15/06/2018
EL CUENTO DE LA LECHERA Y EL SOTERRAMIENTO
Cuánto les gusta a los advenedizos de la participación, a los que la nombran (hasta el hartazgo) pero no la practican, como el Alcalde Ballesta, toda esta jerga que la acompaña últimamente. Entre este nuevo vocabulario participativo, la palabra "Ágora" tiene un protagonismo singular.
Será que a quienes la utilizan en esto del ADorNo Urbano les suena (ya vamos viendo que en este chapucero proceso los responsables tocan de oído) a la plaza pública de la Antigua Grecia en la que -creen- todas las personas participaban. Qué ignorancia. Lo hacían sólo los "ciudadanos"; pero es que esos eran unos pocos varones con privilegios.
Aunque ayer, por una vez, el Ágora del ADN convocado en el Jardín de Floridablanca fue fiel a su origen, en el que habitualmente decidían el futuro de la ciudad -en nuestro caso, del barrio- demagogos profesionales.
El gobierno municipal de Ballesta, que ha demostrado tener una nula sensibilidad hacia el conflicto del soterramiento; que no sólo no intenta acercamientos hacia la plataforma que defiende la mejora de nuestros barrios (¡sí, la Plataforma Pro-Soterramiento nos representa!), sino que intenta desprestigiarla; que en el mejor de los casos se pone de perfil ("es cosa de Madrid, de ADIF...") para evitar el coscorrón electoral, convocaba ayer un Ágora sobre el soterramiento.
Completa irresponsabilidad. Escaso tacto. GRAN PROVOCACIÓN.
Venían los responsables del ADN Urbano El Carmen a preguntarle a los vecinos y vecinas qué querrían hacer en el espacio de miles de metros cuadrados que el supuesto soterramiento de las vías del tren liberaría en la zona.
Recién comenzada el Ágora, la señora Ana, la conocida como "abuela de las vías", lo resumió acudiendo a la sabiduría popular y no pudo hacerlo mejor: "esto es el cuento de la lechera".
¿Qué esperaban ayer en el Jardín?, ¿parabienes?, ¿halagos, como los que de manera sonrojante entonan los palmeros que llevan alrededor?, ¿un teatrillo?.
Había planos; de fantasía, claro, como los de la Tierra Media de Tolkien. Zonas verdes, enormes bulevares ocupaban en esos mapas el lugar en el que los vecinos y vecinas sólo ven a diario las vías, el muro y, ahora, la pasarela. Se parecían a esos tan magníficos, de ciudad del siglo XXI, que difundieron hace unos años en vídeos y maquetas, cuando los vecinos del sur salivaron con el convenio de 2006 de llegada del AVE a Murcia.
No parecían entender los responsables de este enorme ADorNo que, como repetían una y otra vez los vecinos y vecinas allí reunidos, eso era empezar la casa por el tejado. Porque el soterramiento no está.
Y eso no hay quien lo ADorNe.