Nuestro municipio está formado por los núcleos de El Tormillo, Lagunarrota y Peralta de Alcofea. El término municipal ocupa el límite sur de la Comarca del Somontano de Barbastro y sobre la confluencia de los ríos Alcanadre y Guatizalema. Tiene un área 116,18 km² con una población de 562 habitantes (2018) Instituto Nacional de Estadística y una densidad de 5,50 hab/km². Los orígenes de 𝗣𝗲𝗿𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲
𝗔𝗹𝗰𝗼𝗳𝗲𝗮 se remontan a la época ibérica, aunque sus restos arqueológicos más significativos son de la época romana (vestigios de una gran presa y de los estribos de un puente). Del esplendor de la época musulmana quedó su nombre "Alcofea" y el mismísimo Cid Campeador plantó sus tiendas en Peralta de Alcofea allá por el año 1099. El edificio más destacado de la localidad es la Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, obra del románico pleno, construida entre finales del siglo XII y principios del XIII, declarada Monumento Histórico-Artístico. En lo más alto del pueblo se encuentra la ermita de San Juan, obra del siglo XIII donde se puede ver una sepultura antropomorfa excavada en la roca. En el pueblo de 𝗟𝗮𝗴𝘂𝗻𝗮𝗿𝗿𝗼𝘁𝗮 se encuentra la iglesia parroquial de San Gil, de origen románico aunque reformada en épocas posteriores. Al pie de la población, se halla un pozo fuente, del que se dice que es de los más antiguos de la comarca. También se ven varias fechas asociadas a las sucesivas reformas que el constante uso de este pozo hizo necesario. La localidad de 𝗘𝗹 𝗧𝗼𝗿𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼 se funde con el paisajes estepario de la zona premonegrina. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles es una bello edificio románico de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón apuntado. En el muro del ábside existen restos de pinturas murales de estilo gótico lineal, en las que se representa escenas de la vida de Cristo, como la Última Cena o la entrada de Jesús en Jerusalén. A los pies de la iglesia, y comunicado antiguamente con ésta, se adosaba otro templo románico que pudo haber sido utilizado como hospedería
Una pista de tierra nos conduce al yacimiento altomedieval de "La Torraza", (siglos IX al XIII). Este poblado estaba fortificado y protegido con un foso. Todavía se conservan escaleras y cías excavadas en la roca para almacenar el grano, así como un impresionante conjunto de tumbas antropomorfas, que constituyen una de las necrópolis medievales más importantes de Aragón. Nuestra economía se centra en el sector primario, agricultura y ganadería, pero tenemos otro aspecto destacado en nuestro municipio, su riqueza ornitológica, ya que aquí habitan el sisón y la ortega, la carraca, el aguilucho cenizo, el alimoche y la majestuosa águila real.