POR LA CARNE ESTREMECIDA
La narración se introduce con una escena que sucede en el presente, durante una populosa fiesta en Madrid, fácilmente reconocible, y se abre con una cita del Apocalipsis. Durante los catorce primeros capítulos el protagonista rememora su infancia y adolescencia a través de catorce fotografías. Cada una le evoca aquellos duros años que le tocó vivir en un pueblo de la po
stguerra civil, perdido en el interior de Andalucía. Tiburcio, el protagonista, es homosexual, ferviente católico y creyente, amanerado y poco agraciado físicamente, todo esto le granjeará todo tipo de burlas crueles, maltrato y desprecios. Sin embargo, hay gente que lo quiere y lo aprecia: su tía, su abuela, su madre y el Padre Anselmo. Son los personajes principales de la primera parte, en la que descubriremos también quién fue el verdadero y siniestro padre del protagonista que irá reptando a lo largo de la novela como una sombra aciaga. Amén de todos los secretos y vergüenzas que esconden los lacerados personajes que pululan por esta historia. Cuando ya no le queda nada por lo que luchar huye a Madrid para empezar una nueva vida. Sin embargo, el pasado retorna con fuerza y ha de regresar para restablecer su justicia y cumplir con la promesa que le hizo al Padre Anselmo. También hay que mencionar al Padre Serafín, que es una clara encarnación del mal y sin duda el polo opuesto al anterior párroco. De todo el mosaico de personajes secundarios debemos nombrar al poeta fusilado (García Lorca). El título de esta novela está extraído de uno de los versos de Sonetos del amor oscuro. El encaje de todo este arriesgado y desasosegante engranaje se ha conseguido con maestría y originalidad.