19/08/2026
Visita a la iglesia de San Andrés de Villadiezma, y al retablo de Santiago apóstol a caballo más grande de España.
D. Daniel Lorenzo, director de la Fundación Catedral de Santiago presidente de la comisión Cultura y Arte, y representantes de la Junta directiva de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y de la nueva Fundación San Pedro de Villasirga, Juan Guerrero de Malaga presidente, Ángel Trabada de Lugo vicepresidente, Juan Ramos de Sevilla, secretario entre otros Joseph Torguet, de Aquitania, Francia Association des Amis de Saint Jacques de Compostelle, Gradignan, Francia.
Visita a Villadiezma dentro de las jornadas de la Fundación San Pedro de Villasirga
En la historia eclesiástica española del siglo XVI y XVII, hay que destacar a fray José
González Díez, nacido el día de San Martín del año 1566 en Villadiezma. Dominico
confesor del Duque de Lerma, Predicador de Felipe III y confesor de su hijo Felipe IV.
Obispo de Palencia desde 1615 hasta 1625 que es presentado para el puesto de obispo
de Pamplona, apenas estuvo un año pues en 1626 es presentado para ocupar la sede de
Santiago de Compostela tomando posesión el 26 de agosto de 1628, por problemas de
salud, se traslada a Burgos sucediendo a don Fernando González de Acebedo en la mitra
castellana, tomando posesión el 26 de enero de 1631 tras haber recibido la bulas,
falleciendo el 28 de marzo de ese mismo año.
Uno de los puntos culminantes del patronato artístico de fray José González fue el
conjunto de obras llevadas a cabo en la capilla funeraria familiar de su localidad natal
Villadiezma en Palencia, donde se encontraban enterrados sus padres, sus abuelos y su
tío Alonso González, obispo que fue de León.
La pieza clave de la capilla es el retablo que la preside. La arquitectura de este retablo
fue contratada por Manuel de Arguello por 2.100 reales. La hechura del relieve central
de Santiago en la Batalla de Clavijo fue ejecutada por el mismo maestro por 700 reales.
El dorado de la arquitectura y de la escultura corrió a cargo del cualificado dorador
Pedro Delgado que también se encargó del dorado de los escudos de la capilla y el
precio, en que cifró todos sus trabajos fue el de 4.000 reales.
Este retablo se encuentra dentro de la órbita estilísticas, del más puro clasicismo
imperante en los albores del siglo XVII. Se trata de una obra alzada sobre el banco, con un
cuerpo principal y un interesante remate. En el banco destacan cuatro ménsulas que
sujetan las cuatro columnas del cuerpo. Estas cuatro columnas corintias y de fuste
estriado flanquean un medio relieve con la imagen de Santiago Matamoros.
Del conjunto del retablo destaca con luz propia el relieve que preside, cuya iconografía
presenta a Santiago Apóstol, devoción que fray José cultivó grandemente durante su
estancia en la sede compostelana. (siendo electo arzobispo de Burgos envió a la catedral
de Santiago la elevada cantidad de 1.000 ducados para fabricar dos “candileros” de
plata para el altar del apóstol, santo al que profesó, durante toda su vida, gran devoción)
Este medio relieve tiene unas calidades formales que, aunque evidentemente se
caracterizan, por ser relativamente discretas, superan la tónica común de los talleres
escultóricos burgaleses del siglo XVII de los cuales procede. En la imagen, el Apóstol, a
caballo, aparece reflejado en una atrevida corbeta. El santo, espada en mano, procede a
luchar contra los musulmanes, enemigos de la Fe. A sus pies y en sus alrededores
encontramos humillados o mu***os a los mahometanos.
Estilísticamente, aunque el relieve no llega a un pleno dominio de la perspectiva y de la
organización compositiva si que tiene una cierta discreción en estos dos aspectos. Se
ven ciertos influjos de la escuela escultórica vallisoletana seiscientista, sobre todo en el
modo de tatar, los paños de la túnica y de la capa del Santo, con sumas angulosidades y
quebraduras lo cual nos remite a los patrones creados por Gregorio Fernández.