12/08/2026
El incendio de Niebla: proteger hoy para recuperar mañana.
Desde el pasado 6 de agosto, el incendio forestal iniciado en el paraje de Raboconejo, en Niebla, está dejando una profundo dolor en nuestra provincia.
El fuego ha afectado ya a unas 25.000 hectáreas de eucaliptal, dehesa, matorral y pinar y ha alcanzado espacios de gran valor natural. Cientos de personas han tenido que abandonar sus hogares de manera preventiva y un enorme dispositivo humano y material continúa trabajando para combatir las llamas.
Entre los lugares afectados se encuentra también La Pata del Caballo, un espacio muy querido y cercano a nuestros pueblos, junto a otros parajes de nuestro entorno.
Ante una catástrofe de estas dimensiones, además de lamentar lo perdido, debemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer para que algo así no vuelva a ocurrir y cómo podemos ayudar a recuperar nuestros montes?
Prevenir para proteger
La lucha contra los incendios no empieza cuando aparecen las llamas. Empieza mucho antes.
Es fundamental mantener los montes cuidados durante todo el año, gestionar la vegetación y el combustible forestal, conservar caminos y vías de acceso para los equipos de emergencia y crear y mantener adecuadamente las infraestructuras de prevención.
También es necesario favorecer un paisaje más diverso, evitando grandes extensiones continuas de vegetación muy combustible. La recuperación de la ganadería extensiva y otros aprovechamientos tradicionales del monte puede contribuir al mantenimiento de determinadas zonas y a reducir la acumulación de combustible.
Y, por supuesto, la prevención depende también de todos nosotros: extremar las precauciones con cualquier actividad que pueda provocar una chispa, no arrojar colillas ni residuos, respetar las restricciones durante las épocas de mayor riesgo y avisar inmediatamente al 112 ante cualquier indicio de incendio.
La educación ambiental es igualmente imprescindible. Colegios, bibliotecas, asociaciones y ayuntamientos podemos contribuir a que niños y mayores conozcamos mejor nuestros montes y aprendamos a protegerlos.
¿Y ahora cómo recuperamos lo quemado?
Cuando finalmente se extinga el incendio comenzará otro trabajo, mucho más lento: ayudar a nuestro monte a recuperarse.
Y lo primero no debería ser plantar árboles sin más.
Los especialistas tendrán que estudiar qué zonas pueden regenerarse por sí mismas. Muchas especies mediterráneas tienen capacidad para rebrotar o germinar después del fuego y, en esos lugares, la mejor ayuda puede ser sencillamente proteger el terreno y dejar actuar a la naturaleza.
En las zonas más dañadas será especialmente importante proteger el suelo frente a la erosión. La pérdida de vegetación deja la tierra expuesta y las primeras lluvias intensas pueden arrastrarla hacia barrancos, arroyos y ríos.
Después, allí donde la regeneración natural resulte insuficiente, se podrá plantear una repoblación forestal planificada, utilizando especies autóctonas y adecuadas a cada lugar y buscando un monte diverso y resistente.
Alcornoques, encinas, acebuches, madroños y otras especies propias del monte mediterráneo pueden formar parte de esa recuperación allí donde los estudios técnicos determinen que son apropiadas. También habrá que prestar atención a las riberas y arroyos, fundamentales para la fauna y para la biodiversidad de nuestro territorio.
Una recuperación en la que participemos todos
El daño causado por este incendio tardará años en desaparecer. Pero también puede convertirse en una oportunidad para reflexionar sobre cómo queremos cuidar nuestros montes en el futuro.
Desde la Biblioteca, nuestro reconocimiento a todos los profesionales y voluntarios que continúan luchando contra las llamas y nuestra solidaridad con todas las personas y pueblos afectados.
Que después del fuego venga el compromiso.
Que después de las cenizas vuelva el verde.
(Foto de Josué Correa. Publicada en Huelva Información el día 10 de Agosto de 2026)