera ya que por la zona nunca se ha encontrado oro.
Puede que debido a esto, en1977, el ingeniero jefe solicitase al ayuntamiento vigilancia de la zona para evitar que fueran extraídos minerales sin la correspondiente titulación legal. La fotografía corresponde a la mina situada en el camino que va al embalse de Gandullas.
"La Minería en Madrid, pasado y presente de sus explotaciones"- Octavio Puche, Luis Felipe Mazariego, Luis Jordá, Ana Mª Hervás
"La minería metálica en Madrid"- Ramón Jiménez, Luis Jordá, Rafael Jordá, Pedro Prado